Publicado: 04.12.2015 22:46 |Actualizado: 04.12.2015 22:46

La izquierda soberanista se alía para romper con el sistema del 78

BNG, EH Bildu, CUP, ERC, Izquierda Castellana, Puyalón, Andecha Astur, Mes x Mallorca y Unidad del Pueblo lanzan el manifiesto “Los pueblos tenemos la palabra” y acuerdan desarrollar una estrategia conjunta para impulsar procesos constituyentes en sus territorios

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Una manifestación de la organización independentista aragonesa Puyalón.

Una manifestación de la organización independentista aragonesa Puyalón.

ZARAGOZA.- “Reclamamos para nuestros pueblos el derecho a protagonizar, si así lo deciden sus respectivas ciudadanías, procesos constituyentes. Y afirmamos con total claridad que tales procesos no están subordinados a un eventual proceso de similar naturaleza -hoy por hoy poco probable- a nivel del Estado”. La izquierda soberanista reclama la apertura de esos procesos en el manifiesto Los pueblos tenemos la palabra, que este viernes han difundido BNG, EH Bildu, CUP, ERC, Izquierda Castellana, Puyalon de Cuchas (Aragón), Andecha Astur (Asturias), Mes x Mallorca y Unidad del Pueblo (Canarias).

Esas nueve formaciones, que también abogan por “la superación del modelo neoliberal”, han decidido poner en marcha una “estrategia conjunta de colaboración entre las fuerzas políticas soberanistas” basada en cinco puntos. Estos incluyen “el objetivo común de ruptura con el modelo de Estado consagrado por la Constitución de 1978 en la lucha contra el centralismo” y, también, la defensa del “derecho de todos los pueblos a decidir su futuro, de forma pacífica y democrática, sin amenazas ni injerencias externas”.



El manifiesto considera “imposible el pacto con el Estado” ante “la política de vulneración de derechos sociales y de libertades fundamentales” y por su “deriva autoritaria” en materia de identidad territorial, algo que -añaden- “resta toda credibilidad a eventuales reformas”.

Ven “ilusorio” que el 20-D alumbre “un auténtico cambio político”

Los partidos que suscriben el manifiesto, que califican la postura del Estado ante el proceso catalán como “una agresión extensible a la expresión de la voluntad popular en todas y cada una de nuestras naciones” que denota una “actitud profundamente anti democrática”, consideran “ilusorio esperar a que una eventual alternancia electoral” tras el 20-D “habilite un auténtico cambio político”, ya que, en todo caso, esta se produciría “entre partidos que se niegan a aceptar el derecho a decidir de los pueblos”.

En ese sentido, los nueve partidos de la izquierda soberanista abogan por “apoyarnos mutuamente ante los ataques que busquen impedir el ejercicio de ese derecho fundamental y, en general, el avance de cada una de nuestras naciones en el camino hacia su plena soberanía”.

Ese marco de colaboración tiene como objetivos fundamentales lograr “que nuestras ciudadanías respectivas se doten de los instrumentos y mecanismos necesarios para que puedan decidir sobre todo y ver respetadas sus decisiones” y, paralelamente, impulsar “procesos constituyentes populares, radicalmente sociales y democráticos en nuestras naciones.”

El “agotamiento” del “modelo territorial y político” de 1978

Las formaciones, que consideran agotado “el modelo territorial y político consagrado por la Constitución de 1978”, sostienen que “la ofensiva recentralizadora del Estado y la defensa encendida de la unidad de España, a la que se prestan partidos de viejo y nuevo cuño, amenazan con profundizar en la negación de nuestros pueblos y naciones”, por lo que apuestan por “dar un paso adelante para decir alto y claro que sin la presencia de procesos emancipatorios de los pueblos no es posible la ruptura democrática”.

“En tanto que internacionalistas –anotan- podemos identificarnos y hasta compartir los anhelos de cambio de los sectores progresistas” que aspiran en España a “una transformación política”, objetivo en el que “nuestra mejor aportación” sería “trabajar por escenarios constituyentes propios” e “impulsar una radical transformación sociopolítica en nuestras naciones respectivas”.

“Desde el respeto a las realidades diversas que se dan en nuestras naciones, proclamamos que corresponde a nuestros pueblos y a su ciudadanía determinar, de forma democrática, su futuro”, concluye el manifiesto.