Publicado: 19.11.2016 20:29 |Actualizado: 20.11.2016 08:00

“Hemos sido muy exigentes con nosotros mismos y esto nos impide llegar a todos los sitios”

Xulio Ferreiro, alcalde de A Coruña, hace balance de las dificultades y los retos de su gobierno, un año y medio después de llegar a la alcaldía.

Publicidad
Media: 4.67
Votos: 9
Comentarios:
El alcalde de A Coruña, de En Marea en una foto de archivo / EFE

El alcalde de A Coruña, de En Marea en una foto de archivo / EFE

MADRID. - Xulio Ferreiro es, desde hace año y medio, alcalde de A Coruña por En Marea, pero también, y desde mucho antes, magistrado suplente y profesor titular de derecho procesal. El edil ha dejado su despacho en el pazo de María Pita (sede del gobierno coruñés), para trasladarse hasta Madrid y contar su experiencia política frente a un repleto auditorio universitario.

Un año y medio después, nos atiende en una cafetería madrileña para hacer balance de esta primera etapa al frente del ayuntamiento coruñés. Y vuelve a remangarse la camisa, en un ataque espontáneo a cualquier protocolo disciplinario, y antes de remover vehemente el cortado al que se aferra, se enciende un cigarrillo. De liar.



Lleva más de un año y medio al frente del consistorio y hay quién todavía le sigue imaginando con cuernos y con cola en la intimidad.

Bueno, creo que cada vez menos. Es cierto que determinadas personas o entidades que siempre tuvieron una relación privilegiada con el Ayuntamiento ahora tienen una relación como los demás. Mi relación es cordial incluso con el poder económico. Quizás existe una minoría que sigue atacándome, pero especialmente desde el anonimato de las redes sociales, y que intentan transmitir esa sensación, pero no termina de cuajar

Y también por parte de determinados medios de comunicación, que siguen su gestión con especial interés...

Me sigue sorprendiendo aún el nivel de hostilidad de algunos medios. Aunque no tanto en los locales, que aunque pueda haber algunos especialmente críticos, no existe esa apelación al miedo como sí encuentro en la prensa nacional, que repiten una serie de críticas que, aunque pueden ser justas, como la inexperiencia en la gestión, la intentan convertir en mantra para desacreditarme.

¿Y dentro del ayuntamiento, en la política institucional, se ha encontrado con más cuernos y colas de las que imaginaba antes de entrar en las instituciones?

Una institución grande como nuestro ayuntamiento tiene sus sinergias y sus funcionamientos en ocasiones viciados, pero en general me he encontrado con profesionales que quieren cumplir con su trabajo. Otra cosa es la vida política y las relaciones con otros grupos, que yo sigo viendo casi con una pierna fuera, como un ciudadano normal. Se habla mucho de los intereses de los partidos y muy poco, en cambio, de lo que realmente interesa a la ciudad. A veces es difícil conversar con esa prioridad, y eso me sigue sorprendiendo.

¿Qué ha cambiado en el día a día de los vecinos de A Coruña desde mayo de 2015?

Sobre todo la relación con el ayuntamiento. Ahora existen unos cauces de comunicación con la ciudad que antes no había, y eso los vecinos lo notan. También se ha cambiado a quién sirve los intereses del ayuntamiento, que durante años han sido muy cercanos al mundo inmobiliario, por ejemplo, poniendo a su servicio una determinada idea de ciudad que a veces sobrepasaba los márgenes de la legalidad. Hemos cambiado las prioridades facilitando los servicios públicos a quien más lo necesita. Es cuestión de tiempo ver los resultados de ese cambio de forma tangible.

Porque, a veces, muchas de las propuestas de los programas chocan con la realidad de la política, que suele ser un tanto pragmática en la primera línea, ¿con qué se ha chocado su gobierno en este tiempo?

Mi programa de gobierno es totalmente realista y su nivel de cumplimiento es altísimo. Las dificultades que nos encontramos en la gestión tienen que ver, en primer lugar, por las cuentas locales, que están absolutamente intervenidas en su capacidad de decisión por el Ministerio de Hacienda. Y en segundo lugar, por exigencias que nos hemos autoimpuesto, donde es verdad que hemos sido muy estrictos con nosotros mismos y que luego, en el día a día, eso se nota. Y nos hace repensar nuestras capacidades para llegar lejos. Creo que muchas de nuestras medidas, simbólicas y de recortes salariales o de contratación de personal han sido necesarias por el abuso que se había cometido durante muchos años. Pero también hay que medir el nivel de autoexigencia y sus resultados, y es una reflexión que suelo hacerme.

Respecto a esas medidas, que fueron polémicas en su momento... Con la perspectiva que ofrece estar un año y medio al pie del cañón, ¿considera que determinadas decisiones que se tomaron en caliente, como recortar el número de asesores, han afectado al nivel de eficacia en la gestión diaria?

