Publicado: 25.10.2015 10:48 |Actualizado: 25.10.2015 10:48

IU busca a contrarreloj entrar en el Congreso tras el fracaso de las conversaciones con Podemos

La coalición tiene por delante dos meses en los que dará la batalla por hacer llegar a los ciudadanos sus propuestas, un programa electoral con el que quiere convencer a los votantes que se definen claramente de izquierdas

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El candidato de IU a la Presidencia del Gobierno, Alberto Garzón,c, acompañado de otros miembros de su lista ,durante la presentación de su candidatura "Ahora con Alberto Garzón" a las primarias de Ahora en Común Madrid.. EFE/Fernando Villar

El candidato de IU a la Presidencia del Gobierno, Alberto Garzón,c, acompañado de otros miembros de su lista ,durante la presentación de su candidatura "Ahora con Alberto Garzón" a las primarias de Ahora en Común Madrid.. EFE/Fernando Villar

MADRID.- Izquierda Unida llega a la precampaña de las elecciones generales con la necesidad de encontrar el espacio que le permita hacerse un hueco en el Congreso de los Diputados después de un año y medio de llamamientos a la unidad que han acabado sin un acuerdo con Podemos. 

La coalición de izquierdas tiene por delante dos meses en los que dará la batalla por hacer llegar a los ciudadanos sus propuestas, un programa electoral con el que quiere convencer a los votantes que se definen claramente de izquierdas y que no se sienten incluidos en el 'centro del tablero político', tan disputado por el resto de partidos.



Los vaivenes de IU empezaron en las elecciones europeas de mayo del pasado año. Entonces, pese a triplicar sus resultados en número de votos y escaños, ya se advirtió que la organización no había sido capaz de capitalizar el descontento existente entre la sociedad porque Podemos en sus primeras elecciones comenzó a pisarle los talones.

La coalición quiere convencer a los votantes que se definen claramente de izquierdas y que no se sienten incluidos en el centro del tablero político

Aún desde su posición de fuerza, al día siguiente de los comicios su coordinador federal, Cayo Lara, realizó una llamada solemne a "una gran confluencia de la izquierda" que hiciera frente al bipartidismo. "Empezamos un ciclo electoral e IU está en condiciones de hacer una apuesta decidida para construir una alternativa desde la izquierda", proclamó.

Estas llamadas a la unidad se han sucedido en cada comparecencia pública de dirigentes de IU desde entonces y tan solo un mes después de las elecciones europeas el partido encargó esta labor a Alberto Garzón, otorgándole la Secretaría Ejecutiva de Proceso Constituyente y Convergencia.

Garzón empezó entonces un llamamiento a los partidos a la izquierda del PSOE que, en las elecciones municipales de este año, llevó a IU a integrarse en candidaturas de unidad, aunque en algunos territorios fuera desencadentante de peleas internas. El caso más llamativo fue el de Madrid, donde el conflicto llevó a que una parte de IU apoyara la candidatura de Ahora Madrid encabezada por Manuela Carmena y otro sector presentara una lista por su parte sin contar con el respaldo de la Ejecutiva Federal.

Este enfrentamiento, sumado al escándalo de las 'tarjetas black' de Caja Madrid que salpicó a algunos exdirigentes de IU de la Comunidad de Madrid, terminó con la expulsión de la federación madrileña para sustituirla por una nueva organización bajo el control de la dirección.

Modelo de las municipales

Garzón ofrece un programa de izquierdas frente al "marketing" y la "política espectáculo" de la que acusa a las demás formaciones.

En todo caso, el éxito en las elecciones municipales de candidaturas de unidad como las que llevaron a Carmena al Ayuntamiento de Madrid o a Ada Colau al Consistorio de Barcelona redoblaron la apuesta de Garzón por la unidad popular y su convencimiento de que sería la única forma de expulsar al bipartidismo del Palacio de la Moncloa, según ha repetido en numerosas ocasiones.

Esto llevó a IU a integrarse dentro de un proceso de confluencia en marcha, inicialmente llamado Ahora en Común y que finalmente adoptará el nombre de Unidad Popular, y a abrir un proceso formal de encuentros con el resto de formaciones.

El más deseado en este llamamiento era Podemos, que sin embargo fue muy crítico desde el principio a la posibilidad de pactar con IU, defendiendo que sus siglas tendrían que estar presentes en la papeleta electoral y rechazando pactos estatales con otras formaciones. Sin embargo, el partido de Pablo Iglesias sí que abrió la puerta a pactos territoriales.

Durante todo este tiempo, Podemos dirigió calificativos muy duros contra IU pero, sin embargo, sí que dijeron desde el principio que veían a Garzón como un dirigente político válido para su estrategia y le invitaron directamente a abandonar las filas de IU y unirse a su proyecto.

Ruptura con Podemos

El diputado de IU rechazó en diversas ocasiones esta opción pero insistía una y otra vez sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo. Sin embargo, la puerta se cerró definitivamente el pasado día 6, cuando Podemos emitió un comunicado después de un encuentro con dirigentes de IU dando por concluidas las conversaciones.

"Se han dado por terminadas las conversaciones destinadas a encontrar una fórmula que facilitase la incorporación de Alberto Garzón a la candidatura del cambio con la que Podemos concurrirá a las próximas elecciones generales", dijo el partido morado.

IU tiene el próximo 20 de diciembre el desafío de no quedar fuera de las Cortes por primera vez en la etapa democrática española.

A partir de entonces, Garzón presentó su candidatura para ser el número uno de 'Unidad Popular' a las elecciones generales y ha comenzado a enfrentar su proyecto con el de Pablo Iglesias. Garzón ofrece un programa de izquierdas frente al "marketing" y la "política espectáculo" de la que acusa a las demás formaciones.

IU tiene el próximo 20 de diciembre el desafío de no quedar fuera de las Cortes por primera vez en la etapa democrática española. Su peor resultado fue en el año 2008, cuando con un 3,77 por ciento de los votos sólo consiguió el escaño de Gaspar Llamazares por Madrid y un segundo por Barcelona gracias a su acuerdo con ICV.

La última encuesta publicada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) otorgaba a IU este mismo 3,7 por ciento de apoyo, el peor en los últimos dos años. Por ejemplo, en enero de 2014, antes de la aparición de Podemos, su perspectiva de voto se situaba en el 11,3 por ciento.

El objetivo: grupo parlamentario propio

Sin embargo, los dirigentes de IU aseguran que hay un cambio de tendencia en los últimos meses y su porcentaje está en aumento. En el peor de los casos IU confía en lograr cuatro o cinco diputados en el Congreso gracias al apoyo en sus plazas más importantes, contemplando incluso la posibilidad de poder tener grupo parlamentario propio en el Congreso.

La organización cuenta con obtener un buen resultado en Madrid, sumando uno o dos diputados, y lograr uno o dos escaños más en Andalucía, en las provincias de Sevilla y Málaga. También tiene buenas perspectivas en Aragón, donde ha reeditado su acuerdo con la Chunta Aragonesista, y en Asturias, la única comunidad en la que mejoró sus resultados en las autonómicas del pasado mayo.

Son peculiares los casos de Galicia y Catalunya, donde sí que sigue abierta la posibilidad de ir en alianza con Podemos y otras formaciones con fuerte implantación territorial, como son Anova e ICV. En ambos casos hay firmados preacuerdos programáticos pero aún están en el aire cuestiones jurídicas que decidirán el nombre de la candidatura o su forma legal.