Publicado: 07.11.2013 07:00 |Actualizado: 07.11.2013 07:00

Llamazares: "Tengo que hablar con Garzón porque estoy sorprendido, no era esa la idea que teníamos"

El diputado de IU califica de "error garrafal" el manifiesto de varios miembros de Izquierda Abierta ante la Conferencia Política del PSOE. El texto lleva la firma del exjuez de la Audiencia, su candidato favorito para el bloque de

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Gaspar Llamazares se convirtió el pasado domingo en protagonista repentino de la Conferencia Política que el PSOE celebra el próximo fin de semana al relacionársele con un grupo de exdirigentes de Izquierda Unida (IU) y miembros de Izquierda Abierta (IzAb) - la corriente que lidera junto a Montserrat Muñoz- que participarán en la cumbre de los socialistas. Estas personas, una quincena en total, promovieron un manifiesto en forma de carta en el que de algún modo estaban llamando al PSOE a ser el abanderado de la izquierda contra los recortes del Partido Popular.

La noticia de la existencia de ese escrito la dio el diario El País, que al hablar de los firmantes como personas del "entorno de Llamazares", puso en un aprieto al diputado de IU por Asturias y en vilo a toda la federación que dirige Cayo Lara. Ya el sólo hecho de identificar al PSOE como el adalid de la izquierda hoy choca de frente con el discurso de IU y, sobre todo, con el proceso de convergencia en el que se encuentran inmersas la organización y otras formaciones de la izquierda con los movimientos sociales para vertebrar un bloque mayoritario capaz de derrotar al bipartidismo y poner fin a las políticas neoliberales.

Sin embargo, lo más llamativo de la carta eran algunas de las firmas que aparecían al final. Estaba la de Baltasar Garzón, la persona por la que hasta ahora Llamazares había apostado como un buen cabeza de lista para las elecciones al Parlamento Europeo que se celebrarán en mayo del año próximo. Y también la de históricos colaboradores del exlíder de IU como José Francisco Mendi, hoy en la Ejecutiva de IzAb.

IzAb, Llamazares incluido, se desmarcó del escrito inmediatamente. Pero el daño ya estaba hecho. Después de mantenerse en silencio durante unos días, Llamazares recibió ayer a Público en su despacho del Congreso tras intervenir durante la discusión de los Presupuestos en la Comisión de Justicia. Prefiere no hablar de traición ni de encerrona, pero se le nota dolido por las formas, la tempística y por el uso mediático que le ha dado el PSOE al asunto durante la semana. ¿Y sobre su relación con Garzón? También es cauto y hasta llega a dudar de que el exjuez de la Audiencia Nacional diera el visto bueno a poner su nombre en aquel texto. En cualquier caso una cosa sí que concede: puede que poner su nombre encima de la mesa para la campaña por las europeas tan pronto no fuera lo más acertado.

Pregunta: La Ejecutiva de Izquierda Abierta ratificó el martes el comunicado del domingo con el que se desligaban de la carta de apoyo al PSOE firmada por exdirigentes de IU y miembros de IzAb ¿Tenía conocimiento de esa carta antes de su publicación?

Respuesta: No, pero es que no tenía conocimiento ni de los contactos previos a la propia carta, que los autores presentan como una iniciativa para hacer un llamamiento civil al PSOE, pero que luego, por sus componentes y desde el PSOE, se atribuye a una estrategia de reforzamiento de su Conferencia Política o de maquillaje de su Conferencia Política con algún color más intenso del que la Conferencia tiene en sí.

No conocía el proceso y además me parece que aquellos que son de IU y de IzAb deberían haberlo compartido con ambas organizaciones. Además lo considero un error político garrafal porque no sólo no contribuye a ese giro a la izquierda sino que consolida a la dirección actual del PSOE, que no ha rectificado ni hecho ningún tipo de autocrítica con respecto a su papel en el Gobierno, algo que es totalmente contradictorio con lo que dicen defender en la Conferencia Política. Es un PSOE que tampoco ha mostrado ninguna voluntad de encuentro con la otra izquierda o con la izquierda, con lo que representa IU o los movimientos sociales.

