Publicado: 21.05.2015 14:37 |Actualizado: 21.05.2015 23:15

Lores: "Podemos no tiene ni pies ni cabeza"

El alcalde de Pontevedra, que aspira a lograr la mayoría absoluta, afirma que el BNG siempre ha sido antisistema

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Fernández Lores, durante el acto central de la campaña electoral del BNG pontevedrés.

Fernández Lores, durante el acto central de la campaña del BNG pontevedrés.

Cuando Miguel Anxo Fernández Lores (Sanxenxo, 1954) asoma la cabeza más allá de su municipio, advierte el vuelo de una gaviota que sobrevuela la provincia, el país, el Estado y la Unión. Volar administrativamente a la contra no ha sido óbice para que el alcalde de Pontevedra convirtiese su ciudad en un referente a nivel europeo. Antes era médico de cabecera; ahora espanta a los coches y humaniza calles y plazas.




¿Cree que los gallegos votarán en clave municipal (un candidato, un programa) o harán ascos a los partidos tradicionales y se dejarán llevar por los aires de cambio en el Estado?


Los vecinos votan a las personas y, sobre todo, al proyecto desarrollado por el equipo de gobierno en los últimos cuatro años. ¿Van a funcionar en Galicia las mareas, Podemos y Ciudadanos? Yo creo que no, sobre todo donde ya hay un proyecto de ciudad muy determinado.

Las encuestas señalan un retroceso del BNG en las ciudades gallegas. ¿Qué ha fallado?

En Pontevedra somos la fuerza mayoritaria. En general, el mensaje del BNG tendría que haber sido más claro y contundente, lo cual es una contradicción, porque siempre hemos sido una fuerza política antisistema. Ese perfil se perdió un poco y se dejó el campo abierto a otras opciones emergentes con mayor presencia centralista y mediática. Aquí, pese a estar en el gobierno local, sí que supimos transmitir esa posición: nos manifestamos en contra de la reforma laboral y de los recortes, fuimos insumisos con la paga extraordinaria de navidad y hemos recurrido la sentencia que anuló ese plus por productividad. Mantuvimos un perfil beligerante con un sistema que está llevando al extremo la defensa de los intereses del capital financiero en contra de la mayoría de la población.

Según la encuesta de La Voz de Galicia, la Marea Pontevedra sólo obtendría un concejal. ¿Por qué no tiene tanta fuerza como, por ejemplo, la Marea Atlántica o Compostela Aberta? ¿Ocupan ustedes ya ese espacio?

Nosotros ocupamos un espacio político en la izquierda, nacionalista y contundentemente en contra de la política económica del Gobierno, de la UE y de la troica. Por lo tanto, entendemos que ahí no les queda mucho sitio.

¿Cree que, más allá de Pontevedra, ha sido un error por parte del BNG no integrarse en las mareas?

En absoluto. Somos un partido rupturista que defiende los intereses del país por encima de todo. A mí nadie me va a resolver los problemas de casa, y menos las fuerzas políticas nacidas en Madrid o Barcelona con planteamientos obviamente centralistas y estatalistas, aunque digan que no. Nosotros no vamos a caernos de la burra ni a cambiar de posición.



Usted está al borde de la mayoría absoluta, por lo que si repite en el cargo cumpliría al final del mandato veinte años como alcalde. ¿Cuándo llega el momento de retirarse?

¿Cambiaríamos a un catedrático de Lengua y Literatura porque lleva doce años en el cargo? ¿Sustituiríamos a un cirujano cardiovascular tras una década de ejercicio? Porque en las operaciones de corazón también puede haber corrupción, sobre todo cuando hay lista de espera… Creo que los ciudadanos saben perfectamente cuando alguien gobierna con honradez y sentido común. El proceso de transformación de Pontevedra ha sido espectacular y pionero a nivel mundial.

¿Qué le gustaría hacer y todavía no ha hecho en Pontevedra?

Muchas cosas. Estamos desarrollando un proyecto de calidad urbana global en un ayuntamiento con cuatrocientos núcleos de población rural, a los que también debemos dotar de equipamientos.

Así las cosas, el BNG mantendría los bastiones de Pontevedra y Carballo, donde podría lograr la mayoría absoluta por primera vez; seguiría instalado, previo apoyo del PSOE, en la Alcaldía de Monforte y… [Lores interrumpe la enumeración]

Y también en Allariz, Bueu, Poio, quizás Arzúa… Donde gobernamos van a producirse unos resultados espectaculares porque la gestión es buena y honrada. Lo difícil es entrar en otros sitios, porque si no trabajas la gente no puede valorar tu labor.

El BNG, tras su paso por la Xunta, volvió a posiciones más beligerantes, pero luego irrumpió AGE, Podemos y ahora, de cara a las municipales, las plataformas ciudadanas. ¿Ha llegado tarde?

