Publicado: 10.05.2014 22:23 |Actualizado: 10.05.2014 22:23

Lara Hernández: "No somos la generación perdida, somos la generación a la que le han robado el futuro"

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Es probable que al aceptar una caña y sentarse a charlar en el suelo de la plaza del Dos de Mayo de Madrid después de tres horas de mitin y sol, mucho sol, Lara Hernández (Madrid, 1986) no se diera cuenta de que estaba cometiendo el segundo acto de justicia poética del día contra el ministro de Justicia -valga la redundancia-, Alberto Ruiz-Gallardón. El progre del PP, como se le conocía en los años mozos en los que vacilaba con los reporteros del Caiga Quien Caiga y se negaba a admitir la teoría de la conspiración del 11-M que azuzaban los voceros de José María Aznar -ya entonces amigo de Cañete- fue el que prohibió el botellón en la plaza, centro neurálgico de la vida de Malasaña.

Y hace justo siete años, allí, esa especie de Tony Blair de Génova permitió una auténtica batalla campal que terminó con más de 60 personas heridas y una veintena de detenidos. Los meses siguientes el barrio se convirtió en un auténtico fortín con parejas de Policía en cada esquina. Gallardón, siempre afanado en proteger algo, vetó el alcohol y el ruido en el dosde. Pues ayer Hernández hizo las dos cosas. Se tomó una cervecita para refrescarse después de una mañana intensa y gritó, vaya si gritó durante el acto del Partido de la Izquierda Europea por el aborto libre y gratuito, pregonando a los cuatro vientos que el ministro, exalcalde y exprogre no es nadie para decidir por ella.

Exiliada o emigrada a la fuerza, esta licenciada en Filosofía por la Universidad Complutense no llega al 10 de la lista de La Izquierda Plural para las elecciones europeas del 25 de mayo por generación espontánea. Más bien, por ser parte de la generación que la doctrina de la tijera de podar de la Troika ha mandado al extranjero. Creció en Sol, al calor del 15-M, y vive -o vivía hasta hace tres semanas que comenzó una precampaña de IU, que como el antiguo lema de correos es: ‘Hoy aquí, mañana allí'- en Berlín, donde trabaja como administrativa en una escuela de idiomas. Así ve ella su primera campaña electoral.

¿En algún momento se ha parado a contar los kilómetros que lleva recorridos? ¿Echa de menos Berlín?

[Risas] Pues la verdad es que no me ha dado tiempo a calcular, ni he echado de menos Berlín. El ritmo de precampaña y campaña que llevamos obedece a la propia situación de crisis económica, social y política que vivimos. Esta mañana [por ayer] me toca Madrid y a las cinco de la tarde cojo un tren para Puertollano [Ciudad Real]. Las europeas inauguran el ciclo electoral y cuando hablamos del 25-M hablamos también de las Autonómicas y Generales de 2015. Por eso vamos a este ritmo. Nuestra intención es ir pueblo a pueblo, ciudad a ciudad y hablar con la gente.

Luego no podrá quejarse si le llaman aventurera. ¿Qué sintió cuando escuchó a los dirigentes del PP llamar aventureros a los jóvenes que se van fuera a buscar trabajo?

Sentí rabia, mucha rabia. Pero al final ese sentimiento se convierte en ganas de salir a la calle y cambiar esta situación de crisis en un momento histórico de transformación social y movilización. Porque, por un lado, creo que al final obedece a esa estrategia de reírse de nosotros y nosotras que lleva el PP, pero también intentan manipular, maquillar las tasas de paro general, la incidencia del desempleo que afecta sobre todo a la juventud. Y sobre todo hay una cuestión muy importante: que mi caso es el caso de miles de personas jóvenes que si algo podemos decir es que la cuestión juvenil es el problema fundamental de este país. 

Explíquele a la ministra Báñez cómo es el primer día de una aventurera fuera de su país

Es un día duro porque, en primer lugar, te enfrentas a un proceso de búsqueda de trabajo en el extranjero, algo que no es nada sencillo. Y quiero dejar muy claro que no somos una fuga de cerebros, porque no estamos ocupando puestos de élite en la investigación puntera en el exterior, estamos buscando un empleo que muchas veces es precario, por debajo de nuestra propia formación, e incluso nos enfrentamos a un proceso de desarraigo total. Dicen que somos la generación perdida pero no, nosotros somos una generación robada porque nos han robado el futuro y cuando nos vamos fuera eso se visibiliza con total claridad.