La iniciativa parte de forma unilateral y ajena a IzAb e IU y es especialmente equivocada. No la entiendo en gente a la que considero con un fino olfato político. Es especialmente desafortunada y más que favorecer el giro a la izquierda del PSOE consolida la no asunción de responsabilidades y el anquilosamiento de su actual dirección. Lejos de favorecer el encuentro produce una profunda desconfianza a determinados sectores de la izquierda porque en su imaginario remite a otras operaciones, que no han sido precisamente unitarias dentro de la izquierda, sino que están dentro del esquema clásico bipartidista o del hegemonismo del PSOE en su intento por abducir a toda la izquierda.

P: Han decidido no sancionar a Mendi y [Orencio] Osuna

R: No tenemos la sanción como norma. En los últimos tiempos de IU la sanción no existe más que por razones de código casi ético o de Código Penal. Por otra parte, consideramos que es una iniciativa libre, somos todos mayores.

P: ¿Se ha sentido traicionado por alguien?

R: Hombre, me he sentido sorprendido. ¿Traicionado? Habría que considerar que existía una especie de lealtad, pero me da la impresión de que algunos no lo consideran así. Por lo tanto, sorprendido, nada más.

P: ¿Y por Garzón? ¿Le extraña que firmase ese manifiesto?

R: Es que primero tengo que comprobar si ha firmado el manifiesto realmente. Yo tengo que hablar con él porque no lo he hecho todavía. Pero sí estoy sorprendido porque no era esta la idea que teníamos, la idea que compartimos mucha gente y que creo que todavía compartimos, que es que para conseguir refundar la izquierda española es necesario partir de IU para ampliar IU y soldar la ruptura entre lo social y lo político. Desde luego donde no se refunda la izquierda es en el actual PSOE con la actual dirección del PSOE.

P: ¿Se ha visto señalado por El País?

R: Por El País y por aquellos que hayan dicho que eran mi entorno.

P: ¿Existe el entorno de Llamazares?

R: No, pero no es solamente eso, igual que el entorno de Julio Anguita o el entorno de Felipe Alcaraz... Yo creo que hacen una mezcla donde hay gente que nunca ha sido de IU ni ha militado en IU, como el hijo de Santiago Carrillo, y gente que es del PSOE desde hace años, que ya salió hace mucho tiempo, y que sacarlos ahora otra vez del baúl de la historia parece extraño. Los de IU e IzAb son una absoluta minoría.

P: En cualquier caso, el contenido de la carta, pese a ir en contra de la línea de IU de ruptura con el PSOE, no pide otra cosa que una renovación de la socialdemocracia y la alianza de la izquierda. Eso, en el papel, sería positivo para la sociedad española, ¿no? ¿Se ha sobredimensionado la polémica por el manifiesto? 

R: A mi lo que me sorprende de la carta es que se sitúe de manera subalterna en el espacio socialdemócrata, al cual apela, mientras ignora otros espacios. Y fíjese que hoy hablar incluso del espacio de IU sería insuficiente. Habría que hablar del espacio social y civil que la carta no incorpora. La principal falla es que cuando se refiere al PSOE viene a decir que ‘del pasado no vamos a hablar'. ¿Cómo es eso? Digan: 'Aquí, un requisito indispensable para formar parte de un frente amplio, de una transformación de la izquierda, es una autocrítica y un cambio político y personal'.