Sí. Nuestro error fue no haber mantenido posiciones contundentes y dejarnos llevar como, entre comillas, fuerza de gobierno. Mi valoración del bipartito es positiva en general, pero resulta muy complicado cambiar la percepción de la gente en sólo cuatro años.

Fernández Lores, con los candidatos que se presentan a las municipales.

Fernández Lores, con los integrantes de la candidatura electoral del BNG.

¿Considera una paradoja que la cara amable del BNG, también entre comillas, haya logrado menos adhesiones que ese perfil más contundente?

¿Quién es la cara amable? En determinado momento éramos el referente de la izquierda y la alternativa al bipartidismo y a las políticas que defienden los intereses del gran capital. Parece que mento a los clásicos, pero es así: en Galicia se destrozaron los sectores productivos, se privatizaron grandes sectores y se perdió mucha capacidad, sobre todo de decisión. Tras tocar fondo, hubo una reacción social contra la corrupción y el empobrecimiento generalizado, y nosotros ahí no estábamos bien colocados. Cuando dimos el sorpasso y nos convertimos en la segunda fuerza política, alguien planteó que había que bajar el pistón para no asustar a la gente [risas]. El objetivo era captar a capas medias de la sociedad que hasta entonces no nos habían votado, para acceder al gobierno. Ése fue el gran error.

¿Cree que los votantes ven al BNG como un partido del sistema?

Podría ser, pero no me creo que otros partidos sean antisistema: el PCE e Izquierda Unida rebajaron sus postulados y aceptaron la Constitución y la transición. Un engaño.

Usted ha pedido más nacionalismo, cuando otras candidaturas venden un componente social a la vez que eluden la identidad o evitan definirse de izquierdas.


Eso es un error. Yo soy nacionalista: o defendemos nuestra capacidad de decisión y de producción, o van a arrasar absolutamente con todo. Acabaremos marchándonos fuera y, tras la desertización laboral y humana, aquí se quedarán sólo cuatro señores. Para mí la salida pasa por trasladar a Galicia lo que hemos hecho en Pontevedra. Aquí no somos ni mejores ni peores que en otra ciudad, pero tenemos un centro histórico y un comercio local maravillosos. ¿Qué hago? Pues potenciar el pequeño comercio y el turismo, y que las grandes superficies se las lleven para A Coruña.

¿Considera que los votos fugados son, en realidad, prestados? ¿Volverán, tras esta coyuntura económica, al redil del BNG o pueden ir olvidándose de ellos?

Pueden volver si somos una alternativa creíble y si el ciudadano entiende que defendemos postulados que le van a garantizar una mayor calidad de vida en el futuro. Pero tampoco todos los 400.000 votos que conseguimos en su día eran nacionalistas. Hay que hacer país poco a poco, pues las prisas y los atajos son malos.

Fernández Lores, respaldado por el portavoz nacional del BNG, Xavier Vence (a su izquierda).

Fernández Lores, respaldado por el portavoz nacional del BNG, Xavier Vence (izquierda).

¿Le ve futuro a Podemos a ocho años vista? ¿Será el nuevo PSOE?

No le veo ningún futuro. En primer lugar, aquí no había PSOE, fue un invento de la socialdemocracia alemana. Y de Schröder a Zapatero, todos los socialistas europeos han llevado a cabo políticas neoliberales. En segundo lugar, Podemos fue potenciado descaradamente por el poder hasta que éste empezó a potenciar a Ciudadanos. Parece todo maravilloso, pero son centralistas y controlan las decisiones desde Madrid, tienen problemas de liderazgo excesivo y están aquejados de falta de claridad en sus mensajes. Lo mejor que pudieron haber hecho es no presentarse a las municipales para evitar la aparición de trepas y, en consecuencia, el desastre. No van a llegar a las elecciones generales, porque Podemos no tiene ni pies ni cabeza.

¿Qué recordarán los pontevedreses de usted?

Que era la cabeza visible de un grupo de personas que hicieron un cambio profundo y complejo en Pontevedra. Lo más importante son los ciudadanos, por lo que hemos invertido en los espacios públicos y reducido las calles abiertas al tráfico. Ahora todo el mundo se siente orgulloso de la ciudad.

¿Lo veremos algún día como candidato del BNG a la Xunta?

No tengo ese tipo de aspiraciones. Me encuentro muy a gusto en Pontevedra, donde cuento con un equipo espectacular. La gente es encantadora, participativa y animosa. Estoy convencido de que no podríamos haber llevado a cabo nuestro proyecto si los pontevedreses no participaran y no estuvieran de acuerdo. El nivel de respeto, civismo y colaboración es muy alto. Yo quiero seguir avanzando en esta ciudad.