Publicado: 06.11.2015 22:19 |Actualizado: 06.11.2015 22:22

La ley electoral, el Senado y el Poder Judicial centrarán la reforma constitucional de Ciudadanos

Los naranjas de Albert Rivera han mantenido su programa en el más absoluto secreto, pero su líder sí ha dejado entrever las líneas generales del proyecto que presenta este sábado en Cádiz. Todo apunta a que no habrá grandes cambios en la Carta Magna, pese a su promesa de cambio “ambicioso”.

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El secretario general de Ciudadanos, Albert Rivera, durante la rueda de prensa que ofreció en la sede del partido en Madrid. EFE/Víctor Lerena

El secretario general de Ciudadanos, Albert Rivera, durante la rueda de prensa que ofreció en la sede del partido en Madrid. EFE/Víctor Lerena

MADRID.- Poco o nada se sabe acerca del proyecto de reforma que Ciudadanos presenta este sábado en Cádiz, cuna del constitucionalismo español. El secretismo en el que se ha ocultado el proyecto naranja alcanza incluso a algunos de los sabios que han colaborado en el programa del partido que, tras haber lanzado sus propuestas a Luis Garicano -el intermediario entre el 'comité de sabios' y la cúpula del partido-, desconocen el resultado final del texto.

El Comité Ejecutivo del partido dio el visto bueno al documento el pasado domingo en Ávila, pero todos sus miembros han sido especialmente cuidadosos y hasta han limitado al máximo sus contactos privados con la prensa. El único autorizado para hablar de ello ha sido -y será- el líder de los naranjas, Albert Rivera, que este śabado estará solo en el escenario y no como en otras presentaciones en las que le acompañaban alguno de sus hombres de confianza.



El candidato a la Presidencia del Gobierno desvelará en unas horas, por tanto, los detalles de una de las partes más importantes de su programa electoral y que todo apunta a que se centrará en medidas de reforma de la ley electoral, del Senado, de la distribución de competencias o del poder judicial, entre otras.

Rivera ha calificado su proyecto como “el más ambicioso” de los que se conocen hasta ahora (PSOE y Podemos), pero, por lo poco que ha dejado entrever en sus últimas apariciones públicas, todo apunta a que sus propuestas más radicales irán encaminadas a cambiar las instituciones, más que la Carta Magna.

El líder de C's, de hecho, siempre ha sido cuidadoso a la hora de hablar de “reforma de la Constitución”, descafeinando su discurso hasta dejarlo en una simple “revisión de la Constitución”. Y es que para un partido que ha hecho de su “constitucionalismo” una de sus señas de identidad -especialmente ahora, desde que Mariano Rajoy ha iniciado su ronda de contactos con líderes de todos los partidos para buscar una alianza que haga frente al independentismo en Catalunya-, sería difícil explicar un cambio profundo en la misma.

Rivera, además, defiende siempre su postura “cómoda” con la Transición y se arroga el papel de 'nuevo Adolfo Suárez'. Es decir, quiere un “cambio sensato” -otro de los lemas del partido-, pero no radical. Por ello, y por lo poco que se han atrevido a responder algunos miembros de C's consultados por este diario, todo apunta a que se trata de proyectos de “desarrollo” de algunos puntos de la Constitución, un lavado de imagen, más que de un arreglo profundo.

Rivera se ha mostrado partidario de retocar el Título VII de la Carta Magna, que hace referencia a las competencias autonómicas

En cualquier caso, Rivera se ha mostrado partidario de retocar el Título VII de la Carta Magna, que hace referencia a las competencias autonómicas. Así, aunque cree que el problema del independentismo “no se soluciona con reconocer a Catalunya, País Vasco o Galicia como nación”, ni busca “devolver las competencias de las Comunidades al Estado”, sí es partidario de “definir con claridad qué competencias tiene el Gobierno; cuáles, las Comunidades Autónomas, y cuáles, los Ayuntamientos”.

