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La lucha por el poder interno quiebra al PP de Vizcaya y compromete el liderazgo de Alonso

Raquel González, rival número uno del sector oficialista en este territorio, consigue imponerse en el congreso vizcaíno. El presidente del PP vasco intentó alcanzar un acuerdo para evitar el enfrentamiento, pero no lo consiguió. “Espero de vosotros que os portéis mucho mejor a partir de mañana”, reclamó.

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El eurodiputado Carlos Iturgaiz y la candidata del sector crítico a la Presidencia del PP de Bizkaia, Raquel González. EFE

Si usted está al borde de la separación y tiene intención de arreglarlo, no llame a Alfonso Alonso. El presidente del PP vasco y exministro de Sanidad se ha mostrado absolutamente inoperante a la hora de tratar de evitar la quiebra por cuotas de poder entre las dos alas de su partido en Bizkaia. Así quedó demostrado en el congreso provincial celebrado este viernes en Bilbao, donde abundaban las caras serias, los cruces de miradas cómplices… y un Alonso con pocas ganas de fiesta.

El encuentro de esta tarde en el Palacio Euskalduna de Bilbao ha sido el punto final de un camino empedrado y con curvas. Uno de los carriles era ocupado por la hasta hace muy poco secretaria general del PP vasco, Nerea Llanos, convertida en el rostro y la voz del aparato del partido en Bizkaia. Ella, y solamente ella, era la opción favorita del veterano parlamentario Antón Damborenea, quien ha decidido dar un paso al costado en la dirección provincial.

Por el otro carril se ha desplazado Raquel González, concejala del PP en Getxo, una localidad históricamente identificada con la gente adinerada del País Vasco (allí se encuentra el barrio de Neguri, símbolo de la oligarquía vasca) y en la que los populares, a diferencia de lo que ocurre en la mayor parte de Euskadi, mantienen cierta influencia. A pesar de haber declarado una y otra vez que buscaba “renovar” el partido, González tenía muy poco de renovación: su candidatura contaba con el respaldo del sector afín a Alonso, entre los que se encuentra el presidente de los populares en Araba, Iñaki Oyarzabal, cuya reelección en ese cargo se producirá dentro de siete días. En el territorio alavés, a diferencia de lo ocurrido en Bizkaia, no habrá competición. Lo mismo ocurrió en Gipuzkoa, donde Borja Sémper ha sido reelegido sin ninguna dificultad.

En ese contexto, la interna del PP vizcaíno se acabó convirtiendo en el principal foco de tensión de esta formación en la Comunidad Autónoma Vasca. En el fondo, se trataba de saldar viejas rencillas internas y hacerse con el control de la organización. Si Llanos era la apuesta del oficialismo vizcaíno, González optó por buscar el apoyo de viejas glorias. Encontró el del europarlamentario Carlos Iturgaiz, ex presidente de esta formación a nivel autonómico y representante de las posiciones más ultraconservadoras. Un duro entre los duros.

El camino recorrido por ambas hasta el congreso provincial ha tenido tantas piedras como fracasos. Así puede atestiguarlo el propio Alonso, quien dedicó el mediodía del jueves a una comida a tres bandas con Llanos y González. Su objetivo era persuadirles de transmitir una imagen de ruptura, por lo que les invitaba a repartirse las sillas de una manera que conformase a ambas corrientes. Una de las ideas era otorgar la presidencia del PP vizcaíno a quien resultara elegida por los 805 compromisarios, mientras que la perdedora se garantizaría la secretaría general. Sin embargo, las rivalidades previas hicieron imposible cualquier tipo de acuerdo, por lo que Alonso –partidario de un acuerdo que integrase de alguna manera a ambas aspirantes- se marchó de la comida con la digestión a medias.

