Publicado: 03.03.2016 10:10 |Actualizado: 04.03.2016 09:37

La infanta Cristina rechaza que fuera un 'escudo fiscal': "no lo habría aceptado nunca"

Accedió a formar parte de la sociedad Aizoon junto a su marido "por confianza". Es el primer miembro de la familia real en sentarse en el banquillo. Afronta ocho años de cárcel por dos delitos fiscales. Iñaki Urdangarin ha intentado excluirla de toda responsabilidad.

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Infanta Cristina comienza a declarar en el juicio de Noos.

La infanta Cristina en el momento de comunicar al tribunal que solo responderá a las preguntas de su abogado, Pablo Molins. EFE/Cati Cladera

PALMA/ MADRID.- La Infanta Cristina ha rechazado ante el tribunal del caso Nóos que fuera un "escudo fiscal" frente a la Agencia Tributaria, dada su pertenencia a la familia real española, cuando fue nombrada socia en la empresa que tiene su marido. Iñaki Urdangarin.

"De ser así, nunca lo hubiera aceptado", ha apostillado Cristina de Borbón quien ha argumentado que, dada su condición, la entidad estaba sometida a un "mayor control y fiscalización".

Serena, armada con una botella de agua mineral, y con grandes ojeras, Cristina de Borbón se ha sentado ante el pupitre desde el que declaran los acusados del juicio por el caso Nóos, donde se investiga el supuesto desvío de 6 millones de euros públicos en contratos adjudicados de manera irregular a la trama tejida por su marido, Iñaki Urdangarin, y su exsocio, Diego Torres.

Cristina de Borbón está procesada como cooperadora necesaria de dos delitos fiscales que habría cometido la sociedad que tiene junto a Urdangarin, Aizoon, en los años 2007 y 2008, y con los que se habrían evadido 337.000 euros.

La figura del cooperador necesario supone que un delito no existiría si su participación. De ahí que desmienta que ella conociera que iba a ser utilizada como escudo fiscal. La acusación popular sostiene que fue advertida del riesgo por el notario cuando firmó la escritura y pide para la infanta ocho años de cárcel.

Su declaración ha sido breve, de 24 minutos, y muy preparada. Sólo ha respondido a preguntas de su abogado, para repartir la responsabilidad por su presencia en Aizoon: la penal, para su marido; la política, para la casa real, que era la que supervisaba todo lo que hacía.

"Confío plenamente en mi marido y en su inocencia"

Accedió "por confianza" a formar parte al 50% de Aizoon, sociedad que usaba su marido para facturar su trabajo. Y ante el tribunal, Cristina de Borbón ha renovado esta confianza: "Confío plenamente en mi marido y en su inocencia... y que ha estado bien asesorado".

El se encargaba de las cuestiones económicas

Cristina de Borbón se ha presentado ante el tribunal como una mujer entregada a su familia, a su trabajo y a la representación de la casa real. Tenía unos cien actos institucionales cada año, que podría suponer desplazamientos a otro país o ciudad.

"Él se encargaba de las gestiones económicas de la familia, yo de la agenda y de cuadrar nuestras cosas y las de nuestros hijos, y la de la representación institucional". Así ha comenzado a explicar Cristina de Borbón el reparto de papeles que tiene con Iñaki Urdangarin: "Yo se que mi marido trabajaba con personas", pero desconocía sus actividades y si Aizoon tenía o no empleados.

A preguntas de su defensor, Pau Molins, ha reconocido que era su marido quien tomaba las decisiones en Aizoon. Y no hablaban de sus actividades: en los años 2007 y 2008 sus hijos tenían entre dos y ocho años de edad; tenía otras cosas en qué pensar.

"Por confianza. Así me lo pidió y yo acepté", ha respondido la infanta ante la pregunta sobre la razón por la cual su marido le propuso que formara parte al 50% de Aizoon, cuando tienen separación de bienes. También firmó las actas de las juntas "por confianza".

Se asesoró en la casa real

"Me asesoré con Carlos García Revenga y él, a su vez, con Federico Rubio" para formar parte de la sociedad, ha reconocido De Borbón respecto al secretario que tenía destinado en la casa real y el asesor fiscal de la familia real.

Pau Molins ha planteado mucha de las incógnitas del caso que están en el aire: si pagaban en negro al servicio, algo que Cristina de Borbón ha desmentido muy seria. Y  hasta si tiene cuentas en paraísos fiscales: "No tengo cuentas en paraísos fiscales; ahora sí tengo una cuenta ya que resido en Suiza", ha asegurado. "Y mi marido tampoco ha tenido nunca".

Sin palabras

En su declaración ha habido un momento divertido, cuando su abogado le ha preguntado por las personas en quien confía. Tan abierta cuestión ha dejado sin palabras a la acusada, entre la risa de la sala. Molins ha reformulado su pregunta, para centrarla en quienes confiaba en aquella época: "Confiaba en mi marido, en Carlos Garcia Revenga y en el asesor fiscal de la casa real", así como en sus compañeros de trabajo y"en mi entorno más cercano".

Al terminar su declaración, el aludido, su marido, la ha seguido con la mirada mientras ella se retiraba a su asiento, situado al fondo de la sala, desde el que ha seguido las sesiones del juicio. 

Este jueves ha sido el último día de la infanta en el banquillo, ya que el tribunal ha permitido que los acusados no estén presentes en las próximas semanas, cuando comparezcan los testigos y se practiquen las pruebas documentales. Ahora bien, deberán comparecer en el acto de las conclusiones de los defensores y de los acusadores, así como en el trámite de la última palabra que tendrá lugar el 30 de junio.

