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Iglesias pierde la moción pero abre la puerta a crear una alternativa con el PSOE

El buen tono entre el candidato y el portavoz socialista contrasta con la bronca final durante el turno del representante del grupo parlamentario popular

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El líder de Podemos, Pablo Iglesias, es apludido por los diputados de su grupo parlamentario, tras la votación en el pleno del Congreso que ha rechazado por 82 votos a favor, 170 en contra y 97 abstenciones la moción de censura que habían presentado contra Mariano Rajoy. EFE/Emilio Naranjo

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, no ha logrado este miércoles obtener la confianza de la mayoría del Congreso de los Diputados durante la votación con la que ha finalizado la moción de censura planteada por el grupo parlamentario de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea. A favor de Iglesias se han pronunciado 82 diputados; en contra lo han hecho 170, mientras que otros 97 se han abstenido.

El resultado no ha generado ninguna sorpresa respecto al anuncio hecho durante el debate, que arrancó ayer martes por la mañana y ha finalizado a primeras horas de la tarde tras más de 17 horas de debates.

El candidato ha recibido el respaldo de su grupo y el de los diputados de ERC, de Compromís y de EH Bildu. En contra se han pronunciado el PP y sus coaligados de UPN y Foro, además de Ciudadanos, mientras que por la abstención lo han hecho el grupo socialista, el PNV, el PDeCAT, y los canarios de CC y NC.

La recta final del debate de la moción la ha protagonizado en exclusiva Pablo Iglesias (no ha intervenido ni Mariano Rajoy, ausente en gran parte del debate, ni otros miembros del Gobierno), que ha debatido con los portavoces de Ciudadanos, Albert Rivera, los de su propio grupo, Xavi Domènech, Alberto Garzón y Antón Gómez-Reino, del grupo socialista, José Luis Ábalos, y el del popular, Rafael Hernando.

Sin duda, el punto central de la sesión de este miércoles ha sido el cruce de argumentos que han mantenido entre Iglesias y Ábalos, más cercano a un diálogo entre amigos que un debate de enfrentamiento. A la postre, entre ambos ha habido una gran coincidencia hasta el punto de que el candidato de la moción, sabedor de que iba a ser rechazado, ha ofrecido al PSOE iniciar la construcción “de una alternativa real”.

Pablo Iglesias, y el portavoz del PSOE, José Luis Ábalos, se estrechan la mano durante la segunda jornada del debate de la moción de censura. EFE

Tanto uno como otro se han agradecido el “buen tono” con el que han realizado sus respectivas intervenciones y las consiguientes réplicas. Y los dos, aunque con estilos diferentes (Ábalos ha insistido en que su grupo es el mayoritario de la oposición; Iglesias le ha recordado que su formación es necesaria para una alternativa “de futuro”) han destacado las coincidencias, no solo en la necesidad de censurar y echar a Rajoy y al PP del poder como también en objetivos programáticos.

Hasta ese momento el debate transcurrió con cierta monotonía. Ni siquiera el enfrentamiento entre Iglesias y Rivera, al inicio de la mañana, suscitó un interés en las bancadas del hemiciclo.

Ambos se dirigieron mutuas descalificaciones (Iglesias llamó a su interpelante “vendedor de productos bancarios” y el líder naranja calificó al candidato como “demoliciones Iglesias”), pero sin generar grandes aspavientos fuera de la conocida animadversión que se profesan ambos.

Pablo Iglesias, no obstante, frunció el ceño como suele ser habitual en él (cosa que logró evitar en la sesión del día anterior) en algunos momentos de su rifi-rafe con Albert Rivera. Incluso se aplicó a la hora de de despreciar sus capacidades políticas: “Un diputado brillante de esta cámara, Eduardo Madina, dice de usted que habla muy bien, pero no sabe de lo que habla”.

Tras una hora de parabienes entre Iglesias y sus compañeros de las confluencias – Domènech de En Comú Podem, Garcón de IU y Gómez-Reino, de En Marea – llegó el turno del portavoz socialista, momento que se agardaba con cierta expectación. Eso sí, el candidato aprovecho una de sus intervenciones con sus compañeros para dirigirse exclusivamente a la bancada socialista para solicitarles “no perder la oportunidad que hay”.

