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Lara, un político sin demasiadas aristas

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Las quinielas le querían, pero no del todo. Su nombre, Cayo Lara (Argamasilla de Alba, Ciudad Real, 1952), nuevo coordinador general de IU, sonaba con tibieza en los primeros conciliábulos del PCE que surgieron tras el 9 de marzo, cuando Gaspar Llamazares anunció que no competiría más por el liderazgo de la federación.

No en vano, su partido lo propuso enseguida como miembro de la comisión unitaria de IU, el órgano que tenía como cometido dirigir todo el proceso preasambleario. Se hizo cargo de la revisión de las cuentas, de las finanzas, una competencia que desde 2004 había tutelado el gasparista extremeño Antonio Cortés. Al final, el acuerdo cuajó, aunque de mala manera, porque para la gente de Llamazares se resolvió el lío favoreciendo a Andalucía, el territorio más pesado en IU y controlado por el PCE. Acusación que rechazaron el partido y la Nacional-II.

Aquello no hizo demasiada sangre en lo externo, pero sí dio cuenta de hasta dónde se alargaba la desconfianza entre los dirigentes. Para todas las sensibilidades quedó en acta el trabajo 'riguroso' que Lara había hecho al revisar las cuentas de IU. 'Hasta incluso algo puñetero', bromeaba un dirigente.

Su perfil no ofrece muchas aristas. La mayor parte de sus compañeros coinciden en señalar que es un hombre 'de una pieza, sin dobleces'. Nada bronco, y eso lo ha demostrado en sus intervenciones en las últimos meses, aunque sí apegado a la doctrina del PCE.

Ahora, tras la IX Asamblea Federal, Lara tiene que convencer a propios y ajenos de que es el coordinador de todos. Y hará valer su trayectoria. Su entrada desde muy joven en política activa aunque, como él mismo dice, es un hombre 'de campo'. De hecho, estudió hasta cuarto curso del Bachillerato antiguo, que abandonó para trabajar en el transporte y ayudar a su familia. Después hizo cursillos de banca y contabilidad, aunque hasta los 35 años su ocupación principal fue la agricultura. En 1979 ya ingresó en su pueblo, Argamasilla, como concejal independiente, pero a los pocos meses sacó su carné del PCE. Nueve años más tarde ganaría la Alcaldía para IU, que mantuvo hasta 1999. Desde entonces, avanzó en lo orgánico, primero como coordinador en Ciudad Real y después como líder en Castilla-La Mancha, donde su organización está fuera del Parlamento.

Como medalla se cuelga el haber luchado contra Francisco Hernando, El Pocero, junto al alcalde de Seseña, Manuel Fuentes. Era David contra Goliat. Aunque la cosa todavía sigue en los tribunales.