Como decía, hemos sido muy exigentes con nosotros mismos y creo que era necesario en ese momento. Yo no he usado coche oficial hasta ahora, por ejemplo, aunque es cierto que eso conlleva nuevas preocupaciones, como preocuparme de tener un accidente por ir conduciendo demasiado cansado. Es algo que no pasaría si no hubiéramos tomado esa decisión. Son reflexiones que están ahí y que quizás habría que repensar. Aunque sigo sin verme bajándome de un Audi A8.

Lo de los coches puede responder a algo más simbólico que práctico. Pero en cuanto al número de asesores, permítame que insista ¿cierta trabajo diario puede ir un poco más lenta o ser menos eficaz precisamente por recortar en gastos del propio ayuntamiento?

Es verdad que los recortes en el ayuntamiento exigen a cambio más esfuerzos y a lo mejor no poder llegar a todos los sitios donde querríamos llegar. Aunque reconocer esto no nos lleva a aceptar el otro extremo. En cualquier caso, en A Coruña tenemos un equipo de asesores muy competentes. Hemos tenido suerte en contar con gente muy implicada con el proyecto político independientemente del sueldo que cobren. Es cierto que en otros ayuntamientos quizás más grandes, sería más difícil encontrar a gente para determinados puestos si recortasen los salarios como hemos hecho nosotros. Pero no ha ocurrido aquí.

“Si el PSOE busca la estabilidad, tan solo tienen que sentarse a hablar con nosotros e intentar llegar a acuerdos”

¿Su relación con el PSOE tiene más de drama o de matrimonio más o menos estable con puntuales disputas domésticas?

Hasta ahora hemos tenido poca estabilidad y solo algunos acuerdos puntuales. Hace unas semanas el PSOE nos proponía entrar en el gobierno de forma inmediata, y nosotros lo que le hemos planteado es que antes queremos establecer una serie de confianzas que permita asegurarnos que, de producirse ese gobierno de coalición, tenga antes unas garantías de estabilidad y razonabilidad donde podamos trabajar en común por un proyecto compartido. Un simple reparto de sillones no debe ser el motivo de un gobierno de coalición.

Porque, ¿esa voluntad es real en su equipo de gobierno? ¿Apostáis por un futuro gobierno de coalición para garantizar mayor estabilidad en el gobierno municipal?

Ese es el planteamiento que tiene ahora el PSOE. Nosotros le planteamos en su momento una serie de pactos para garantizar la estabilidad a través de una comisión de seguimiento de la gestión del gobierno que se reuniera periódicamente para dialogar mutuamente antes de tomas decisiones. Pero ahora los socialistas nos dicen que solo les vale entrar en el gobierno para garantizarnos así la estabilidad. Y nosotros creemos que no se dan las circunstancias para que esto suceda. Tendrían que trabajar mucho para que nos lo planteásemos

¿La posición de los socialistas de A Coruña ha mirado demasiado a lo que estaba ocurriendo a nivel nacional en su partido? ¿La crisis en el PSOE ha podido condicionar los tiempos en la política local?

Sí. Incluso ellos han reconocido que es ahora el momento adecuado para entrar al gobierno porque ya han finalizado los tiempos electorales. No quisieron llegar a determinados acuerdos en su momento para ponernos a nosotros en problemas. Seguramente en alguna ocasión podríamos haberle puesto las cosas más fácil, pero no ha sido el principal problema. La indefinición del PSOE va mucho más allá de lo que ocurre en A Coruña, aunque aquí sí que nos ha condicionado.

Los presupuestos de este año se aprobaron en mayo, después de una serie de desencuentros y negociaciones fallidas con los socialistas, ¿garantiza que se aprueben los presupuestos para el próximo curso antes de que finalice el año?

Confío en que se aprueben porque no vamos a cometer los mismos errores que este año. Ya no vamos a estar esperando durante meses cerrar un pacto con el PSOE. Sí que les daremos un plazo razonable, acaso un par de semanas, para intentar llegar a un pacto. Si no es así, no esperaremos más. No hay que olvidar que la solución del PSOE con estos presupuestos fue acordar con el PP las modificaciones al proyecto, y para eso no hace falta esperar tres meses.

¿Cuáles serán sus líneas rojas en la negociación del presupuesto?

Nuestras prioridades políticas pasan por el empleo y la economía, la movilidad y el espacio público y la creación del área metropolitana de A Coruña. En cuanto a proyectos concretos, sí que estamos abiertos a propuestas. Pero a lo que no estamos dispuestos es a cambiar el modelo de ciudad que hemos planteado.

¿La moción de censura es una amenaza real?

