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Ibarra declara que "entre votar a Julio Anguita y Pablo Iglesias o votar a Rajoy" prefiere no decir qué elegiría

El expresidente de Extremadura y dirigente histórico del PSOE cree que su partido "está sin pulso" y que, si no consigue ganar el 26-J debería irse a la oposición y no pactar con nadie

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El expresidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra. EFE

MADRID.- El expresidente de Extremadura y dirigente histórico del PSOE Juan Carlos Rodríguez Ibarra cree que su partido "está sin pulso" y que, si no consigue ganar las elecciones del 26 de junio, debería irse a la oposición y "no pactar con nadie". "¿Que con quién pactaríamos?, con nadie. Si de mí dependiera lo diríamos antes de las elecciones", ha planteado Ibarra en un almuerzo organizado por Deusto Business School e Icade Business School.

A tres semanas de las elecciones y con las encuestas apuntando al sorpasso de Unidos Podemos, el expresidente extremeño confiesa que su "miedo es que el PP pueda pensar que Podemos es un instrumento utilísimo para gobernar ocho años, porque le puede salir bien al PP pero muy mal a España".

Dice Ibarra que "entre votar a Julio Anguita y Pablo Iglesias o votar a Rajoy" prefiere no decir qué elegiría y que el resultado electoral del 20-D fue un "inmenso error", por lo que llama al "sentido común de la gente" y a "pensarlo bien para la próxima".

"Si usted me pone un escenario imposible, no espere gobierno, porque los políticos no somos magos, así que piénselo bien", advierte al votante, mientras que a los suyos, a los que ve "cansados del partido", les explica que a él también a veces el PSOE le "decepciona", pero que igual le decepciona Sabina y por eso no va a dejar de comprar sus discos ni a ir "a la tienda de la esquina a comprar uno de la Pantoja".

El que fuera presidente extremeño durante seis legislaturas y 'barón' de su partido a lo largo de dos décadas sostiene que al PSOE lo que le hace falta es "emocionar" y hacer una propuesta donde la gente se sienta identificada con un proyecto de sociedad. Convencido de que "uno no está solamente militando en un partido para ver qué medida hace, sino cómo te emociona", cree que los militantes socialistas no solo están "desconcertados", sino que "no saben qué es lo que emociona dentro del PSOE".

Para Ibarra, su partido es en estos momentos "sospechoso respecto a la unidad de España" y además "a la gente le importa un comino si España es o no federal".

Miembro electo del Consejo de Estado, su propuesta para desbloquear el problema soberanista es que Catalunya haga un Estatuto nuevo, con la advertencia de que aquello en él que no sea constitucional el resto de las fuerzas políticas pueden o rechazarlo u optar por incluirlo en la Constitución, por ejemplo, la definición de Cataluña como nación y una financiación "privilegiada". 

A partir de ahí, propone Ibarra, "el mismo día y a la misma hora Catalunya votará su Estatuto y la Constitución Española, mientras que los españoles votarán solo la Constitución, y el que gane, gana". "Si aquello que se pone en el Estatuto no lo acepta el pueblo español, no hay Constitución nueva y sin ella no puede haber Estatuto", argumenta uno de los defensores de que "cuando se pacta hay que renunciar".

También defiende que solo puede llegar a ser un líder aquella persona que "se hace cargo del estado de ánimo de la gente" y critica la "mala selección de personal que está haciendo ahora en los partidos".

Ibarra, que en su día criticó el fichaje de la exdiputada de UPyD Irene Lozano y que firmó junto a otros históricos del PSOE como José Luis Corcuera, Joaquín Leguina y Carlos Solchaga un documento consensuado de rechazo a un gobierno de coalición con Podemos, apunta como otra razón del "deterioro" del PSOE a la falta de "apoyo incondicional, pase lo que pase el 26 de junio"" de los dirigentes territoriales al secretario general.

A su juicio, cuando Pedro Sánchez comparte actos con la andaluza Susana Díaz "nadie se cree que ella le dé el apoyo, todo el mundo piensa que es para disimular", por lo que Sánchez vive con la "espada de Damocles encima" y eso le lleva a "hacer lo posible por gobernar o por parecer que va a gobernar, porque si demuestra que no puede gobernar le echan".