Publicado: 15.09.2016 20:48 |Actualizado: 16.09.2016 17:37

La indefinición de Ciudadanos: 
De linchar a Chaves y Griñán a conformarse con Barberá

Rivera amenazó a Susana Díaz con no apoyar su investidura si los expresidentes no abandonaban antes su escaño en el Parlamento andaluz. Ahora dan por cumplido su pacto con el PP sólo porque la todavía senadora se ha dado de baja en el partido. 

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El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, en una rueda de prensa. REUTERS/Susana Vera

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, en una rueda de prensa. REUTERS/Susana Vera

MADRID.- Ciudadanos es un partido de "centro" pero ese no es el único motivo por el que se le acusa de indefinición. No sólo no es ni de izquierdas ni de derechas ni todo lo contrario, sino que, además, a menudo utiliza una doble vara de medir. Y así ha vuelto a quedar constancia en su gestión de la crisis de la baja de Rita Barberá en el PP

Albert Rivera ha pedido a Mariano Rajoy que exija públicamente a la exalcaldesa de Valencia que abandone también su puesto de senadora, pero sigue dando por cumplido su pacto con los conservadores. Un conformismo que no expresó con José Antonio Griñán y Manuel Chaves, cuya posibilidad de imputación utilizó en su día para amenazar a Susana Díaz: o ellos dejaban su escaño en el Parlamento andaluz o no apoyarían la investidura de la socialista como presidenta de la Junta.



Ambas situaciones sirvieron a los naranjas para marcarse un tanto, al alegar que gracias a ellos había llegado la regeneración a ambos lados de la "vieja política". Lo mismo ocurrió cuando firmaron el pacto de investidura con el PP, en el que presumieron de haber obligado a Rajoy a ser contundente con la corrupción, a pesar de que habían renunciado a incluir el nombre de Luis Bárcenas en el mismo.

En ese mismo documento sí se incluye, en cambio, la "separación inmediata de cualquier cargo público que haya sido imputado formalmente por delitos de corrupción política, hasta la resolución completa del procedimiento judicial". Barberá no tiene aún el título de "investigada" -el Supremo deberá pedir un suplicatorio al Senado para poder imputarla formalmente-, por lo que el acuerdo no la obliga a dimitir todavía

Pese a ello, la histórica conservadora aceptó la petición de Génova -según algunas fuentes fue directamente María Dolores de Cospedal quien negoció con ella- y se dio de baja en el PP. Eso sí, Barberá seguirá cobrando casi 7.000 euros y estando aforada en el Senado y, pese a que la eliminación de los aforamientos y la lucha contra la corrupción han sido banderas de C's en todas sus campañas, los de Rivera lo han aceptado como válido para mantener vigente su acuerdo con los conservadores. 

"Los escaños son de los diputados, no de los ciudadanos ni de los partidos", alega Rivera con Barberá. A Díaz no quería ni cogerle el teléfono si no echaba a Chaves y Griñán del Parlamento

"Hasta hace pocos meses nadie pensaba que un responsable del PP iba a dejar el partido por corrupción política", se conformó el miércoles el número dos de Rivera, José Manuel Villegas. El presidente del Ciudadanos reculó en parte al día siguiente y pidió "liderazgo" a Rajoy para que exija a Barberá, al menos públicamente, que abandone también el escaño

No obstante, Rivera constató también que -por ley-  "las actas (los escaños) son de los diputados, no de los ciudadanos ni de los partidos"; una premisa que no le sirvió un año atrás, cuando eran Chaves y Griñán quienes se encontraban en la situación de Barberá. 

Los expresidentes de la Junta de Andalucía también eran dueños de sus propios escaños, pero los de C's presionaron a su sucesora hasta la saciedad hasta que ambos decidieron retirarse y dejar de ser diputados. "Si Susana Díaz no echa a Griñán y Chaves no le cogeremos ni el teléfono", amenazó el propio Rivera justo al día siguiente de que el PSOE ganara sin mayoría las elecciones en Andalucía.  Ellos no estuvieron imputados en el caso de los ERE hasta junio de 2015. Los comicios andaluces y las consiguientes declaraciones de Rivera se habían producido ya en marzo de ese año.

Ayer, tras conocerse que la Fiscalía anticorrupción pide 6 años de cárcel para el primero y 10 de inhabilitación para el segundo, el líder de Ciudadanos presumió de aquella época a través de Twitter y se quejó de que le hubiesen acusado de "chantajista":

Hubiese o no chantaje al PSOE con las bajas de Chaves y Griñán, la exigencia de Ciudadanos se ha rebajado ahora con el PP. Y no sólo en el caso de Barberá o de la cita a Bárcenas, sino en el apoyo velado que los de Rivera están ofreciendo a los de Rajoy en otras cuestiones.

C's: "Lo que no nos gusta es armar mucho lío si no tiene consecuencias prácticas"

Así, pese a haber dado por roto el pacto tras la investidura fallida, C's ha servido de muleta al PP para que Luis de Guindos acudiera al Congreso a dar explicaciones sobre el caso Soria en Comisión y no en un pleno -como exigía el resto de la oposición-. "Lo que importa es que venga", se justificaron varios diputados, convencidos, defendieron, de que el Ejecutivo nunca aceptaría comparecer en el hemiciclo. 

Asimismo, pese a haber defendido siempre que la Cámara baja tenía derecho a ejercer control al Gobierno aunque esté en funciones, tampoco apoyó la reprobación de Ana Pastor cuando se negó a convocar el pleno con ese mismo fin y el PSOE amenazó con actuar contra la presidenta del Congreso. "Lo que no nos gusta es armar mucho lío si no tiene consecuencias prácticas", zanjaron entonces. Sí dejaron en el aire la opción de al menos "estudiar" la posibilidad de volver a pedir al Tribunal Constitucional que resuelva otro conflicto de atribuciones entre Gobierno y Parlamento. Todas estas cuestiones quedaron finalmente zanjadas después de que Pastor decidiera por fin convocar el pleno de la polémica para después de las elecciones gallegas y vascas.

En cualquier caso, Rivera pidió después la dimisión de Barberá, pero condicionándola a que estuviera formalmente imputada. Cuando pidió la de Chaves y Griñán, ellos aún no lo estaban. Una muestra más de la indefinición de Ciudadanos