Después de un difícil jueves llegó un enigmático viernes. “¿Lo tienes claro?”, preguntaba uno de los liberados del PP vizcaíno a un veterano militante cuando aún faltaba media hora para que empezara el encuentro. Fuera del Palacio Euskalduna se formaban pequeños grupos de militantes que hablaban animadamente sobre lo que estaba por venir. La prensa, al igual que en actos anteriores de los conservadores, fue estratégicamente situada en un espacio aparte del edificio, justo detrás de unos murales de madera que aislaban del hall principal. Lo que ocurriese dentro del salón alquilado para el encuentro tendría que ser seguido mediante una pantalla de plasma, al mejor estilo de Mariano Rajoy.

La filtración

Al otro lado del muro, algunos militantes se mordían la lengua. Otros la soltaban a gusto. “Lo de Raquel (González) no se puede pasar por alto”, decía uno de ellos a Público. Se refería a la información filtrada algunas horas antes sobre un caso de estafa por el que fue condenado el marido de la aspirante. La sentencia, emitida en 2015, aludía al alquiler irregular de un vehículo por parte de su pareja, José Luis Herrera Gómez, quien fue condenado a un año de cárcel. Ella, en cambio, fue absuelta.

Esta filtración acabó de romper las relaciones entre los dos sectores en pugna. “Tenemos que trasladar una imagen de unidad”, imploraba desde el escenario Luis Eguiluz, portavoz de los populares en Bilbao. Sin embargo, algunos de los militantes que participaron en el proceso congresual advertían que las heridas no se cerrarían ni tan rápido, ni tan fácil. Por el contrario, la imposibilidad de alcanzar un pacto entre las dos candidatas vizcaínas abre una crisis sin precedentes en el partido, cuyas consecuencias aún son impredecibles.

Alonso llegó a Bilbao algunos minutos después de las 18.00, mientras se presentaban las ponencias sobre política y economía. Entró a pie, acompañado por los presidentes del PP en Gipuzkoa y Araba. No dijo ni una palabra, pero él ya lo sabía: para entonces, era materialmente imposible frenar la división. La votación comenzó con varios minutos de retraso, lo que provocó que el resultado se conociera más tarde de lo previsto. A las 20.11 (HORA DEL RESULTADO), desde la mesa del congreso confirmaron lo que muchos creían que iba a ocurrir: González obtuvo 317 votos, contra los 244 obtenidos por Llanos.

“Partiremos de cero”

La triunfadora recibió el resultado entre aplausos y lágrimas. Tras anunciarse los resultados, González pronunció su primer discurso como nueva presidenta de la formación en esta provincia. “Partiremos de cero, olvidando rifirrafes fruto de los ímpetus de los días previos al congreso”, aseguró. En un mensaje dirigido a sus rivales, aseguró que iniciará este proceso “sumando”, pero no aclaró mucho más.

Luego fue el turno de Alfonso Alonso. El presidente del PP vasco arrancó su discurso con una queja: un buen número de compromisarios se había marchado del congreso antes de que empezara su intervención, tal como delataban las sillas verdes vacías que se veían –televisión de plasma mediante- en la sala del Euskalduna. También habló sobre los problemas internos. “Las cuestiones que os han podido separar son muy interesantes, pero pertenecen al pasado”, afirmó el ex ministro de Sanidad, quien centró el objetivo de los conservadores en 2019, año en el que se celebrarán elecciones municipales y forales. Entonces se dirigió a González y su equipo. “Espero de vosotros que os portéis mucho mejor a partir de mañana”, disparó.

Los Rolling en el congreso

Antes de que se conocieran los resultados, Damborenea –quien subió al escenario mientras sonaba “Satisfaction” de los Rolling Stones- se había mostrado categórico respecto al enfrentamiento entre sus sucesoras: las candidaturas, afirmó, “solo sirven para dividir a la gente y al partido”. “A los vizcaínos les importa un comino lo que hagamos nosotros con nuestros problemas”, remarcó. Eso sí, antes de despedirse –nuevamente con los acordes del grupo de Mick Jagger- dejó bien claro que estaba a favor de Nerea Llanos, la candidata que el aparato de Bizkaia daba por ganadora. Se equivocaron.