Después me hace gracia la última carta de Jáuregui en El País porque todo lo que dice lo han votado en contra durante el Gobierno de Zapatero cuando fueron iniciativas de IU. ¿Cómo es posible que los mismos que hayan argumentado en contra del laicismo, de la Memoria Histórica o del impuesto de patrimonio, ahora hablen de esto? No puede valer que tengan una cara para el Gobierno y otra para la oposición. Ese es el principal motivo del descrédito de la política. Y no me cabe duda de que un elemento fundamental para la regeneración de la política es superar ese cinismo, que es, por ejemplo, lo que le criticamos al PP ahora cuando dice cosas como que estos son los Presupuestos más sociales de la historia de la democracia.

Eso crea desafección. Puedes decir que 'es lo que hay', que 'la UE me tiene cogido del cuello', que 'mi modelo es tal', pero no puedes decir a los ciudadanos lo contrario de lo que hay porque les estás tomando el pelo.

P: Cayo Lara dijo el lunes que nadie dentro de IU tiene dudas de que usted es de IU y que el PSOE está tratando de lavarse la cara a costa de ustedes. Después de eso Óscar López les llamó anticuados y ayer mismo, en una entrevista en Público dijo que la única izquierda real es el PSOE. ¿Tiene algo que decirle?

R: Yo diría que pobre país si eso fuera así. El PSOE de Óscar López, el de Rubalcaba, no representa a la izquierda real porque ha hecho una política de centro y, a veces, claramente de derechas. Sobre todo la política frente a la crisis, que ha sido indiferenciable de la del PP. Ha sido una política austeritaria, de recortes, de subvención a la banca y demás.

Pocas esperanzas podría tener la izquierda si la izquierda real fuera el PSOE. Qué más quisiéramos que formara parte de la izquierda real, que hiciera un proceso de autocrítica y de regeneración para incorporarse a la izquierda, pero en estos momentos no están ahí. Porque además no basta con abducir alguna propuesta de la Izquierda Plural. Yo he presenciado algún debate sobre fiscalidad en el que el PSOE abduce la fiscalidad de IU cuando en los últimos tiempos planteaba lo contrario. 

Eso no basta porque los ciudadanos no le compran el producto ni le dan credibilidad a sus propuestas de izquierda. Al PSOE le queda la inercia de un partido que ha vivido del voto progresista de este país, pero para formar parte de la izquierda real le queda un proceso de cambio.

P: ¿Espera más ataques de los socialistas hasta las europeas o cree que pasarán una vez termine la Conferencia Política?

R: Deduzco de esta escaramuza un alto nivel de desesperación del PSOE. Tiene que estar muy desesperado para recurrir a esta vieja política y a esta vieja zancadilla, lo que me lleva a la conclusión de que va a intentar hacerlo más veces y habrá que ser precavidos y muy claros. Nuestro comunicado el domingo puede parecer de trazo grueso pero en realidad es muy contundente y quisimos ser muy claros porque la carta atenta contra la reconstrucción y la refundación de un proyecto de izquierdas en España.

El PSOE no tiene la confianza para hacer el trabajo que está haciendo la izquierda política y social. Nosotros nos jugamos mucho, con las fuerzas sociales hay desencuentros del pasado, problemas que hay que superar, pero digamos que hay una confianza de base porque hemos defendido consecuentemente lo mismo y porque en general no hemos dicho una cosa y luego hemos hecho otra. Sin embargo, con el PSOE hay una desconfianza generalizada y por eso le cuesta encontrarse con otros. O se encuentra consigo mismo o puede aparentar encontrarse con otros, pero al final seguirán siendo los mismos de siempre.

P: El PSOE ha vivido del voto progresista pero también del voto útil. ¿Cree que la gente les seguirá votando simplemente porque piense que tiene más posibilidades de ganar aunque el cuerpo le pida votar a IU?

