Publicado: 08.05.2015 23:12 |Actualizado: 08.05.2015 23:20

El juez estudia llamar a declarar al número dos de la Policía por el caso Nicolás

La declaración del comisario Villarejo señala al director adjunto operativo de la Policía, Eugenio Pino, como la persona que le suministraba información sobre el proceso de la investigación.

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nicolas verdeguer

Francisco Nicolás Gómez Iglesias.

La declaración el 17 de abril del comisario José Manuel Pérez Villarejo ha dejado a algunas de las partes personadas en la causa con la sensación de que el juez estudia llamar a declarar al número dos de la Policía, el comisario Eugenio Pino que dirige la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la Policía. El motivo: que explique los asuntos que se trataron en las reuniones mantenidas acerca del caso Nicolás, sobre todo al principio del procedimiento.

Ha sido el propio agente encubierto quien ha explicado las conversaciones que ha tenido sobre el asunto, una con la presencia del inspector jefe que lleva la investigación, Rubén López, y otros “comentarios” o “conversaciones confidenciales” que ha mantenido con Pino.

A las 13.30 horas, tras cruzar el umbral del juzgado de instrucción y sentarse para declarar, el juez Arturo Zamarriego, que instruye el caso, explica sus normas al comisario. “Me veo en la obligación de hacerle unas advertencias previas. La primera es que cualquier imputación que usted haga tendrá que decir las bases en las cuales se sustenta esta imputación y usted no puede acogerse a ningún tipo de secreto profesional. Por dos razones: la primera porque es usted testigo; la segunda porque es usted funcionario de Policía, tiene un especial deber de investigación y de facilitar a los tribunales cuanta información disponga”. Le precisa también que le solicitará las fuentes.



El primer asunto peliagudo es la grabación ilegal que, presuntamente, un funcionario de Policía hizo a sus compañeros de Asuntos Internos y a dos agentes del CNI. El abogado de Nicolás, Víctor Sunkel, quiere sacarle a Villarejo lo que sepa, no de la grabación, sino del contenido de la conversación que mantenían todos los investigadores el 20 de octubre entre las 17.30 y las 18.45 de la tarde. El juez le explica al letrado que Villarejo “no estuvo ahí y hay personas que estuvieron ahí y que usted puede interrogar si quiere”. Zamarriego hace alusión a los cuatro funcionarios identificados de Asuntos Internos.

Tras hacer la pregunta de diversas maneras, Villarejo cuenta que ha asistido a una conversación “confidencial en la DAO” en la que se habló de la grabación. El juez se pone serio: “A mí las imputaciones en blanco no. Tiene usted que decirme cómo, cuándo y quién”. El comisario asegura que al no recordar bien la fecha ni el lugar se siente “coaccionado” para contestar.

El juez admite entonces la respuesta de que sí existió la reunión en la que se habla de la grabación a Asuntos Internos y al CNI, con la que Nicolás quiere que se archive el caso, y solicita al comisario que dé los nombres de los asistentes. Según Villarejo estaban: “el director adjunto operativo (DAO)…”. Se hace el silencio y el juez le explica a la secretaria judicial: “Tome nota porque comparecerán”. El comisario continúa el relato, “su jefe de gabinete el señor Gago y el propio señor Rubén”.

Villarejo no sabe precisar la fecha pero sabe que se celebró “en la DAO con posterioridad” a que se produjera la grabación. Según Villarejo, “es una reunión confidencial, reservada”. El juez le recuerda que “no hay confidencialidad en el marco de una investigación judicial”. Lo que el DAO transmite es que el comisario Marcelino Martín Blas, ex jefe de la Unidad de Asuntos Internos y reincorporado a la investigación junto a sus agentes por orden de Zamarriego, “estaba muy preocupado por la grabación y que había iniciado una investigación interna para saber quién lo hizo”. Según Pérez Villarejo, “la conversación sobre el asunto no duró más de 10 minutos”.

Intervenciones telefónicas

El juez pregunta si “se habló de que estuviera intervenido el teléfono de Nicolás” y el comisario de forma clara y precisa responde que “no”. Le preguntan si hubo más reuniones y asegura que “ha asistido a más reuniones con mi jefe inmediato que es el director adjunto operativo, el cual me ha mostrado preocupación por el tema y porque yo hubiera aparecido en la investigación gratuitamente, pero nada más. De todo lo demás nada porque no he tenido nada que ver con la investigación, ni con este señor que no le conozco de nada. Es un montaje de alguien el aparecer yo en este sumario”.

Los abogados de Nicolás insisten en preguntar si en el transcurso de la reunión se habló de una autorización judicial para la intervención. Villarejo titubea y comienza: “Yo habitualmente tengo contacto con mi jefe directo y en algún comentario el director adjunto operativo lo que si me ha comentado es que a él no le consta que Asuntos Internos hubiera tenido autorización judicial para intervenir nada. Que en todo caso sería gente ajena a Asuntos Internos”.

El juez quiere profundizar: “¿En algún momento le ha expuesto el director adjunto operativo que Asuntos Internos le hubiera intervenido ese teléfono?”. Villarejo se apresura a responder: “No, no, no señoría ya le he dicho que no”.

