Publicado: 22.05.2015 19:10 |Actualizado: 22.05.2015 19:15

Joan Ribó: “Barberá no cogerá ni el acta de regidora”

El candidato de Compromís para la Alcaldía de Valencia sabe que para que la ciudad tenga un gobierno de izquierdas habrá que pactar. Frente al ordeno y mando de Barberá, Ribó quiere ser el alcalde del “diálogo” y la “transparencia”.

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El candidato de Compromís a la alcaldía de Valencia, Joan Ribó. EFE

El candidato de Compromís a la alcaldía de Valencia, Joan Ribó. EFE

VALENCIA.- No le duelen prendas en asumir que, para que Valencia tenga un gobierno de izquierdas habrá que pactar. Dice Joan Ribó (Manresa, 1947), candidato de Compromís a la alcaldía, que este tema no le quita el sueño, que lo que le preocupa de verdad es que haya un gobierno progresista en una ciudad de “mayoría progresista” donde toda una generación de jóvenes no conoce más alcaldesa que Rita Barberá.

Si el PSPV consigue un regidor más, asegura, no tendrá problema en facilitar la Alcaldía a su candidato Joan Calabuig. Con los socialistas y Esquerra Unida, recuerda, su grupo ha votado conjuntamente más del 80% de las mociones de la última legislatura. 

Pero queda mucha campaña y todo está por decidir, advierte. Frente al ordeno y mando de Barberá, Ribó quiere ser el alcalde del “diálogo” y la “transparencia”.

Hace un año las encuestas daban por finiquitada a Rita Barberá. Un año después, dicen que la derecha podría mantenerse en la ciudad. ¿Cómo valora el nuevo escenario?

Recientemente hemos visto como las encuestas se han equivocado en Gran Bretaña. En Valencia, las encuestas dan un abanico muy amplio. En este momento continuamos pensando que somos una mayoría progresista en la ciudad y, por otra parte, en ningún sitio está escrito que Ciudadanos vaya a dar apoyo a Rita Barberá. Eso de sumar los votos de Ciudadanos y PP es más un deseo de alguno que una realidad.

Aunque la izquierda acabe gobernando, parece que será con un margen bastante ajustado…

Ya lo veremos. Hace cuatro años a Compromís todas las encuestas nos daban el mismo resultado; cero. Incluso hasta la encuesta israelita de media mañana lo dijo. Y después sacamos un 9% [de los votos]. Cuidado con las encuestas.

La realidad es que en estos momentos el PP tiene 20 regidores, la mayoría está en 17, y la encuesta más optimista le da 12 o 13, o sea que es un indicador claro del hundimiento de Rita Barberá. Doy por claro el cambio en esta ciudad, complejo, evidentemente. Y creo que nosotros seremos un elemento claro y vertebrador, pero hay mucha campaña y todo se decidirá en ella.

En ese nuevo escenario, los apoyos a la izquierda están bastante repartidos, pero de la bajada del PSPV se beneficia una fuerza hasta ahora desconocida. ¿A qué lo achaca?

Esa fuerza de la que hablas es Podemos, que según la única encuesta del CIS tiene una forma bastante parecida a un suflé. De momento, según absolutamente todas las encuestas, la única cosa clara es que de las fuerzas que estamos en el Ayuntamiento solo hay una que sube y es Compromís.

No tengo malas relaciones con la gente de València en comú, pero de todas formas creo que hay mucho por escribir en esta campaña electoral, mucho que trabajar y mucho por explicar y la gente verá con mucha claridad quién ha trabajado y tiene un conocimiento de la realidad más amplio y unos planteamientos más claros.

Usted fue uno de los primeros que mostró sus reservas a unirse a València en Comú. ¿El tiempo ha confirmado sus dudas?

Cuando se nos planteó, estábamos dispuestos a ir hacia un proceso global en el País Valencià, donde València pudiera ser una parte dentro de este planteamiento, pero nosotros nunca hemos querido renunciar a nuestra historia y nuestro trabajo. No somos un partido nuevo, por lo tanto no queremos hacer una cosa nueva.

"No somos un partido nuevo, por lo tanto no queremos hacer una cosa nueva"

Tenemos una historia previa, no muy larga, pero muy clara en el Ayuntamiento de València. Estas posibilidades se nos negaron de una manera rotunda. Les dijimos: "cuidado, que hay una Diputación que hay que ganar y no se puede ganar ni con una agrupación de electores ni con un partido de esos de nueva formación" y no se nos tuvo en cuenta.

Ahí tuvimos muy claro que no íbamos a entrar. Les deseamos lo mejor, a la vez que decimos que estamos muy contentos de seguir con nuestra opción. Creo que el modelo de Barcelona, que es de coalición y donde se respetan todas las formaciones, hubiera tenido más éxito. Pero no se planteó así ni se pudo avanzar en esa dirección.

Lo que más ha trascendido de la oposición de Compromís ha sido la fiscalización a Rita Barberá –lo hemos visto, recientemente, con el caso de Ritaleaks-, pero, ¿cuál es su modelo de ciudad?

De esta crítica se puede sacar un modelo de ciudad. Queremos una ciudad donde las flores del Pont de les Flors no las decida la alcaldesa. No queremos la destrucción del Cabanyal, pero a partir de ahí negociaremos con los vecinos qué modelo de barrio queremos. El diálogo y la participación deben ser fundamentales en la gestión de la ciudad. En primer lugar, poniendo en marcha de manera efectiva todas las instancias de participación que Barberá ha negado, ahogado y cerrado.