R: El gran maquillaje de la Conferencia es pensar que los viejos tiempos del bipartidismo todavía se mantienen incólumes. Están en profunda crisis. Aunque no creo que estén acabados porque el bipartidismo no es sólo político. Es institucional, es económico... La oligarquía económica y la plutocracia bipartidista están íntimamente ligadas con las puertas giratorias. Es evidente que no pueden volver a los mismos esquemas del pasado, que la jugada esta de darse una pátina de izquierdismo en el programa o con determinadas personas es una jugada de corto vuelo porque los tiempos no son ya los mismos. Básicamente porque el electorado, si es que sigue existiendo, es menos de nadie que nunca.

P: ¿Una muestra de esa resistencia al cambio es lo que ha ocurrido en Asturias?

R: Yo estaba en Asturias cuando todo el lío de la carta y mis compañeros no sabían a qué venía esa iniciativa con lo que nos estaba haciendo el PSOE allí. Han intentado convertirlo todo en un problema de Rosa Díez, que les va bien en cierta manera porque así intentan conjurar sus propios fantasmas. Pero este tema de la reforma electoral lleva meses en estudio. Es mentira que sea algo de IU o de UPyD. Esa reforma ya la querría para sí cualquier país europeo porque plantea el desbloqueo de listas, las primarias en todos los partidos y un sistema proporcional pero con distritos en los que haya una responsabilidad individual de los diputados.

P: ¿Cree que hubo alguna llamada desde Madrid para frenarlo?

R: Creo que es una decisión política firme del PSOE con la que están diciendo que para ellos es preferible gestionar una prórroga y mantener la vieja política que cambiar a una nueva política con incertidumbres. Esa vieja política les va a llevar también a echar la culpa siempre a los minoritarios.

P: Siempre insisten mucho en la reforma del Artículo 135 de la Constitución para denunciar ese pacto del bipartidismo, pero ¿realmente cree que la gente de la calle sabe lo que supuso esa reforma? Dígame algún efecto claro derivado de esa modificación.

R: No es un tema banal, es determinante, es la constitucionalización del austericidio. Fíjese que no lo han hecho ni Portugal, ni Grecia y España resulta ser el alumno aventajado de Alemania. El PSOE trata de ocultar aquel pacto con el PP porque sería muy complicado explicar que esa reforma condiciona la política de austeridad y ata las manos al Gobierno tanto en materia de ingresos como en su relación con el sector bancario. Obstaculiza temas como la dación en pago, dificulta las medidas de fiscalidad progresiva, de lucha contra el fraude y, desde el punto de vista de las políticas sociales, es la constitucionalización del ajuste neoliberal en condiciones de crisis.

P: ¿Aquel acuerdo exprés hace a PP y PSOE la misma cosa?

R: Creo que no son lo mismo pero son muy parecidos en los aspectos políticos fundamentales.

P: La tendencia en toda la UE es que la socialdemocracia, antes de unirse a la izquierda, prefiere gobernar con la derecha. ¿Prevé un futuro así en España?

R: No lo descarto. En estos momentos en Europa los ciudadanos eligen a los diputados pero los gobiernos están condicionados por el poder financiero. La principal metáfora de la deriva europea hacia la plutocracia es Italia, donde los últimos gobiernos han tenido más que ver con el filtro de la Troika que con una simple deducción parlamentaria. No descarto que en determinado momento de debilidad del bipartidismo en España la Troika apueste por eso.

P: Con todo esto que me está diciendo, ¿entiende las críticas y el malestar que genera en algunos espacios de la izquierda el pacto de Gobierno en Andalucía?

R: Es un pacto complicado. IU y Convocatoria por Andalucía no tenían más alternativa que evitar un Gobierno de la derecha para que el PP no gobernara en todas las comunidades. Eso habría sido un desastre. Los compañeros y militantes han decidido que la mejor forma de hacerlo era comprometiéndose en el Gobierno y eso, por un lado, te da el poder de decidir las cosas día a día, aunque por otro, el compromiso es con lo bueno y con lo malo de ese Gobierno. Así que entiendo la posición crítica y creo que además para IU tiene que ser estimulante que haya una ciudadanía activa. Uno de los grandes errores de la izquierda y la socialdemocracia al llegar al Gobierno siempre ha sido intentar amortizar a la sociedad civil, cuando lo que se debe hacer es escucharla y hacer que participe.