¿Qué presupuesto tiene a la semana en Berlín? 

Mi situación ahora puede ser un poco mejor que el que acaba de llegar, pero llevo dos años en Berlín y he pasado por todas las situaciones posibles: he sido becaria trabajando más de 40 horas semanales y cobrando 500 euros, he estado en paro siete meses y lo último que tuve fue un contrato de trabajo en una escuela de idiomas como administrativa. Mi presupuesto: pues si a 500 euros le quitas 282 euros para el alquiler del piso... 200 entre cuatro...

Entre Mario Draghi y Fátima Báñez, ¿a quién elegiría para un debate televisado y qué le diría?

Elegiría a Draghi [gobernador del Banco Central Europeo] y le diría que sus brotes verdes son nuestro exilio. El marco discursivo tiene que centrarse en la UE. No podemos entender esta crisis económica si no se habla del actual modelo de la UE y eso es importantísimo, que quede claro. Si algo ha logrado la crisis es que ha destapado la cara oculta de la UE y uno de sus principales representantes es Mario Draghi.

Se ha situado en el centro del conflicto la legitimidad de este modelo de UE y de este proceso de integración de centro-periferia que nos convierte a los países del sur en países dependientes y nos pone al servicio de la estrategia exportadora alemana.

Esto lo puedo asegurar porque vengo de Alemania y conozco perfectamente en qué clave se está viviendo la crisis allí y en qué clave se está viviendo aquí. Allí se vive en clave de disminución de la exportación y aquí en la clave de paro, recortes en los servicios públicos, precariedad, en un ataque constante a todas las conquistas de la ciudadanía... Y el último eslabón de esa cadena, la consecuencia de todo ello, es que hay una generación que se está viendo abocada a irse.

Actos como el de hoy ponen de manifiesto que las mujeres de la izquierda del sur de Europa sí son capaces de organizarse. ¿Echa de menos más apoyo de los hombres, que son los que dirigen mayoritariamente los partidos que componen el PIE?

No echo de menos el apoyo de los hombres porque aquí somos precisamente las mujeres las que, con nuestro trabajo y con nuestro conquistar el espacio público que nos corresponde por derecho, hemos logrado llevar la voz a las instituciones -europeas en este caso- y, además, gracias a todo el trabajo articulado en la base social del movimiento feminista, hemos logrado llevar nuestras reivindicaciones al primer plano.

De lo que se trata ahora, y en materia feminista tiene más importancia, es que todo este ciclo de movilización, en el que somos referente, se transforme en papel institucional. Y ahí la mujer juega un papel fundamental. Personas como las mujeres que integramos la lista de La Izquierda Plural, que hemos trabajado en las luchas en la calle, que hemos trabajado en los movimientos sociales y sindicales, en la lucha contra la corrupción, tenemos la misión de saber canalizar esa movilización a lo institucional. Y es por eso que decimos que a partir del 25-M vamos a estar con fuerza frente a la Troika en su terreno, mirándole a la cara y oponiéndonos a todos estos mecanismos de ajuste que se traducen en un ataque a nuestros derechos como mujeres.

El CIS les da cinco eurodiputados en el Parlamento Europeo y PP y PSOE siguen en cabeza. ¿Es suficiente? ¿Se conforma?

No, no me conformo. Este es un momento en el que el bipartidismo tiene miedo. Es un modelo caduco y defiende el mismo proyecto político. El bipartidismo es una forma de organizar el poder que garantiza que aquellos que no se presentan a las elecciones nos estén gobernando. Y esos que no se presentan son el poder económico y la oligarquía financiera: Repsol, Iberdrola, Banco Santander, BBVA...

Esto que se produce a través del bipartidismo se está empezando a destapar. Se está empezando a ver que hay unos hombres con corbata sentados en los consejos de administración que son quienes están manejando los hilos. Lo que tenemos que hacer es salir de esta farsa, de esta batalla dialéctica entre los dos grandes partidos, señalando al verdadero responsable de la crisis. Las encuestas del CIS, de Metroscopia, toda la publicidad, el bombardeo mediático por parte de los grandes medios de comunicación que vamos a sufrir en estas tres emanas, al final obedece a esto. Quien paga la orquesta elige la música.