José Luis Ábalos se estrenaba como portavoz parlamentario. Realizó una intervención empleando un tono excesivamente monocorde, salvo al final, aunque muy densa en los contenidos. El portavoz socialista hizo un análisis muy crítico de la gestión de Rajoy y su Gobierno, recordando las iniciativas planteadas en su contra como la reprobación del ministro Catalá o la presentada contra el ministro Montoro.

El portavoz del PSOE, José Luis Ábalos, contesta a las preguntas de los periodistas tras su intervención en el Congreso para responder al líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante la segunda jornada del debate de la moción de censura de Unidos Podemos contra el Gobierno de Mariano Rajoy. EFE/Sergio Barrrenechea

Iglesias “agradeció” ese relato de denuncia para destacar las coincidencias. “Creo que es factible crear una alternativa (entre ambas formaciones) a partir de las coincidencias programáticas partiendo del mutuo respeto y mirándonos a la cara”, dijo Iglesias. “Recojo el guante”, respondió en la réplica Ábalos.

Eso sí, el portavoz socialista aprovechó parte de su intervención para “defender a mis compañeros, a todos mis compañeros”, en referencia a na alusión poco elegante, por innecesaria, de Iglesias al anterior portavoz parlamentario de los socialistas, Antonio Hernando. Este, junto al resto de su bancada, aplaudieron en varias ocasiones a Ábalos, especialmente cuando hizo una encendida defensa de la historia y logros del PSOE.

El buen entendimiento entre ambos dio paso al momento más encendido de los dos días: el turno del portavoz del grupo popular, Rafael Hernando. Los dos protagonizaron los instantes más enconados que generaron broncas desde sus respectivas bancadas. El cruce de reproches, iniciado por el parlamentario conservador, fu intenso y duro.

El portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, durante su intervención en el Congreso para responder al líder de Podemos, Pablo Iglesias, en la segunda jornada del debate de la moción de censura de Unidos Podemos contra el Gobierno de Mariano Rajoy. EFE/Ballesteros

Hernando defendió que el día anterior el candidato había sido superado por Rajoy. Para reforzar esa tesis agregó: “Hay quien dice que ayer estuvo mejor la señora Montero que usted..., no sé que voy a provocar en esa relación …”, dijo en alusión soterrada a la situación personal de Pablo Iglesias e Irene Montero. Esas palabras generaron una gran bronca desde los escaños del grupo de Unidos Podemos, con cruce de reproches desde la bancada popular.

Hernando, consciente de lo inapropiado de sus palabras, intentó salir del embrollo: “Si mis palabras han molestado a alguien pido disculpas…, me refería a la relación política”, agregó pero sin dejar de sonreír. Pero hubo otros momentos tensos entre ambos: “usted ha puesto el cazo”, espetó a Iglesias, entre otros improperios.
El candidato, sin perder los papeles, le relató los innumerables casos de corrupción para concluir que “esta moción ha ido muy bien por lo errático de su estrategia”, ha explicado para sostener que la intervención ayer de Rajoy, tanto para responder a su portavoz como a él mismo, fue improvisada “ya que no estaba prevista inicialmente” .

Esa tensión se mantuvo tras suspenderse la sesión unos minutos antes de procederse la votación antes. Hubo reproches entre la bancada popular y la de Unidos Podemos, sobre todo cuando Rafael Hernando recorrió la escalera hasta los escaños superiores para recibir efusivas felicitaciones. Mientras tato, la bancada morada aplaudía a Iglesias con fuerza.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, conversa con el portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, tras la votación de la moción de censura. EFE/Ballesteros

La tercera moción de cesura desde la vigencia de la Constitución no ha provocado sorpresas pero ha servido para que haya una puesta en común desde los escaños de la izquierda para alcanzar un entendimiento con el que oponerse de forma pragmática al PP, incluso para plantear una nueva iniciativa próximamente. Pera eso hay que llegar al próximo periodo de sesiones tras el verano.