Si inicia un debate entre el juez y uno de los abogados de Nicolás acerca de ese extremo. Zamarriego vuelve a preguntar: “¿Usted ha escuchado alguna vez que el teléfono de Francisco Nicolás estuviera intervenido?”. Villarejo pone la coletilla, “con autorización judicial no”. “¿Y sin autorización judicial?”, repregunta el juez. “De manera informal si me permite…”. Pero no se lo permite: “me tiene usted que informar dónde y cuándo”.

"Si usted ha escuchado que Francisco Nicolás tenía intervenido el teléfono, usted como funcionario de policía está obligado a decirme quién y cómo"

El comisario de Policía, con más de 40 años en el cuerpo, vuelve a asegurar sentirse coaccionado. El juez le explica: “En absoluto. Lo que no le voy a permitir es que suelte algo al aire y no sepa usted decirme dónde, cuándo y cómo. Usted se sentirá muy coaccionado pero yo es que tengo un interés prevalente que proteger, que es el de la legalidad de las actuaciones en general y el de las policiales en concreto”.

Zamarriego expresa de nuevo cuáles son las normas que rigen los juzgados. “Si usted ha escuchado que Francisco Nicolás tenía intervenido el teléfono, usted como funcionario de policía está obligado ante una autoridad judicial como soy yo a decirme quién y cómo. Porque eso que usted me está diciendo es un delito. Y está especialmente obligado a poner en conocimiento de la autoridad judicial los delitos que haya. Aquí no hay ni reservas ni criterios discrecionales ni nada”. Y le advierte de que podría ser imputado de no hacerlo.

Entonces vuelve a la carga: “¿Ha estado usted en alguna reunión en la que se haya dicho eso?”. El comisario cordobés introduce a otro cuerpo del Estado contra el que también arremete habitualmente: “¿En alguna reunión? No he tenido ninguna reunión con el CNI, por lo tanto no puedo…”.

A pesar de ser reprendido el comisario sigue en su línea y le recuerda el escrito que presentó ante el juez sobre “el cúmulo de irregularidades” de la investigación. Por ejemplo, “se falsificó un informe en el que se me mencionaba ex profeso para ser filtrado a los medios de comunicación”. Zamarriego no da crédito a esta acusación y se lo hace saber. Sobre el fondo de la cuestión, si escuchó en alguna reunión que el teléfono de Nicolás estaba intervenido, Villarejo cede: “Expresamente no”.

“Todos los que estuvieron en esa reunión van a pasar por aquí si quiere usted, no hay ningún problema”

La defensa de Nicolás insiste, pero el titular del juzgado de instrucción número dos explica que el comisario Villarejo ha asegurado que en las reuniones “no recuerda que se tratara el tema de una posible intervención de ese teléfono y menos de que fuera sin autorización judicial. Eso es lo que he entendido. Pero usted no tenga ningún problema. Si quiere le traigo aquí al DAO, al jefe de Operaciones, a todos los que quiera los pongo aquí y usted les puede interrogar de lo que usted quiera”. Y finaliza, “todos los que estuvieron en esa reunión van a pasar por aquí si quiere usted, no hay ningún problema”.

Los letrados intentan cambiar de tercio. Ahora quieren desacreditar los seguimientos de Asuntos Internos al presunto estafador, que dejaría entrever según su hipótesis que Nicolás estaba siendo monitorizado sin autorización judicial, y el comisario responde que: “Creo recordar que el propio director ajunto operativo le preguntó al inspector jefe Rubén cómo se había hecho, cómo iba la investigación, el tema de los seguimientos…”. El juez le llama la atención al entender que se desliza de un tema a otro y le dice claramente: “¿Qué es lo que le pregunta el director adjunto operativo de la Policía Nacional española a un inspector de Policía de la investigación de lo que se llama el caso Nicolas?”. Villarejo contesta, “por menores de las vigilancias, creo recordar, insisto…”. Y el juez le informa “no veo ninguna irregularidad ahí”.

“No conozco a Nicolás”

Fue la primera pregunta que le hicieron al empezar a declarar. “¿Conoce usted a Francisco Nicolás Gómez Iglesias?”. Villarejo repitió su respuesta varias veces: “No, no le conozco. No le he visto en mi vida, nunca he hablado con él nada”. “Seguro de que jamás me he reunido con él”. También negó que se reuniese con él en el Parque de Santander, donde Nicolás también se vio con unos periodistas de El Mundo que habían recibido la grabación de “un funcionario adscrito al Ministerio de Interior”. También niega que se reuniese con él en el parque de Santander.

Pero llegado el turno a la letrada de la acusación popular, quién intenta pregunta a Villarejo sobre qué explicación le da a las anotaciones en la libreta de Nicolás con su nombre y su teléfono, el de sus empresas y su abogado, así como un mensaje que recibe Nicolás de un teléfono propiedad de una de las sociedades de la mujer. Tampoco quería entrar el titular del juzgado sobre las informaciones aparecidas en Información Sensible y que según algunos letrados conocedores de la causa y de un informa de los investigadores, “podría verse una relación entre esas conversaciones confidenciales que él dice que ha mantenido con su jefe y las publicaciones del medio de su mujer y su abogado”.

Por eso, entienden estos letrados, Zamarriego paró las preguntas de la acusación popular y le aclaró a la abogada: “Si quiere usted que venga a declarar como imputado… Tenga usted en cuenta que no es el hecho de que tenga relación es que hubiera mentido en su declaración”.