"Las paredes del Ayuntamiento tienen que ser de cristal en cuanto a gastos de alcaldía"

En segundo lugar, avanzando hacia presupuestos participativos y en mejorar las Juntas de Distrito, y comprometiéndonos a abrir mesas de diálogo en todos los temas importantes, por ejemplo, en los conflictos que puedan surgir con las Fallas. Hay que intentar poner a dialogar a todos los sectores implicados.

El segundo elemento sería la transparencia: las paredes del Ayuntamiento tienen que ser de cristal en cuanto a gastos de alcaldía, pero también en todas las formas de contratación. Entre otras cosas, para evitar las tentaciones que ha tenido Barberá de hacer fragmentación de contratos y mecanismos de este tipo que son presuntamente delictivos.

¿Cuáles son sus propuestas de gobierno?

Queremos pasar de la caridad a los derechos. Queremos trabajar para que se reconozcan los derechos de las personas, no para que se hagan obras de caridad y se den limosnas, que es lo que ha hecho este Ayuntamiento permanentemente. Queremos plantear una movilidad diferente, priorizada en las personas, después la bicicleta y el transporte público y por último el coche particular.

Y aprovechar lo que tenemos. No se trata de construir más, sino de hacer red social. En València hay 620 hectáreas de solares públicos vacíos que podrían usarse para huertos urbanos, para que los usen los perros, para hacer campos de fútbol o como aparcamientos provisionales.

También queremos aprovechar los bajos comerciales públicos vacíos para hacer un plan de alquiler progresivo a tres años, para que los autónomos que comienzan un negocio no paguen el 100% hasta el último año.

¿Qué creen que se van a encontrar si entran en el gobierno de la ciudad?

Eso lo dirá una auditoría para que sepamos de dónde partimos. Podríamos encontrarnos muchas cosas bajo las alfombras y en los cajones, pero en estos momentos no me gusta hacer predicciones. Hay que reconocer que la economía del Ayuntamiento está menos mal que la de la Generalitat, pero lo tendremos que ver.

"Con nosotros, las contratas tendrán que cumplir aquello a lo que se han comprometido"

Nos llegan inputs que dicen que hay cosas preocupantes. Nos encontraremos seguramente con muchos contratos de los que no se hace un seguimiento serio de los pliegos de condiciones. Con nosotros, las contratas tendrán que cumplir aquello a lo que se han comprometido. Por ejemplo, hay contratos que tienen la obligación de tener una relación detallada de los trabajadores.

Yo la he pedido y el Ayuntamiento no la tiene. Eso es grave porque existe la obligación de subrogar a los trabajadores. A mí me preocupan los derechos de los trabajadores y si no tenemos los nombres no podemos subrogarlos.

Haremos un trabajo muy serio de seguimiento de los contratos porque pensamos que se ha subcontratado la gestión y hay algunas empresas que funcionan muy mal. Pondré un ejemplo: en toda España la grúa da dinero, menos en València. No tiene sentido, es una cuestión escandalosa.

En el hipotético caso de que el PSPV obtuviera un regidor más que Compromís, ¿haría usted alcalde a Joan Calabuig?

Me preocupa muy poco este tema, lo que me preocupa es cambiar este gobierno y hacer un gobierno progresista. Se pueden dar muchos escenarios. Primero, si es una situación muy clara, deciden los valencianos con su voto. Pero en una situación aproximada, hay muchas posibilidades.

"No tendría ningún problema en hacer alcalde a cualquier otra persona del mundo progresista"

Evidentemente, quien tenga más votos tiene preferencia para ser alcalde porque los ciudadanos le han marcado como preferido relativo, pero la diferencia habrá que verla. Lo diré de otra manera; no tendría ningún problema en hacer alcalde a cualquier otra persona del mundo progresista si los votantes marcan claramente que es su preferencia.

Otra posibilidad es trabajar a turnos dos años y dos años. Por ahí los valencianos pueden estar muy tranquilos; no tendrán problemas de gobernabilidad con Compromís.

Queremos definir un programa mínimo de gobierno, que será muy fácil de elaborar -al menos con los [regidores] que conozco, porque he trabajado con ellos los últimos cuatro años codo a codo, sobre todo con EUPV, pero también con el PSPV-, y a partir de ahí a trabajar. Hemos votado conjuntamente más del 80% de las mociones; a nadie le puede extrañar que haya un acuerdo dentro de la gente progresista de la ciudad. Y lo mismo se puede plantear con Podemos.

¿Contempla la posibilidad de que Rita Barberá vuelva a ser alcaldesa?

No. Creo que Barberá no cogerá ni el acta de regidora. Ella es la número dos de Valencia y sabemos cómo se escogen determinados sitios del Senado. Creo que es su destino, y ya está pactado con Mariano Rajoy.

¿Qué supondría que continuara Barberá?

Para València, que continúe el régimen. Y para Compromís sería un fracaso. Nosotros hemos trabajado para producir un cambio que esta ciudad merece. Los menores de 30 años no conocen a nadie más en esta ciudad. Aunque solo sea por eso, ya es suficiente.