Publicado: 13.02.2014 09:19 |Actualizado: 13.02.2014 09:19

Un hombre de 83 años lleva meses esperando la autorización del juez para exhumar a su hermano fusilado

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Un anciano de 83 años espera desde hace meses la autorización de los Juzgados de Arganda del Rey para exhumar los restos de su hermano, fusilado a los 17 años en la Batalla del Jarama en 1937, y cuyos restos están identificados y localizados en el cementerio municipal de este municipio madrileño.

En enero de 2013, el hombre logró la autorización del Ayuntamiento de Arganda del Rey para que se exhumaran los restos de su hermano Guillermo, un jornalero adolescente fallecido en este combate ocurrido en plena Guerra Civil y enterrado en el cementerio viejo de Arganda.

La familia Palomero presentó en noviembre un escrito ante los Juzgados de esta localidad madrileña solicitando que fijara fecha para la exhumación y autorizara que forenses y antropólogos de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica participara en las labores de identificación.

Hace 13 meses que el anciano obtuvo la autorización del Ayuntamiento

Ante la ausencia de noticias del Juzgado, el abogado del demandante, Eduardo Ranz, preguntó en el decanato por el estado de su solicitud. La respuesta fue que su escrito se había desviado al Registro Civil, ubicado en las mismas dependencias, y que le informarían de su tramitación.

El letrado presentó el pasado 3 de febrero un escrito, en el que denuncia no haber recibido ninguna comunicación de los Juzgados de Arganda del Rey ante la que puede ser la primera exhumación practicada en la Comunidad de Madrid.

"No se observa ningún interés por parte del Juzgado de querer actuar", ha declarado el abogado a este medio, que pone en evidencia que sus escritos ni siquiera han sido tomados en consideración por ningún magistrado con lo que, como letrado, no puede personarse en ninguna comparecencia.

"Lo que se pide es una autorización para exhumar en el cementerio municipal, aportando las familias los medios, y lo atípico del caso es que no se discute ni la localización ni la identificación, sino que el propio Juzgado ha decidido dejar morir el procedimiento en las estanterías", ha concluido.