Publicado: 20.07.2015 22:01 |Actualizado: 20.07.2015 22:01

'Junts pel sí', el nombre de la lista de Mas que quiere la “desconexión” con el Estado

La candidatura que agrupará a CDC, ERC y las principales entidades soberanistas para el 27-S se presenta en sociedad y desgrana una hoja de ruta que implica lograr una “mayoría suficiente” para iniciar un “proceso de independencia” después de los comicios

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Junqueras, Casals, Romeva, Forcadell y Mas, este lunes. EFE/Andreu Dalmau

Junqueras, Casals, Romeva, Forcadell y Mas, este lunes. EFE/Andreu Dalmau

BARCELONA.- 'Junts pel sí' será el nombre de la candidatura conjunta de CDC, ERC y las principales entidades soberanistas para las elecciones catalanas del 27 de septiembre. La candidatura, que se marca como objetivo obtener la mayoría absoluta en los comicios para iniciar el “proceso de independencia”, se ha presentado este lunes en un acto celebrado en la terraza del Museu d'Història de Catalunya, que ha contado con la asistencia de gran parte de los miembros del gobierno catalán. Oriol Junqueras, Artur Mas, Muriel Casals, Carme Forcadell y Raül Romeva, las cinco personas que encabezarán la candidatura, han sido los encargados de presentarla, en un acto en que el protagonismo ha recaído especialmente en el último, antiguo eurodiputado de ICV y la persona escogida para ser el número 1 de 'Junts pel sí', en un gesto que ha mostrado la voluntad de dejar en un segundo plano a los políticos en activo. Con todo, la candidatura soberanista ya ha dejado claro que si puede formar gobierno después de las elecciones, el encargado de presidirlo volverá a ser Artur Mas, que figurará en el cuarto lugar de la lista, tras Romeva, Casals y Forcadell y justo delante de Junqueras, presidente de ERC, que sería el vicepresidente del futuro ejecutivo.

Romeva ha sido el encargado de dibujar la hoja de ruta de la lista soberanista señalando que su articulación es una medida “extraordinaria” fruto de la situación “absolutamente extraordinaria” que vive el país. Previamente, Oriol Junqueras ha utilizado el mismo argumento, mientras que Artur Mas ha resaltado que su formación y ERC han salido de la “comodidad de nuestros partidos” para pasar a tener un “programa y un gobierno común”. El presidente de la Generalitat ha comentado que “siempre que haga falta pondremos las urnas para que pueda decidir la gente” y ha subrayado que el 27-S debe ser un “plebiscito”, idea defendida posteriormente por Romeva.



El antiguo dirigente de ICV -fue eurodiputado de la formación de izquierdas entre 2004 y 2014- ha empezado subrayando que el acuerdo para hacer posible 'Junts pel sí' “pretende acompañar la demanda masiva de la ciudadanía de Catalunya” y ha planteado los comicios de septiembre “como una oportunidad para hacer lo que estrictamente no pudimos hacer el 9 de noviembre [en la consulta independentista], que es ejercer el derecho a voto, ver cuántos somos y si hay mayoría hacerlo [construir la independencia] y no decir que lo queremos hacer”. Romeva ha concretado la hoja de ruta de la candidatura, que pasa por que el Parlamento declare que se inicia el “proceso de independencia” si obtiene la “mayoría suficiente” en las urnas. Justo en este momento se ha escuchado la primera ovación importante del acto y gritos de “independencia”.

“Vamos a por todas, no tenemos margen”

“La primera fase consistirá en conceder al gobierno el mandato para que cree las estructuras de estados, las herramientas para poder hacer efectiva la desconexión del Estado español”, ha concretado. Paralelamente, se iniciará la elaboración de una constitución, en un proceso que, según ha asegurado, iría de “abajo a arriba”. Todo ello “sin olvidar las necesidades sociales, inmediatas y urgentes, que tenemos y que son la razón fundamental que hagamos esto”, ha añadido el cabeza de cartel de la lista de Mas, que ha intentando poner un fuerte acento social en el proyecto, algo que sería mucho más difícil para el propio presidente del gobierno autonómico, teniendo en cuenta la política de recortes que ha practicado su ejecutivo. De hecho, Romeva ha desgranado una lista de medidas sociales que implantaría el futuro gobierno, entre las que ha destacado que nadie debe sufrir por las pensiones, que se pagarían.

Cuando se hayan dado todos estos pasos, y en un plazo que no ha concretado, “proclamaremos la independencia” y se llevará a cabo la “desconexión” mediante una ley de “transitoriedad” a partir de la cuál Catalunya adoptará un marco jurídico propio. “Somos conscientes de los riesgos que tiene el proceso, pero también de las oportunidades. No nos lo pondrán nada fácil, pero tenemos claro que si el Estado español bloquea las instituciones catalanas, procederemos igualmente a la declaración de independencia y a la aprobación de la ley de transitoriedad jurídica. Vamos a por todas, ya no tenemos margen”, ha proclamado Romeva, generando otra de las grandes ovaciones del acto.

Una vez culminado el proceso, que plantea una legislatura y, por lo tanto, un gobierno de corta duración -sin concretar los tempos-, “tocará volver a convocar elecciones, que en este caso serán constituyentes”. En estos segundos comicios los partidos acudirían ya con sus propias siglas.

La imposibilidad del catalanismo de “transformar España”

Antes de Romeva han intervenido las que serán las números dos y tres de la lista, Carme Forcadell y Muriel Casals, respectivamente. La segunda, presidenta de Òmnium Cultural en los últimos cinco años, ha expuesto que el “sueño del catalanismo de transformar España” no ha sido posible y que la “democracia nos ha mostrado que si queremos vivir como catalanes, debemos transformar la relación con España. No somos ni mejores ni peores, sino distintos y queremos vivir nuestra diversidad”. Para Casals, el cambio de mentalidad de la sociedad catalana llegó en la masiva manifestación del 10 de julio de 2010, cuando “pasamos de ser unos que protestan a unos que proponen. Necesitamos nuestro propio Estado”. Forcadell, que presidió la Asamblea Nacional Catalana (ANC) -la otra gran entidad que da apoyo a 'Junts pel sí'- durante tres años, ha subrayado que esa movilización fue “la última que se convocó como reacción a las agresiones del Estado. Desde entonces todas han sido propositivas”.