También ha abogado siempre por “suprimir duplicidades” con el fin de conseguir un ahorro para las arcas públicas y disminuir la carga de trámites burocráticos para que las instituciones “estén al servicio de los ciudadanos y no al revés”. Ello incluiría la agrupación de Ayuntamientos o la reducción de cargos públicos. “En España no sobran jueces, ni médicos ni profesores, sino cargos de confianza”, repite a menudo en sus discursos.

Con lo que respecta al Senado, Rivera nunca se ha mostrado reacio a llegar a cerrarlo, aunque siempre deja entrever que preferiría redefinir su actividad primero para intentar que sea un organismo más efectivo. “O lo reformamos o lo cerramos”, sentencia con asiduidad. Y la reforma incluiría dejar la Cámara Alta como una institución para debatir temas como la financiación autonómica o celebrar los encuentros sectoriales entre ministros y consejeros regionales con el fin de hacer públicos sus debates. El Congreso quedaría como la parte del Parlamento en la que se negocian los temas nacionales como los Presupuestos Generales del Estado, pero no para que los partidos nacionalistas hablen del “¿qué hay de lo mío?”, critica siempre el líder de C's.

Cambios en la Ley Electoral y despolitización del poder judicial

Otros de los temas recurrentes entre los naranjas hacen referencia a la ley electoral y al poder judicial. Así, en el primer punto Rivera se ha mostrado siempre a favor de “una reforma global y absoluta del modelo de representación nacional para que la gente pueda votar a personas y no a partidos, para que no haya listas cerradas y en bloque y sí control ciudadano y rendición de cuentas”. En ocasiones el partido ha barajado -al menos de forma interna- la posibilidad de cambiar el modelo de circunscripciones -hacerlas autonómicas y no provinciales, como ahora-, pero este es un punto que forma parte del secretismo que rodea a la presentación de este sábado.

De otro lado, los naranjas quieren 'innovar' en lo referente al Poder Judicial con la idea de despolitizarlo y garantizar la separación de poderes. Así, tanto en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) como en el Tribunal Constitucional (TC), rivera propone cambiar el sistema de nombramientos para que, en el primer caso, los cargos no dependan de cada mandato “y no se reproduzcan mayorías políticas en el TC”; y, en el segundo, para que quienes accedan a la cúpula judicial lo hagan “por méritos, por oposición, y no por designación política”.

Rivera no ha comulgado con la propuesta de Podemos para que los miembros del CGPJ sean nombrados por elección directa de todos los votantes

No obstante, Rivera no ha comulgado con la propuesta de Podemos para que los miembros del CGPJ sean nombrados por elección directa de todos los votantes. “Hay que ser democráta, pero también práctico, porque no sabemos si todos los españoles conocerían a los candidatos”, sentenció el pasado martes en un desayuno informativo. Sin embargo, ese modelo de sufragio sí le gusta para la elección del Fiscal general del Estado. O, al menos, eso parece, ya que siempre se ha mostrado abiertamente partidario al “modelo anglosajón” que viaja en esa dirección.

En cualquier caso, todos estos puntos son todavía una incógnita que será despejada a partir de las 11.30 horas de este sábado, que es la fecha fijada para que Rivera desvele su gran secreto, uno de los ejes más importantes de su programa. Un secreto rodeado de gran expectación y que puede desinflar las opciones de Ciudadanos si, después de vender el “ambicioso” proyecto, el texto resulta ser un mero lavado de imagen de la Constitución.

Hasta ahora, los naranjas han desgranado, parte por parte, sus medidas económicas, fiscales, de Educación y contra la corrupción y el “capitalismo de amiguetes”. Después de este sábado todavía quedarán por conocer sus propuestas sanitarias, culturales o en materia de Exteriores o Defensa, entre otras, así como las listas completas de los candidatos al Congreso -de las que sí se conocen los cinco primeros de cada provincia-. Según las previsiones del partido, el programa total estará cerrado a finales de noviembre con el fin de poder empezar con él la batalla electoral, que comienza oficialmente el 4 de diciembre. Saber si su estrategia promocional da o no resultado habrá que esperar, en cambio, a la guerra final del 20 de diciembre.