Vamos, que culpa a los periodistas. ¿Cree que es justo?

No. No hablo tanto de la figura del periodista, como del juego que se establece. Aquí hay un juego que es sencillo pero que es totalmente perverso, porque si el poder económico controla a la clase política y el medio de comunicación obedece a su vez a intereses económicos, lo que traslada a la población es el mensaje de situar, por ejemplo, en el centro del debate político, la corrupción. Así se señala a todos los políticos por igual y el efecto es un fenómeno de rechazo a los políticos, a la vida pública, trasladando el mensaje de que lo colectivo  no es la solución, sino que la solución es que cada uno se busque las castañas.

Mientras, por otro lado, se oculta mediáticamente al verdadero agente corruptor, que es el poder económico. Nosotros tenemos que salir de este teatro señalando al responsable de la crisis, porque al final, lo importante es qué proyecto de país están planteando el PP y el PSOE. Y ellos están planteando una salida neoliberal a esta crisis que busca recomponer el mapa político. Por eso es importante señalar que los dos partidos trabajan al servicio de la banca.

"PP y PSOE son lo mismo. Coinciden en lo fundamental, divergen en lo accesorio" Entonces, ¿para usted PP y PSOE son lo mismo?

Sí, por supuesto, pero no porque lo diga yo. Es que es una cuestión de facto y donde se ve con gran claridad es en Europa. Si vas a Europa ves que los tratados de la UE, que están consagrados en la reforma del artículo 135 de la Constitución, han sido respaldados por el Partido Popular Europeo y por los socialistas y socialdemócratas europeos. Por lo tanto, en lo fundamental están de acuerdo, sólo divergen en lo accesorio.

Tratándose de unas elecciones europeas, ¿por qué cree que PP y PSOE se están centrando en el ámbito estatal  durante la campaña?

Porque, como decía al principio, se inicia un ciclo electoral más amplio. Y cuando miras a lo que está pasando en Alemania, con la gran coalición entre la CDU y los socialdemócratas, es como tener una bola del futuro en la que podemos ver lo que puede pasar en España. Estamos asistiendo a la preparación de un pacto. Están abonando el terreno para un gran pacto entre PP y PSOE después de las Generales. Esto demuestra que el proyecto de la socialdemocracia, del capitalismo del rostro humano, es un proyecto fracasado.

¿Qué le diría a los votantes socialistas que están hartos de escuchar eso de que PP y PSOE son lo mismo

Les preguntaría si han experimentado que sus condiciones van cada día peor.

Pero la respuesta sería obvia: la culpa es de los recortes del PP

Entonces les preguntaría quién inicia las reformas laborales que provocan el actual estado de precarización del mercado laboral, o quién modifica el Artículo 135 de la Constitución que supedita la economía al cumplimiento del objetivo de déficit que nos impone la UE. El PSOE las inicia, las pone en marcha. ¿Dónde están esas personas? No hay nadie en este país que no tenga a alguien cercano que no esté fuera y eso obedece a una situación estructural que proviene de aquella época.

Va de número 10, ¿le habría gustado ir más alto en la lista?

Probablemente sí, pero IU ha pasado un proceso interno muy intenso y la lista es la mejor que podíamos haber tenido. Esto lo pienso sinceramente, porque refleja todas las luchas: contra la corrupción, a favor de los derechos humanos y la justicia universal, refleja el trabajo en el Parlamento Europeo que hemos hecho hasta ahora, la voz de los jóvenes, de los exiliados económicos, de las mujeres paradas y precarias... Creo que es la mejor lista, de verdad, porque es una lista, como decimos nosotros, formada por pueblo.

De lo que se trata ahora es de llevar a cabo una campaña que recorra de punta a punta, de norte a sur, de este a oeste, todo el Estado... Y hablando con todo el mundo. Tenemos que hablar con todas las personas y saber sus problemas concretos. Y esto también distingue nuestra campaña de la del PP y de la del PSOE.