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Lina Gálvez "Hay que contar con el talento de las mujeres si queremos prepararnos bien para esta cuarta revolución industrial"

Lina Gálvez es la nueva consejera andaluza de Conocimiento, Universidad e Investigación. En esta entrevista defiende el papel de la Universidad como motor de cambio del modelo productivo e insta a las empresas a invertir en innovación

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Lina Gálvez, consejera andaluza de Conocimiento, Investigación y Universidad.

Lina Gálvez es la nueva consejera de Conocimiento, Investigación y Universidad del Gobierno de Susana Díaz (PSOE). Recibe a Público en su despacho, recién estrenado. Gálvez (Sevilla, 1969), que lleva cuatro semanas escasas en el cargo, es una investigadora -catedrática de Historia e Instituciones Económicas- de amplia conciencia social y política, feminista, que decidió hace diez años salir del despacho y opinar, acudir a tertulias radiofónicas y televisivas, divulgar y dar la cara.

Gálvez es una sólida pensadora, de larga trayectoria científica, una persona que se ha pasado la vida estudiando, escribiendo, analizando, trabajando, en un diálogo permanente con la sociedad en la que habita y tratando de difundir también el resultado de sus investigaciones, fundamentalmente estudios de género.

La presidenta de la Junta la llamó el primer sábado de este mes de junio a última hora, cuatro días antes de que se anunciase el nombramiento de la exconsejera María Jesús Montero como ministra de Hacienda, y a continuación el suyo propio. Su elección como consejera y su aceptación causó cierta sorpresa en los círculos políticos, académicos y mediáticos de Andalucía, debido tal vez a que desde numerosos sectores se la tiene ubicada ideológicamente más a la izquierda que al propio Ejecutivo de Díaz, sea tal cosa cierta o no.

Cuando la llamó la presidenta, Gálvez estaba en Barcelona. Visitaba a una de sus hermanas que vive allí. Su hija tenía fiebre. “Y entonces me llamaron de presidencia que si me podía poner. Dije que esperaran que estaba durmiendo a mi hija. Ya después, hablé con la presidenta. Y al principio dije que no, porque yo estaba bien como estaba. Me gusta mi profesión, mi investigación, participar en los medios de comunicación: necesitaba mi tiempo, pero entonces la presidenta me dijo: Espérate. Escúchame lo que te voy a ofrecer. Entonces me dijo dos cosas. Me ofreció esta consejería tal y como está ahora, con las competencias que tiene ahora, y luego me dijo que quería hacer un gobierno de espectro muy amplio y que, en ese sentido, mi incorporación obedecía a esa idea”.

Esta consejería -prosigue Gálvez- tiene que ver con mi profesión, porque yo soy una investigadora, una profesora. He sido una universitaria muy comprometida socialmente, pero nunca he sido una activista. Y entonces, claro, al ofrecerme esta posibilidad, la universidad que además se complementaba con la otra pata, toda la parte de la economía social y de emprendimiento, pensé: ahí creo que sí puedo aportar algo. Eso me ilusionó”.

Después de estas semanas, ¿está Gálvez cómoda con el traje de consejera? “Estoy mejor de lo que yo imaginaba. Percibes la posibilidad de hacer cosas, espero que en una buena dirección, de mejorar la vida a la gente. Eso me gusta”, dice.

"Le doy la justa importancia a tener un cargo. Me siento más una servidora que alguien con poder"

¿Ha descubierto ya cuánto manda una consejera? “No, pero sé que mucho. Sobre todo, por cómo te trata la gente que está a tu alrededor y no alrededor. Hay gente que cambia la manera de tratarte. Esto ya me pasó como vicerrectora, vengo vacunada. Y ahora lo he percibido menos. Quizás a lo mejor ya he crecido. Soy más madura. Y le doy la justa importancia también a tener un cargo. Me siento más como una servidora pública que como alguien con poder”, agrega.

Gálvez está en una consejería estratégica. “Es un puesto que tiene un día a día, que tiene que sacar medidas concretas y específicas ahora, en el momento, pero que también tiene la posibilidad, o al menos yo se la veo, de pensar un poquito al respecto de cuál puede ser el futuro a medio plazo de esta tierra. Y eso para mí, que me den esa oportunidad, es algo importante y que le agradezco mucho a la presidenta de la Junta”.

