Publicado: 07.07.2014 17:53 |Actualizado: 07.07.2014 17:53

Madina y Sánchez se lanzan a una carrera de propuestas de regeneración política

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No fue un debate propiamente dicho. Más bien, el esperado acto de los tres candidatos que aspiran a liderar el PSOE se convirtió en una exposición de motivos y de intenciones de cada uno de ellos, y en una subasta de propuestas y promesas de regeneración política, sobre todo entre los dos candidatos con más posibilidades de llegar a la Secretaría General.

De hecho, en ningún momento de las casi dos horas que duró el encuentro, ni Pedro Sánchez, ni Eduardo Madina ni José Antonio Pérez Tapias se interrumpieron una sola vez. Se limitaron a contestar las preguntas de la moderadora -la presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, Carmen del Riego-, y posteriormente de los militantes. Todo de guante blanco.

Sí se notó que la disputa y el enfrentamiento están entre Madina y Sánchez, así como que no se llevan nada bien entre ellos. Ambos fueron al debate cargados con una batería de propuestas que soltaban en cada intervención a toda velocidad, mientras Pérez Tapias los observaba como el viejo profesor, separándose claramente del discurso de ambos y abogando por un PSOE más a la izquierda y más socialista.

Pedro Sánchez siguió presentándose como el candidato de las bases. En referencia a Podemos dijo que el PSOE tiene que quitarse sus complejos, "porque no es un partido de la casta, es un partido de gente con casta".

Por fin, confirmó que si gana el domingo habrá primeras en noviembre como estaba previsto -hasta ahora no había fijado la fecha-, y levantó la voz para censurar a Madina de que se apropie del proceso de elección de los militantes, "la democracia es patrimonio de todos", llegó a decir, en el único momento en el que pareció que había un pequeño malestar entre ambos candidatos.

Luego, desgranó sus propuestas para el partido y, si llegase el caso, para el Gobierno. Abogó por la limitación de los mandatos, sacar a los políticos de los órganos de control como el Tribunal de Cuentas, reformar la ley electoral para acabar con las donaciones de las empresas a partidos y fundaciones, quitar el aforamiento a todos los parlamentarios, etcétera.

Sánchez habló de que el PSOE tiene que ser el partido de la "honradez intransigente" y defendió que será expulsado del mismo cualquier militante al que se le abra un juicio oral por corrupción.

Varias veces sacó el documento de la Conferencia Política esgrimiendo que ése era su programa porque se había aprobado entre todos, y apostó por una reforma Constitucional y una España federal, aunque discrepó de sus dos compañeros en que nunca estaría a favor de una consulta en Cataluña aunque fuera legal. Terminó su intervención diciendo: "El PSOE es el partido al que amo".

Madina hizo bandera de su apuesta por una elección del Secretario General del PSOE por el voto directo de la militancia -"puse mi cara para que vosotros votarais", dijo- y prometió un proyecto político para el PSOE "valiente, participativo y transparente".

Y también trajo su retahíla de promesas: una persona, un cargo; limitación de mandatos a dos legislaturas, los congresos del PSOE empezarán por las agrupaciones locales y terminarán en el Federal, no como ahora, etcétera.

A ello, sumó lo que defiende en su proyecto político: una ley de transparencia similar a la del Reino Unido que es la más avanzada del mundo; una sala específica en la Audiencia Nacional para que juzgue todos los casos de corrupción política, que el Consejo de Ministros no pueda indultar a los condenados por corrupción, y matizó lo del aforamiento, "los diputados deben tenerlo pero sólo en lo que se refiere al ejercicio de su cargo en el Parlamento".

Dijo que si el PSOE volviera a gobernar derogaría prácticamente todas las leyes que ha aprobado el Gobierno de Mariano Rajoy y, en especial, la reforma laboral y la Ley de las Administraciones Públicas. E hizo una apuesta decidida por incrementar las políticas feministas en el PSOE y en el Gobierno.

Sus últimas palabras fueron: "Soy lo que veis. Este Congreso es vuestro".

José Antonio Pérez Tapias fue por otros derroteros y con un mensaje muy de Izquierda Socialista, la corriente a la que representa. Dijo que lo de la "gran coalición es la gran mentira", y que el PSOE debe buscar aliados a su izquierda.

Y mientras los otros dos candidatos elogiaban al PSOE-A por haber pedido una comisión de investigación sobre los ERE de Andalucía, se desmarcó abiertamente y dijo que los socialistas debían haber asumido responsabilidades políticas por este caso hace ya mucho tiempo, lo que en su opinión no han hecho.

Anunció que él no sería candidato a las primarias, aunque las convocaría, porque cree que el partido debe tener voz propia y controlar al Gobierno, aunque sea del PSOE. Y criticó con dureza el apoyo del PSOE a la reforma del artículo 135 de la Constitución, su actuación en Bankia o el caso Ponferrada. Fue bastante aplaudido en el debate.

Y ahí acabó todo. Los tres aspirantes se reunieron posteriormente con Alfredo Pérez Rubalcaba, que siguió el debate desde su despacho junto a Óscar López, quien les felicitó por el tono del mismo y su desarrollo.

Luego, los aparatos de cada candidato salieron a intoxicar sobre quién había ganado y defendiendo cada uno al suyo. Pero la respuesta no estará hasta el domingo.


http://www.quoners.es/debate/cual-seria-tu-candidato-para-liderar-el-psoe