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La lucha de las camareras de piso para que no sean dolencias laborales sólo los esfuerzos de los hombres

Las lesiones producidas por movimientos repetitivos como pintar con una brocha están reconocidas como enfermedad laboral. No ocurre lo mismo con tareas feminizadas como hacer camas o empujar carros con ropa sucia. El Grupo Parlamentario Socialista reclama que la Seguridad Social reconozca las enfermedades profesionales provocadas por el trabajo que desempeñan las limpiadoras de hoteles, un colectivo mal pagado y desprotegido legalmente. 

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Camarera de piso trabajando /CCOO

Cerca de 100.000 mujeres en España trabajan en hoteles como camareras de piso. Cobran alrededor de 800 euros por limpiar 400 habitaciones al mes y sus jornadas laborales suelen exceder las ocho horas reglamentarias. Además, las dolencias músculo-esqueléticas que sufren a consecuencia de su trabajo no están reconocidas como enfermedades profesionales. Una discriminación de género que emana del Cuadro de Enfermedades Profesionales en el Sistema de la Seguridad Social, en el cual este tipo de dolencias —provocadas por posturas forzadas y movimientos repetitivos— sólo se ejemplifican con tareas masculinizadas como las que realizan, por ejemplo, "pintores, montadores de estructuras, mecánicos, chapistas o caldereros". Es decir, un pintor que se tuerce la muñeca trabajando sufre una enfermedad laboral; una camarera de piso, no.

Eso supone la vulneración del artículo 14 de la Constitución y por ello el Grupo Parlamentario Socialista (GPS) ha registrado en el Congreso un Proposición No de Ley (PNL) que se debatirá en comisión para corregir dicho cuadro e incorporar la perspectiva de género en la  Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Actualmente, tareas como cargar bolsas, cubos, escobas o fregonas; hacer camas, desplazar carros de limpieza o aspirar habitaciones no se consideran "esfuerzos físicos" a evaluar, ni siquiera cuando se hacen de manera reiterada. De esta manera "se minimiza la importancia de otros riesgos presentes en el trabajo", que se convierten en "prácticamente invisibles y asumidos", apuntan los socialistas, y que acaban siendo los causantes de "posturas forzadas  y sobreesfuerzos".

El 100% de las camareras de piso sufre dolor dorsal y lumbar, según los sindicatos

De hecho, el 99% de las kellys —como ellas mismas se autodefinen (las que limpian)— padece problemas en hombros y brazos y el 90%, en el cuello. Es una de las conclusiones de un estudio realizado por Comisiones Obreras (CCOO) en colaboración con el sindicato internacional UITA (Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación y afines), que señala que el 100% del colectivo sufre dolor dorsal y lumbar de espalda; el 80% tiene problemas en antebrazos, muñecas y manos; el 47%, en caderas, nalgas y muslos; el 67%, en las rodillas; y el 87%, en piernas y pies. Estas dolencias, explica a Público la diputada socialista Tamara Raya, "acortan la vida laboral de las trabajadoras" que, además de sufrir la temporalidad del sector, se ven obligadas a encadenar bajas. "Muchas de ellas incluso ocultan la lesión para encontrar trabajo hasta que, inevitablmente, el dolor vuelve a manifestarse", relata.

A estos trastornos físicos, además, hay que sumar los psicológicos. Según CCOO, el 71,5% de las camareras de piso necesitan medicarse para afrontar su jornada laboral y, con ella, la precariedad, la ansiedad y las presiones para trabajar más y más rápido. Dolencias, todas ellas, provocadas, según el GPS, por "la actitud empresarial de reducir mano de obra, incrementar el ritmo de trabajo al que están sometidas y contratar trabajadoras sin formación". De hecho, la mayoría de establecimientos turísticos externalizan estas tareas con empresas multiservicio que reducen los sueldos del convenio de hostelería casi un 40%

Pablo Casado comparó el trabajo de una camarera de piso con el de su hermano médico

De hecho, la última actuación de la Inspección de Trabajo, apunta el GPS, refleja cómo la sociedad Externa Team contrató a 275 trabajadoras como camareras de piso mediante la modalidad de contrato para la formación ahorrándose el 40% del salario de las empleadas y defraudando a la Seguridad Social. Es una de las pruebas que demuestran la precaria situación laboral que sufren las camareras de piso, un colectivo cuya lucha saltó a la palestra cuando el vicesecretario de comunicación del PP, Pablo Casadocomparó su trabajo con el de su hermano médico. Una empleada le respondió que ella cobraba dos euros por cada habitación que limpiaba.

Poco después Unidos Podemos pidió que este colectivo fuese considerado "sector prioritario" en el ámbito de la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2015-2020 y que se fijara un número máximo de habitaciones y apartamentos por limpiar. En una iniciativa registrada en el Congreso y aprobada con el apoyo de todos los grupos, Unidos Podemos también proponía establecer un nuevo marco en el que se impida la externalización de actividades en la hostelería.

Aval de la justicia en Euskadi

Tanto Unidos Podemos como el PSOE reclaman el reconocimiento de enfermedades profesionales asociadas al trabajo de las camareras de piso, entre las que los sindicatos identifican las fibromialgias, las lumbalgias o el síndrome del túnel carpiano. De hecho, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) reconoció esta última como enfermedad profesional de una camarera de piso del Hotel Barceló de San Sebastián. El fallo señala que las dolencias se relacionan con "el uso habitual y repetido de instrumentos de limpieza que han de sujetarse con la mano como escobas, bayetas, mopas y plumeros" y con "los movimientos de hiperflexión e hiperextensión de las manos y la repetida sujeción de objetos de menaje".