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Julián Muñoz dice que era un simple mandado de Gil

El ex alcalde de Marbella asegura que desconocía la trama del 'caso Saqueo'

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Reconoció que presidía más de veinte empresas municipales y que él firmaba sus cuentas, pero nada más. Julián Muñoz, el ex alcalde de Marbella, insistió el viernes una y otra vez durante la cuarta sesión del juicio del caso Saqueo que, cuando se produjeron los hechos, el periodo 1991-1995, él era simplemente el concejal de Participación Ciudadana y Festejos, un mandado de Jesús Gil. 'Te podía llamar a las cuatro de la madrugada para ver cómo iban las cosas', aseguró ante la Audiencia Nacional, que juzga el desvío de 36 millones de euros de las arcas del Ayuntamiento marbellí para explicar su subordinación al fallecido munícipe.

De traje gris, camisa clara y moreno de patio de cárcel, Julián Muñoz era, de hecho, un simple testigo. A pesar de ello, o precisamente por ello, su declaración tuvo en todo momento un claro tono de autodefensa. Él no sabía nada, él no daba instrucciones a nadie, él no decidía sobre el destino del dinero. “Mi cargo era político e institucional”, recalcó.

¿Quién, entonces, dirigía aquellas empresas municipales supuestamente utilizadas para vaciar las arcas del consistorio? 'El señor Gil', dejó claro en varias ocasiones. Julián Muñoz no se cansó de decir que todo lo que se hacía era 'una orden' del fallecido alcalde, que todo lo controlaba. Incluso recordó que en cierta ocasión tuvo que negarse a facilitar las cuentas de estas empresas a la Cámara de Cuentas por indicación suya y que por ello fue imputado, juzgado e inhabilitado. 'Entonces el señor Gil se sacudió las pulgas', aseguró en tono de reproche. Sobre los seis procesados, entre ellos el que fuera asesor en temas de Urbanismo del Ayuntamiento, Juan Antonio Roca, aseguró conocerlos y poco más. De sus supuestos manejos, lo ignoraba todo. 'Nadie me comunicó nada', insistió poco antes de abandonar la sala y sumergirse en la nube de cámaras y periodistas del corazón que le esperaban a la salida de la vista.

Antes que él, habían declarado uno de los imputados, José Luis Sierra, abogado de Jesús Gil, y los tres periodistas de El Mundo que destaparon el escándalo. El primero, que en la jornada del jueves había reconocido entre sollozos haber filtrado a la prensa la documentación clave del caso, continuó con la táctica esgrimida por la mayoría de los procesados de culpar a un muerto, en su caso, el alcalde Jesús Gil. Por su parte, los periodistas confirmaron, tras recalcar que Sierra les había eximido del secreto profesional, que éste era su topo en la trama.

También declaró como testigo Pedro Román, primer teniente de alcalde de Marbella en aquellos años y presidente de varias de las sociedades municipales bajo sospecha. Román se presentó como otro mandado de Gil. “Yo cuando necesitaba dinero, se lo pedía a él”, aseguró.