Público
Público

El Jefe del Ejército del Aire fue acusado de obligar a un militar a que culpara al piloto de un accidente de helicóptero

El general Salto, que desmintió las revelaciones sobre el accidente del F18 apenas dos horas después de su publicación, obligó a un mecánico a ocultar que un accidente en el que murieron cuatro militares ocurrió por problemas en el aparato. Un año después se estrelló otro helicóptero del mismo modelo dejando tres muertos más, entre ellos el mismo mecánico. 

Publicidad
Media: 3.35
Votos: 20

El Jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire, el teniente general Javier Salto, junto a la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal. EFE

En ocasiones, los silencios dicen mucho más que las palabras. El teniente general Javier Salto, Jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire (JEMA), se apresuró a desmentir este jueves la información revelada en exclusiva por Público y Las Mañanas de Cuatro sobre el accidente de Fernando Pérez, que perdió la vida tras un fallo en su F18 en octubre de 2017. Apenas dos horas después de la publicación, Salto negó que el piloto recibiera presiones por parte de su superior por abortar un vuelo seis días antes, según denuncian fuentes de la base aérea de Torrejón (Madrid). Todo ello a pesar de que el accidente aún se encuentra bajo investigación.

Esta celeridad de Salto contrasta con su ausencia de comentarios tras una filtración a otro medio de comunicación. La pasada semana El Independiente aseguró que Pérez fue informado de que uno de los motores de su F18 no funcionaba antes de subirse al aparato, pese a lo cual continuó con su misión. Según ese medio, es una decisión "habitual" entre los pilotos puesto que el F18 es capaz de despegar con un solo motor. Miembros del Ejército del Aire y fuentes del Ministerio de Defensa han desmentido que ningún piloto despegue sabiendo que uno de sus motores no funciona. Salto, en cambio, se mantuvo en silencio.

La versión de El Independiente eximiría de cualquier responsabilidad en el accidente a los superiores de Pérez. Justo lo contrario que ocurre con el relato de los hechos de Público, basado en fuentes de la propia base aérea que señalan que el piloto voló presionado por sus mandos y que se tomaron medidas disciplinarias contra él por abortar una misión anterior. No es la primera vez que el teniente general Salto maniobra para que la responsabilidad de los siniestros ocurridos bajo su mando permanezca únicamente en las víctimas.

"Pactos de silencio" en el pasado de Salto

El actual JEMA ascendió a este puesto tras ser jefe del Mando Aéreo de Canarias de 2012 a 2015, momento en que el ex ministro de Defensa Pedro Morenés lo asciende a teniente general y lo nombra director de su Gabinete Técnico. Como máximo responsable del Ejército del Aire en el archipiélago, el general Salto fue protagonista de una de los episodios más macabros que han rodeado los accidentes aéreos de las Fuerzas Armadas.

Todo comenzó en 2014, cuando se estrella en el mar un helicóptero Súper Puma del Servicio Aéreo de Rescate (SAR), con base en Gando (Gran Canaria). Solo sobrevive uno de sus cinco ocupantes, el sargento Johnander Ojeda. Un año después, el 22 de octubre de 2015, día en que Ojeda cumplía 27 años, otro Súper Puma de la misma unidad, de la misma base aérea, se precipita al mar. En esta ocasión mueren los tres ocupantes del aparato. Entre ellos se encuentra Ojeda.

El padre de uno de los fallecidos denunció ante el juez que Salto obligó a su hijo a decir que el accidente fue culpa del piloto

El segundo accidente desata la ira de los familiares de los fallecidos en ambos siniestros, así como de los militares que siguen volando en los Súper Puma. Denuncian que estos aparatos, algunos de ellos de más de 40 años, "no pueden volar" y que el Ejército del Aire está canibalizando piezas ya usadas en otros aparatos para mantenerlos en activo, convirtiéndolos en ataúdes volantes para los militares: "Estoy dispuesto a que esto me cueste mi carrera militar, no puedo callarme. Yo mismo podría morir en uno dentro de seis meses", denuncia un comandante del SAR.

El sargento del Ejército del Aire Johnander Ojeda, mecánico de helicópteros, fallecido en un accidente de 'Súper Puma' en 2015.