P: Explíqueme una cosa de su proyecto de Frente Amplio para las europeas que no coincide con la visión general de IU: ¿Por qué cree que son necesarias las listas abiertas? 

R: Porque no es sólo necesario juntar fuerzas políticas, que eso es una cosa que entiende IU, sino que en estos momentos las fuerzas políticas no agotan la expresión de la ciudadanía. Por eso hay que incorporar fuerzas, sociedad civil e incluso personas con liderazgo en la sociedad civil y eso es lo que hace imprescindible que haya una elaboración programática ciudadana y una elaboración de listas ciudadanas. Ahora, ¿cómo se pueden hacer unas candidaturas ciudadanas sin primarias? No lo acabo de ver. Habrá que combinar el consenso y las primarias. Soy consciente de que lo segundo podría llevar a una posición excluyente, no sacralizo las primarias, pero creo que las primarias serían un gesto en la reconstrucción, por una parte de la relación entre lo social y lo político, y en la creación de una nueva formación política.

P: Pero es legítimo pensar que si hay un nombre muy conocido en las listas al final pueda prevalecer ese por encima del de las personas que han estado participando en el proceso de elaboración programática que se está haciendo ahora

R: Entiendo todas las desconfianzas, todos los argumentos partidarios, pero si la oposición a las listas abiertas era una reacción conservadora en el pasado, en el presente y en el futuro me parece una reacción suicida. Pretender que las cosas pueden seguir como están y que la ola del desgaste del bipartidismo te va a mejorar las expectativas y a encumbrar es una pretensión muy voluntarista.

P: ¿Cree que se ha llegado tarde a este proceso de convergencia?

R: La expresión del 15M es que hemos llegado tarde. Que la sociedad civil nos ha pasado por delante y nos ha dado lecciones es algo que deberíamos reconocer y nosotros deberíamos poner las organizaciones políticas al servicio de la sociedad civil y adaptarlas a su velocidad.

P: ¿Sigue pensando que Garzón es el candidato idóneo para las europeas?

R: Siempre he dicho que dentro de las candidaturas tenía que haber gestos hacia determinadas preocupaciones de los ciudadanos y creo el perfil de Garzón responde a dos perfiles que son la lucha contra la corrupción y la Memoria. Hay otras preocupaciones que tienen que ver con los perfiles de otras personas que también he nombrado y que ahora no voy a hacer porque es posible que se molesten. Que hay gente de la izquierda que dice que tiene otros perfiles, lo reconozco, pero si nos ponemos exquisitos no hay ni regeneración ni frente amplio. Esa es mi opinión, pero estoy dispuesto a confrontarla con otros.

P: Le ha perjudicado que los nombres Garzón y Llamazares hayan ido tan de la mano en los últimos meses?

Sí, probablemente yo me haya equivocado en personalizar. Lo que pasa es que es difícil que en la política de hoy en día, cuando hay tanta desconfianza en los proyectos, no se centre el foco en las personas. Luego, esta zancadilla no deja de ser un traspié para el propio Garzón, porque ahora puede parecer más un candidato de parte del PSOE que un candidato de consenso, o de parte del ciudadano.

El gran error de esta estrategia no es tanto que haya afectado a IzAb o que vuelva a reverdecer la sospecha sobre la nueva izquierda y demás, sino que el saldo más negativo es que ha escorado hacia el bipartidismo una posible candidatura civil de la que podría formar parte Garzón y creo que eso es fatal, muy negativo. Es lo que más me ha desagradado de esta situación. La gestión de esa carta ha sido una torpeza total por parte de quien tenía buena voluntad, sobre todo sabiendo con quién te jugabas los cuartos, que era con el PSOE.