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Llamazares rescata el puño para simbolizar la izquierda comprometida

El líder de IU se presenta como el candidato de la ilusión frente al “miedo” de PP y PSOE

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De la zeja al puño en alto sin vergüenza y sin pedir permiso. Gaspar Llamazares empieza campaña con nuevo símbolo. La seña comunista se reinventa. Se instala para quedarse, como feliz ave fénix para IU.

El coordinador ensayó el puño en San Fernando de Henares (Madrid) el pasado domingo. Y ayer, en Toledo, ante un entusiasta auditorio de 200 personas en el palacio de Benacazón (Toledo), lo testó. Con éxito. “Hoy [por ayer], que sale a la calle la última entrega de Harry Potter, quiero haceros magia, un juego de manos. El símbolo de la izquierda es el puño. Y nosotros representamos a la izquierda”. Llamazares se apuntó a la suma de ironía y chascarrillo. La zeja que representa a Zapatero ya casi es más “garra”, y en ella no cabe nada. Ni sueños, ni ilusiones, ni propuestas de izquierda pata negra. En el puño, sí. Entra la justicia fiscal, la apuesta por la democracia participativa, la derogación del Concordato con la Santa Sede de 1979, la educación pública. IU equivale a “voto rebelde, inconformista”.

El candidato tenía a huevo la comparación. Lo de ayer era Toledo. Es decir, José Bono. La izquierda menos izquierda, a decir de Llamazares. “Él dice que se ha superado la contradicción entre ricos y pobres, él dice que no se tienen que acabar los privilegios con la Iglesia”. También la mirada casi complaciente con el urbanismo desaforado. Porque finiquitar la precampaña en Toledo, y con el rival de Bono al lado, Manuel Fuentes, el alcalde de Seseña, significaba apoyar otro símbolo querido para IU: la honradez. Lo resumió minutos antes Cayo Lara, el coordinador regional: “No lo puedo evitar, cuando veo a Manolo [Fuentes], veo la cara de Bono y la de Paco el Pocero”.

El PP, la fuerza del “miedo”, tampoco ha elegido buenos símbolos para convencer a los ciudadanos. La cabeza y el corazón, dicen los de Rajoy. “Lo más cerca del corazón que tiene la derecha es la cartera. Y ocultan que utilizan la cabeza para embestir”. Es la “mano dura”, la que proclamaba a las claras la ultraderecha guatemalteca, de quien el PP ha medio copiado el eslogan de campaña.

Llamazares encarriló después uno de los puntales primarios de la campaña: la queja airada contra los debates a dos. Ayer avalaba su argumento la decisión de la Junta Electoral Central de obligar a las televisiones que emitan los careos Zapatero-Rajoy a buscar medidas para “compensar” a IU. “Recordadlo, hay tres fuerzas en el Estado: PSOE, PP e IU”.

El coordinador hasta se rió de sí mismo. De su álter ego, Gaspi, espoleado en los dos últimos días por quemar una foto de la familia real. “¿Sabéis? A veces le tengo envidia a mi muñeco. Hace una gamberrada y sale en todos sitios. Y yo, que hago propuestas serias, no salgo en ninguno”. “¡No te vemos casi en la tele!”, le había gritado una señora de esas que se sientan en la primera fila al comienzo del mitin.

“PP y PSOE utilizarán el voto del miedo, el que es del franquismo. ¡Daos el gustazo y votad a IU!”. La sala prorrumpió en aplausos. Con el puño en alto, claro. Es la zeja de Llamazares.