En 2017 el padre del sargento Ojeda arrojó luz sobre los hechos que rodearon el primer siniestro y cargó contra Salto. Declara como testigo (con obligación de decir la verdad) en el juicio que dirime la responsabilidad del accidente y denuncia que Salto obligó a su hijo a firmar un "pacto de silencio". Francisco Ojeda aseguró que el hoy JEMA convenció a su hijo para que no informara del motivo real del primer siniestro de Súper Puma, que no era otro que un fallo mecánico. "La causa fue la rotura de la transmisión o del rotor de cola, que hizo que el aparato se precipitara al mar en un minuto escaso", declaró ante el juez. 

El sargento Ojeda, mecánico de helicópteros, creía que la rotura del rotor de cola había sido la causa real del siniestro

El sargento Ojeda era mecánico de helicópteros. Su padre, tal y como recogió el diario local La Provincia y El País, acusó a Salto ante el juez de amedrentar a Johnander para que no revelara el motivo real del accidente y se acogiera a la versión de los hechos que había transmitido la cúpula militar: todo ocurrió por un fallo de los pilotos, desorientados tras fallar una bengala que tenía que iluminarles, y no por una avería: "Le había hecho firmar que no había visto ni oído nada y que [...] le había hecho hincapié en que no tenía que contar nada de lo sucedido a la prensa", señala el acta. 

La actuación del actual JEMA y los militares encargados de investigar el primer accidente (a las órdenes del propio Salto) provocó que los familiares de los fallecidos trataran de hallar los motivos del accidente por su cuenta. Y sus conclusiones fueron claras: "Mantengo que el siniestro se debió al mal estado de la aeronave. Los Súper Puma del SAR, algunos con 40 años de servicio, son chatarra", declaró Sebastián Ruiz, padre de uno de ellos.

Un desastre con una gestión nefasta que tuvo premio

La gestión del primer accidente de Súper Puma supuso el ascenso del teniente general Salto al cargo de director del Gabinete Técnico del Ministerio de Defensa. El motivo real que llevó al helicóptero al fondo del mar aún no había sido descubierto. En 2015, con Salto ya como estrecho colaborador de Morenés llega el segundo siniestro de Súper Puma, cuya gestión fue además una sucesión de despropósitos que cayeron sobre las familias de las víctimas y les hicieron pensar durante días que sus parejas, hijos o padres habían sobrevivido a pesar de que no se tenía ninguna prueba de que fuera así.

El segundo siniestro de 'Súper Puma' llegó sin que se revelara que el primero se estrelló por problemas mecánicos

El helicóptero cayó al mar el jueves 22 de octubre  de 2015, a las 15.13 hora española. Había despegado de la localidad mauritana de Nouadibou en dirección Gando. A las 22 horas el Ejército del Aire comunica que los tres ocupantes se encuentran en la balsa de salvamento que porta el aparato. Minutos después el Ministerio de Defensa asegura que los militares se encuentran a bordo de una patrullera de Marruecos que los ha recogido y los transporta a la costa del país. Otras fuentes hablan de que no es un barco de la marina sino un pesquero. 

La mañana del viernes 23 de octubre llega sin ninguna noticia de los militares, la patrullera o el pesquero. A medida que avanza el día cunde el pánico en el Ministerio, que ordena volver a desplegar todo el operativo de búsqueda para hallar el aparato. Morenés informa de que están "todas las hipótesis abiertas", lo que provoca rumorología de todo tipo, incluida que se baraje la hipótesis de que los militares fueron recogidos y secuestrados, alimentada por el hecho de que Defensa, en coordinación con Marruecos, patrulla la costa y los puertos africanos.

Morenés, hoy embajador de España en EEUU, continúa con el discurso de que cualquier opción es posible casi siete días más. Finalmente el jueves 29, una semana después de que se perdiera contacto con el helicóptero, se halla su cabina, con los restos de los tres militares en su interior. Dos años después, el teniente general Salto, que formó parte de la cúpula de Defensa durante la gestión del desastre, se hace con el mando supremo del Ejército del Aire al ser nombrado JEMA por la actual ministra, María Dolores de Cospedal. 

El teniente general Javier Salto ha rechazado ofrecer su versión para la elaboración de esta información.