El fiscal y la abogada del Estado, callan

Había nervios en la sala donde se celebra el juicio del caso Nóos, situada en la Escuela de Administración Pública Balear cuando tocó el turno de la declaración de la infanta.

"Doña Cristina de Borbón, pase por favor a la mesa central". Así ha llamado a declarar a la procesada la magistrada Samantha Romero

"Doña Cristina de Borbón, pase por favor a la mesa central". Así la ha llamado a declarar la presidenta del tribunal, Samantha Romero, en una frase para la historia ya que es el primer miembro de la familia real española que ha sido procesado; la sexta en la línea sucesoria. Pero a la magistrada Romero se le había olvidado un breve receso programado, por lo que la infanta se ha quedado de pie, con su botellín, mientras letrados y acusados salían un instante de la sala.

Eran las 18:12 horas de este jueves, 3 de marzo
, cuando De Borbón ha comenzado su declaración, fase del juicio que ha durado en total una hora y veinte minutos.

La sala estaba iluminada por focos para la señal televisiva que se emite a la Sala de Prensa anexa y desde donde retransmiten los medios de comunicación este juicio. Numerosos periodistas nacionales estaban acreditados, al igual que corresponsales extranjeros ya que la declaración es seguida con mucho interés en países como las monarquías árabes.

Ni el fiscal ni la abogada del Estado, que representa a la Hacienda pública, han realizado preguntas. No la acusaban

Nada más sentarse en el pupitre, el abogado de la infanta, Pau Molins, se ha 
apresurado a anunciar que Cristina de Borbón se acogía a su derecho a contestar sólo a las preguntas de su defensor.
La presidenta del tribunal ha reprochado al letrado
que ese derecho es de la acusada y que no podía hablar en su nombre.

La infanta ha tomado la palabra y, con voz grave, ha comunicado su voluntad de no responder a la acusación.

Ni el fiscal, Pedro Horrach, ni la abogada del Estado, Dolores Ripoll, que representa a la Hacienda pública han realizado preguntas a Cristina de Borbón. Ninguno de ellos la acusa; tan sólo Manos Limpias, cuya abogada ha leído todas las preguntas que hubiera querido hacerle.
Ahora bien, la Fiscalía considera que la infanta es partícipe a título  lucrativo de los dos delitos fiscales que acusa a su marido. En suma, que es responsable civil por haberse beneficiado del dinero defraudado.

27 preguntas sin respuesta

La abogada de la acusación popular, Virginia López Negrete, ha leído las 27 preguntas sin respuesta. De entrada, ha resaltado su formación académica y trayectoria profesional para preguntarle a continuación si su única misión en Aizoon era beneficiarse de lo obtenido. ¿Qué necesidad tenía Urdangarin en cederle la mitad de sus ganancias cuando tenían separación de bienes? ¿Sabía usted que iba a servir de escudo fiscal ante Hacienda, como le advirtió el notario en la firma?​ ¿Es Aizoon una sociedad familiar?...

La infanta escuchaba con semblante serio las cuestiones de la acusación popular y realizaba algún gesto más serio aún -con carraspeo incluido- al ser inquirida sobre su participación en el alquiler de la casa familiar a Aizoon. Al final, siguió la retahíla de preguntas con la mirada perdida en las pantallas de la sala, que reflejaban ora la imagen de la letrada, ora la suya.

Molins interrumpió el rosario de preguntas para enfrascarse en una discusión con la presidenta del tribunal por permitir que éstas fueran planteadas y que se exhibiera la documentación que pretendía la acusación popular, cuando la acusada se había acogido a su derecho constitucional a no contestar.

Samantha Romero zanjó la cuestión: no hay incompatibilidad entre el derecho del acusado a no contestar y el del acusador a formular sus preguntas para que queden consignadas en el plenario del juicio.

Curso de coaching por casi 7.000 euros

La presidenta del tribunal reprendió varias veces a López Negrete y descartó una docena de sus preguntas  por considerarlas improcedentes. Como, por ejemplo: "¿Es cierto que incluso la reina Sofía llegó a felicitarle por mail por el nuevo proyecto de su marido?". La infanta dio un respingo al oír mentar a su madre y su máximo apoyo tras el cortafuegos creado por la casa real contra ella y su marido.

La infanta dio un respingo al oír mentar a su madre y su máximo apoyo en estos años

Entre los documentos que la acusación popular pidió que se exhiban figura una relación de tiquets atribuidos a Nóos, como son gastos de repostaje, compras de vino y un curso de coaching para la infanta por valor de 6.672 euros.

Durante los tres días de declaración, Urdangarin intentó en todo momento desvincular a su esposa de sus actividades: Ni tenía firma en la cuenta de Aizoon, ni utilizaba la Visa, ni conocía las claves de la tarjeta, insistía el exduque quien en un receso en su tercera jornada de declaración ha llegado a cogerla de la mano.

¿Y cuál es la razón por la cual adjudicó el 50% de la sociedad a Cristina de Borbón? Era "un hecho bonito y relevante, me sentía orgulloso", aseguró su marido ante el tribunal quien se ha referido a ella durante el juicio como "la infanta", "doña Cristina" o, la mayoría de las veces, como "mi señora".

La salida de los 16 procesados ha sido recibida con gritos de "ladrones, ladrones" por parte de algunas personas que estaban apostadas en el exterior. La infanta y su marido se han subido al coche que les esperaba en la puerta mismo del inmueble. Y el tráfico ha sido cortado por la policía para evitar que sean perseguidos por paparazzis, como todos los días.