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¿Por qué ha levantado tanta polémica que Cifuentes no se vaya de vacaciones?

La presidenta de la Comunidad aseguró ayer que pasará todo agosto trabajando en Madrid porque irse de vacaciones "no es una obligación" y sí una "alternativa voluntaria".

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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, en una rueda de prensa tras el Consejo de Gobierno. Archivo EFE

Pareciera que a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, no le gustan las vacaciones. El martes aseguró que pasaría todo el mes de agosto trabajando en Madrid por que le gusta “muchísimo” su trabajo y porque entiende que disfrutar de vacaciones es una cuestión “voluntaria” y “no obligatoria”.

No es la primera vez que Cifuentes hace alarde públicamente de que no descasa ni en verano. En 2015, llevando sólo dos meses como presidenta regional, aseguró que no se iría de vacaciones porque había “muchos asuntos pendientes” que resolver. El pasado verano criticó al líder del PSOE, Pedro Sánchez, por estar “tomando el sol” mientras España llevaba medio año sin Gobierno. Ella tampoco se tomó un descanso ese verano, aunque ayer afirmó que su intención no es levantar polémica y que es una “ferviente defensora” de los derechos de los trabajadores.

"Las vacaciones son una cosa muy buena, pero tiene que ser voluntario"

"Las vacaciones son una cosa muy buena, pero tiene que ser voluntario. Yo prefiero quedarme trabajando, porque no se me ocurre mejor sitio que estar que aquí trabajando en la Puerta del Sol en lo que queda de julio y agosto", aseguró en rueda de prensa.

Pero la polémica no se ha hecho esperar. Este derecho está recogido en el artículo 40.2 de la Constitución Española y está desarrollado por el Estatuto de los Trabajadores, que establece que todo el mundo tiene derecho a 30 días naturales de vacaciones retribuidas, como mínimo. Ni siquiera está permitido que se paguen las vacaciones en lugar de disfrutarlas.

Sin embargo, el caso de Cifuentes es particular. Desempeña un cargo de responsabilidad y, del mismo modo que tiene derecho a disfrutar de vacaciones, tiene la posibilidad de interrumpirlas cuando sea necesario. “Ella puede decidirlo porque es un cargo político. A veces es necesario acortarlas por casos especiales”, explica a Público Luis Miguel López Reillo, secretario general de UGT Madrid. “Tanto Cifuentes como yo estamos liberados de nuestros trabajos anteriroes. Ella tiene su puesto en la Universidad Complutense y yo soy trabajador del Ayuntamiento de Madrid. Tenemos derecho a vacaciones, pero en nuestro actual cargo podemos decidir si las cogemos o no”, explica.

Declaraciones "desafortunadas"

“Le recomiendo que coja vacaciones, sobre todo por su salud"

No obstante, López Reíllo recuerda que las vacaciones “son un derecho muy importante” como para “tomárselo de forma voluntaria”, como afirma la presidenta. “Decir que es una opción me parece desafortunado. Si no quiere disfrutarlas, allá ella, pero es ilegal no irse de vacaciones en una empresa. Con esto no se puede jugar porque ha costado mucho tener ese derecho”, puntualiza. “Yo le recomiendo que se vaya de vacaciones, sobre todo por su salud”, le aconseja el líder madrileño de UGT.

En la misma línea opina el CSI-F. Fuentes del sindicato, mayoritario entre los trabajadores públicos, consideran “frívolas” estas declaraciones porque abren la puerta a la interpretación de un derecho fundamental “que ha tenido un gran coste humano conseguirlo”.

Al respecto, el nuevo secretario general de CCOO, Unai Sordo, ha dejado claro durante su intervención en un desayuno informativo que las vacaciones "son un derecho conquistado por los trabajadores" y ha criticado que "una responsable política con su responsabilidad haga apología de su no disfrute". La ministra de Empleo, Fátima Báñez, presente en el acto de Sordo, también ha tenido que responder por la decisión de Cifuentes: "El contrato de trabajo en España da también derecho a vacaciones", ha dicho, aunque respeta “la libertad individual de disfrutar o no" de sus vacaciones y ha considerado que trabajar "también es una manera de pasar el mes de agosto".

Precisamente por eso, por considerarlas una libertad individual, es por lo que la decisión de Cifuentes está siendo tan polémica. El líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón, que también ha asistido al discurso del Unai Sordo, ha asegurado que "cuestionar, aunque sea de esta forma indirecta, un derecho de los trabajadores como las vacaciones contribuye a deteriorarlo", por lo que ha tildado de “indecentes” las declaraciones de la presidenta madrileña, ya que "no es una persona cualquiera" y sus palabras "tienen mucha influencia" y "ayudan a destruir los derechos conquistados".

También le ha respondido el secretario ejecutivo de Empleo y Relaciones Laborales del PSOE, Toni Ferrer, quien recuerda que el sector turístico ocupa el primer lugar en el PIB de España y que "si todo el mundo hiciera caso a la señora Cifuentes" eso podría cambiar. Le ha recomendado se más "prudente" y "revisar esa opinión".

La portavoz del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, también ha respondido a Cifuentes que las vacaciones "no son voluntarias, sino un derecho laboral y ciudadano" que no dependen de "la generosidad del empleador o de las ganas de trabajar del trabajador".

Cifuentes lo ve una "polémica artificial"

Cifuentes ha lamentado este miércoles que su decisión se esté convirtiendo en "polémica absurda y artificial", y le parece "surrealista" que se le cuestione puesto que las vacaciones "no son obligatorias".

"Se está haciendo polémica de un asunto sin mayor importancia y me niego a contribuir" a ella, ha dicho Cifuentes, al tiempo que ha defendido "de manera inequívoca" el derecho de los ciudadanos a tener vacaciones, algo que "queda fuera de toda discusión". "Yo de este tema no vuelvo a hablar porque es una polémica absurda", ha dicho la presidenta.