Lo que sigue es un extracto de la conversación mantenida con la consejera Gálvez, estructurado por las materias que se tocaron.

Cambio de modelo productivo​

Se va a trabajar en dos niveles. Uno son los proyectos concretos. Ahora en julio, sacamos uno. Los médicos y las médicas tienen poco tiempo para hacer docencia. Ahora para hacer docencia, se tienen que acreditar. Los médicos y las médicas van al hospital y a su clínica, trabajan, y para acreditarse tienen que haber publicado, tienen que hacer una serie de cosas. Vamos a hacer un programa específico para que puedan simultanear esas dos cosas y se puedan acreditar antes de los 35 años. Así podremos tener profesorado en las facultades de medicina. Este es un problema no solo de Andalucía. Lo vamos a llamar el Programa María Castellanos, que fue la primera catedrática de medicina de España, una mujer de Jaén que se formó en Granada. Son cosas concretas que vamos a ir haciendo y vamos a ir sacando. Y hay otra segunda línea. Ojalá que un cambio de modelo productivo se pudiera hacer ya, con un chasquido de dedos, o incluso en una o en dos legislaturas, pero lo que sí que se puede es ir dando pasos en una buena dirección.

Una de las primeras cosas que he encargado es un mapa de titulaciones y un estudio de prospectivas de las necesidades que hay en Andalucía. No solo de las necesidades reales que hay ahora, sino por dónde podemos dirigirnos, teniendo en cuenta nuestras especificidades, porque esto no es Silicon Valley. Queremos saber cuáles van a ser las necesidades precisamente debido a esa disrupción tecnológica, para ofrecerle ese servicio a las universidades y que las universidades puedan modificar su mapa de titulaciones, dependiendo también de esa información que tengan. Y que se les provea desde aquí, que para eso está el servicio público.

"Ojalá que un cambio de modelo productivo se pudiera hacer con un chasquido de dedos"

También queremos hacer un mapa de investigación, porque muchas veces no sabemos realmente qué se hace en las universidades andaluzas. Y eso es importante porque nos va a permitir crear sinergias con el tejido productivo, por una parte. Y por otra parte, que desde la sociedad se perciba bien, correctamente, qué se hace en la universidad, porque las universidades son costosas. La gente debe saber para qué paga sus impuestos. Y en las universidades se hace muchísima investigación. El lunes inauguramos con la presidenta el nuevo edificio de los Institutos de Investigación en Ciencias Sociales, en Jerez. Allí había un montón de grupos de investigación haciendo cosas muy interesantes. Uno estaba haciendo un trabajo con los cuidadores para fomentar su empatía. Estaban en la fase experimental, les ponían plomo en las piernas, les limitaban la movilidad de todo el cuerpo, les limitaban la visión, el oído y les ponían a hacer las tareas cotidianas. Bueno, es un ejemplo de que la universidad está llena de grupos de investigación que permiten mejorar la vida de las personas.

Papel de la universidad en la formación

Las empresas se quejan de que no salen personas formadas. Hay que recordarles que la universidad forma también ciudadanos, no solo forma para el mercado de trabajo. Esa doble formación de la universidad no la vamos a perder. Lo que no podemos decir es vamos a modificar las titulaciones solo en función del mercado de trabajo. Tenemos los grados, que son generalistas, y luego, el máster de especialización, y luego la especialización en las empresas. Las empresas también tienen que invertir en formación.

La investigación es el avance de la ciencia, el resolver determinados problemas, pero cuando esa investigación se aplica al sector productivo es cuando hablamos de la innovación, por eso se distingue. Y esa innovación es la que en una sociedad de mercado hacen las empresas, que son las que están precisamente en el mercado, que tienen mayor conocimiento de lo que se demanda o que crean su propia demanda, si están innovando realmente. La vinculamos a los temas de tecnología. Pero se puede innovar en la forma de organizar, en la forma de repartir, en muchos sentidos.

La economía social tiene mucha capacidad de innovación también. Lo que tenemos que trabajar aquí es la prestación de servicios que permitan crear vínculos, sinergias. Es verdad que Andalucía está por debajo de la media española, pero lo que sobre todo está por debajo es la inversión del sector privado. El sector privado está muy por detrás, en Andalucía la inversión pública es superior a la privada. Y eso es una cosa que tenemos que corregir. Eso es algo que tenemos que corregir, tenemos que ver cómo, con incentivos. Es muy importante que tengamos ese mapa de qué se investiga, qué se innova. Eso es colocarnos en la buena senda para un cambio de modelo productivo que tiene que ser con igualdad y fijando la generación de riqueza al territorio.