Intento no preocuparme mucho por ello porque al fin y al cabo es algo que depende un poco de mí. Es una posibilidad que existe aritméticamente, pero que políticamente la veo complicada. Si el PSOE quisiera presentar una moción para dar el gobierno al PP sería muy difícil de explicar a los ciudadanos. Si el PSOE busca la estabilidad, tan solo tienen que sentarse a hablar con nosotros e intentar llegar a acuerdos

La renta municipal, una de las medidas estrellas de su programa, se ha aprobado más de un año después de su llegada, y solo se han aprobado alrededor de cien, aunque ninguna se ha concedido… La oposición ha criticado duramente la lentitud en ponerla en marcha.

La ordenanza se ha aprobado hace unas semanas y da dos meses para la concesión. Y aún no han pasado dos meses desde que se presentó la primera solicitud. Muchas veces se critican las cosas sin mayor criterio desde la oposición. Si la ordenanza ha entrado en vigor el 1 de octubre es normal que aún no se haya concedido ninguna.

¿Y tienen una estimación de cuántas rentas concederán?

Se concederán... A todas las familias que cumplan los requisitos.

¿Y qué presupuesto tienen finalmente? En su programa electoral hablaban alrededor de tres millones anuales.

Para este curso contamos con dos millones cien mil euros. Vamos a cumplir con nuestra promesa.

¿Qué le parece el nuevo gobierno –que no es tan nuevo- de Feijóo? ¿Qué reflexión le sugiere el continuismo del ejecutivo gallego

Las personas son las mismas, pero espero que cambien ciertas políticas y sobre todo la relación de la Xunta con la ciudad de A Coruña. No se puede seguir apostando por ahogar a la ciudad y por menospreciarla utilizando las instituciones, y espero que para ello la relación cordial que tenemos el presidente y yo en el plano personal pueda traducirse en una relación política de trabajo mutuo. En estos años no ha habido una voluntad leal de trabajar con nosotros.

¿Se ha sentido menospreciado por Feijóo?

Creo que siempre he sido muy razonable al plantear cuestiones a la Xunta, y espero que esa razonabilidad pueda traducirse en cooperación política. Las instituciones no están para usarse contra un partido político, están para cooperar y mejorar la vida de la gente independientemente del color político que gobierne en la institución.

“Los asuntos internos de En Marea han pasado factura en las autonómicas”

En cuanto a la revalidación de la mayoría absoluta del PP, e invitándole a hacer una autocrítica, ¿en qué ha podido fallar “En Marea” en su discurso, en sus propuestas o incluso a nivel estético que no haya convencido o que haya impedido cumplir las expectativas de la coalición?

Creo que para entender lo que ha pasado tenemos que retrotraernos a diciembre del año pasado, donde sí parecía que se podía ganar la Xunta de Galicia, pero todo lo que ha pasado hasta hoy ha acabado por fortalecer al PP. El hecho de que la posibilidad de forjar una alternativa a la derecha en el estado no haya sido posible ha sido duro . Además, los asuntos internos de En Marea con enfrentamientos y disensiones también han pasado factura. El hecho de que la construcción de En Marea para las autonómicas tuviera que hacerse no con la pausa que era necesaria por los tiempos electorales ha podido repercutir en perder frescura en el discurso. Mucha gente que podía haberse ilusionado antes, no lo ha hecho en las autonómicas. El discurso de la estabilidad frente al guirigay de los demás ha funcionado en Galicia con aciertos de los populares y algunos errores de los demás. Además el hecho de que el PSOE y las candidaturas de En Marea no hayamos sido capaces de llegar a acuerdos en ciudades como Ferrol o Santiago a ayudado al discursado del caos frente a la estabilidad que vende Feijóo.

Y hablando de discursos y estética, ¿usted es de los que prefiere llamar casta a los corruptos o dulcificar el lenguaje para llegar al mayor número de votantes posible?

Creo que no son perspectivas contradictorias. Hay que ser duros en el lenguaje en momentos en los que hay que serlos, como denunciar la corrupción o las prácticas clientelares. Pero también hay que utilizar un lenguaje inclusivo y amable con la gente que comparte las mismas preocupaciones que nosotros. Este fue el discurso que ganó en las elecciones locales de mayo de 2015 y hay que continuarlo. Ganó el sentido común, y tenemos que seguir utilizándolo porque es el de la mayoría de las personas de este país.

¿Puede llevar a sus hijos al cole todas las mañanas, tal y como se prometió cuando asumió la alcaldía?

Intento hacerlo todos los días y casi siempre puedo hacerlo. El ritual de lavantarse por las mañanas, desayunar juntos y luego ir al cole es algo que intento hacer siempre.

¿Y el cumplimiento de esta promesa condicionaría el hipotético momento en el que se replantease repetir como candidato de Marea Atlántica para la alcaldía?

Mi compromiso es por un mandato. Y este compromiso conlleva un sacrificio personal que siempre está entre mis preocupaciones y es un elemento importante para tomar decisiones como esta. En su momento lo pensaré y tendré en cuenta, principalmente, este criterio.