Publicado: 11.07.2014 13:41 |Actualizado: 11.07.2014 13:41

¿Está Kutxabank dejando el ahorro de los vascos en manos privadas?

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El pasado 30 de junio las asambleas de dos de las tres cajas vascas que conforman Kutxabank, las entidades de origen centenario BBK y Vital, consumaban la transformación de las mismas en fundaciones. A ellas dos se sumará, previsiblemente, la guipuzcoana Kutxa -en cuya provincia el predominio de Bildu ralentiza el proceso- en los próximos meses, culminando así un camino que como en otros lugares del Estado ha vuelto a despertar el temor de todos aquellos ahorradores que mantienen depositado su dinero en esas cajas.

La incertidumbre, alimentada por la tormenta política, deja en el aire varias preguntas: ¿Perderán el control sobre su dinero? ¿Estamos ante un proceso de privatización?

El origen de la polémica se remonta al pasado mes de octubre, cuando el Congreso, con el voto a favor de PP y PNV, aprobó la Ley de Cajas que obligaba a estas a convertirse en fundaciones. El objetivo, tal y como dijeron los conservadores, era que éstas puedan ser "gestionadas con los máximos niveles de profesionalidad, independencia, transparencia y eficacia".

Las alarmas saltaron entonces en parte de la izquierda y en los sindicatos mayoritarios del País Vasco ante un proceso que, en el caso de Kutxabank, ha sido acordado por PNV, PP, PSE e incluso CCOO. Frente a ellos, los más críticos siguen siendo los miembros de la izquierda abertzale, que consideran que con la conversión de las cajas en fundaciones "todo el patrimonio social y económico quedará en manos de unos pocos patronos". Se refieren a que las nuevas entidades estarán gestionadas por 15 personas, propuestas por los partidos y sindicatos principales de las tres provincias vascas.

El proceso de Kutxabank ha sido acordado por PNV, PP, PSE y CCOO

Eso supondrá, a juicio tanto de EH Bildu, como de los sindicatos ELA y LAB, que se acabará el control público y social de las cajas, así como sus objetivos fundacionales, principalmente el de ser una entidad financiera al servicio de la economía local y la ciudadanía vasca. "Todo eso terminará para siempre", explicaba la coalición abertzale en un reciente comunicado. "Se va a producir la privatización, convirtiendo una caja creada con los ahorros de la ciudadanía y con el apoyo de las instituciones, en un banco que tendrá como único objetivo la especulación", remachaban.

Quienes apoyan el proceso se limitan a argumentar, en cambio, que no tenían otra alternativa a raíz de la aprobación de la normativa planteada por el Gobierno. Dos de ellos, PNV y PSE, conscientes de las posibilidades que se abren a partir de ahora, se han comprometido, no obstante, a controlar los posibles cambios que pueda haber en el accionariado para "garantizar su anclaje y arraigo" a Euskadi. Han evitado, en todo caso, hablar de esa posible privatización.

Desde Kutxabank no han querido hacer declaraciones a Público acerca de la polémica, a pesar de la insistencia de este diario durante la última semana. Pero su presidente, Mario Fernández volvía a defender esta semana en una entrevista en El Diario Vasco en que si las cajas se han convertido en fundaciones es por imperativo legal. Lo hacía ironizando acerca de quienes se han opuesto a la mencionada transformación y dudan, por tanto, sobre el control del dinero por parte de los ahorradores. "El estúpido debate que se ha abierto se resuelve a nivel ikastola. Niños y niñas que sepan leer verán que la ley dice que las cajas habrán de transformarse en fundaciones bancarias", aseguraba.

"Se deja la gestión de los ahorros en manos de unas personas con intereses privados"

Al margen del debate político Carlos Sánchez Mato, miembro de la formación ATTAC y de la Plataforma por una Banca Pública, recuerda que "las cajas siempre han sido privadas". Por eso atribuye las acusaciones de EH Bildu, ELA y LAB acerca de esa posible privatización de Kutxabank a la necesidad de estos por simplificar su mensaje político. Pero, a su juicio, lo que sí ocurrirá con la creación de esas fundaciones, es que "se deja la gestión de los ahorros en manos de unas personas con intereses privados".

"Los ahorradores ya no tendrán ningún tipo de control sobre quiénes invierten en Kutxabank, cuyos patronos van a atender los intereses de gente muy concreta, que son las élites vascas", apunta. Su organización, que junto a la Izquierda Plural -grupo que integra a IU, ICV y Cha- impulsó en su día una enmienda a la totalidad a la ley de cajas que finalmente fue aprobada, advierte una y otra vez que con la "bancarización" las cajas entrarán "en competencia directa" con los grandes bancos, por lo que deberán abrirse a nuevos inversores privados y a nuevas formas de gestión.

Entre los principales problemas que va a originar el proceso él destaca que la obra social, la labor más reconocida de las cajas, ya no va a estar asegurada. "Va a estar sujeta a la buena intención de cada uno, porque con la nueva normativa no existe la obligatoriedad de aportar esos fondos, por lo que se hará lo que los patronos decidan", lamenta. Reconoce, finalmente, que las cajas "dejaron de ser de la gente hace mucho tiempo", pero afirma que el nuevo escenario agrava aún más la situación.