"Está habiendo una concentración de la riqueza en pocas manos y en territorios determinados"

Hay una concentración de riqueza en manos del capital. Sabemos que la tarta crece, que el PIB crece, pero la participación de los salarios es cada vez menor. O sea que está habiendo una concentración de la riqueza en pocas manos y en territorios determinados. Tenemos que mitigar esto en la medida de lo posible.

La generación de riqueza debe estar fijada al territorio. La crisis lo ha agudizado, pero esto venía de antes. Tiene que haber acceso a la universidad y al mismo tiempo un mercado muy dinámico. Si no se dan esas cosas a la vez, no hay ascensor social. La bonificación de las matrículas universitarias por la Junta va en esa línea de favorecer que si quieres estudiar, puedas hacerlo. Y tenemos que trabajar también el tema de las pasarelas entre la universidad y la Formación Profesional.

La impronta feminista

Intento que aquí la toma de decisiones sea muy horizontal, que se trabaje no tanto de una manera presentista, sino que se haga por productividad, por tareas. Con esas dos cosas ya tienes cierta impronta feminista. También con el talante, de escuchar mucho a la gente. Lo primero que hice fue sentarme con el profesorado en huelga. Salieron diciendo que estaban muy decepcionados, pero porque no se les daba exactamente lo que querían, que era una modificación de la ley andaluza de universidades por lectura única sin participación de las universidades. Yo decía si no os estoy quitando la razón, pero esta no puede ser la vía. Este no es el modelo de gobierno que yo quiero desarrollar. Un cambio en la Ley de Universidades será con participación de las universidades y de los agentes sociales. El escuchar, el sentarme, eso es otra manera de hacer las cosas. Estamos en esa línea.

"Queremos desarrollar todo un programa de fomento de las mujeres en el ámbito científico"

También trabajamos en otras líneas, en qué hacemos. Hemos metido al Instituto Andaluz de la Mujer por primera vez en el consejo de administración de una empresa pública, en Extenda (la Agencia Andaluza de Promoción Exterior). No estaba en ninguna. Luego, queremos desarrollar todo un programa de fomento de las mujeres en el ámbito científico y académico, esto es algo que he empezado a hablar con la consejería de Educación. Ayudar a fomentarlo también en los colegios. Si nos queremos preparar bien para esta cuarta revolución industrial necesitamos ahí también el talento de las niñas. De pequeñas están encantadas con este tipo de cosas. Pero poco a poco van descolgándose de esas cosas, porque ven que la socialización es otra. Por tanto, eso hay que empezarlo muy pronto. Y desde la colaboración entre universidad y escuela y medios de comunicación podemos hacer mucho.

Luego, las propias universidades son las encargadas de tener sus oficinas de igualdad. Y tenemos el sistema de los presupuestos con perspectiva de género. Hay pequeños márgenes de financiación para meter objetivos de igualdad. Que cada universidad vea la mejor manera de conseguirlos siempre desde el nivel del que parta cada una. También vamos a establecer programas específicos de emprendimiento femenino. Queremos llevar los temas de igualdad a las partes más duras. Y eso es también un reto.

La imagen de Andalucía

Me preocupa que se vea que tenemos muy mal concepto de nosotros mismos en Andalucía. La imagen que tenemos fuera es muy de pandereta. Aquí se hacen muchas cosas punteras en investigación. El campus de la Salud de Granada está en disposición de liderar gran parte de la investigación biomédica, me decía el otro día una profesora de la Universidad de Oxford. Esas cosas hay que contarlas y contarlas mejor. Que la gente sepa en qué invertimos nuestro dinero. Tenemos mucho que trabajar en la imagen de Andalucía. Todo lo que hagamos estará bien, pero en Andalucía se lideran ahora mismo muchas cosas, y más que se pueden liderar. Debemos trabajar en ese orgullo. Podemos hacerlo.

Acelerador de partículas en Granada

Apoyamos ese proyecto desde el primer momento. Un proyecto como ese crea muchísimas externalidades. Si tienes una instalación científica de esas características, puntera, tan potente, se crea un ecosistema investigador que puede traer riqueza de la que queremos. El Gobierno de España también está en esto.