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Maíllo salda la deuda pública de IU Andalucía heredada de la dirección anterior

La coalición de izquierdas paga el último recibo pendiente a la Seguridad Social, aunque aún soporta una deuda de 2,3 millones con los bancos que dificultan la confluencia con Podemos

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El coordinador regional de IU, Antonio Maíllo. EFE

Uno de los debates que va a marcar la renovación de los órganos de dirección de IU Andalucía en la XXI asamblea regional de los días 7 y 8 de octubre tiene que ver con la autonomía política de la organización. La dirección anterior, que comandaba Diego Valderas, ha impulsado una candidatura alternativa a la del actual coordinador regional, Antonio Maíllo, reivindicando precisamente una IU “más autónoma”. Con esta premisa, lo que trata de transmitir la vieja guardia de IU es que el proyecto de confluencia con Podemos, que abandera Maíllo y el líder federal Alberto Garzón, está descapitalizando de algún modo la capacidad de decisión de IU.

Maíllo se ha llevado este debate a otro terreno, el de las finanzas internas de IU, asunto capital en las negociaciones para su alianza con Podemos, y previsiblemente objeto central del próximo pulso asambleario. El próximo martes 19, IU ha organizado un debate en su sede entre los dos aspirantes a liderar la formación, el propio Maíllo y el exsecretario de Organización, José Luis Pérez Tapias, mano derecha de Valderas durante muchos años. A pocos días para ese debate, el equipo de Maíllo ha revelado que la coalición de izquierdas acaba de saltar definitivamente la deuda con Hacienda heredada de años anteriores.

El coordinador regional accedió a la dirección de IU en junio de 2013, cuando la coalición de izquierdas soportaba una deuda total de 3,89 millones de euros, que ascendían a casi cinco millones por los intereses de demora con entidades bancarias. Durante los cuatro años del mandato de Maíllo, esa cifra se ha reducido hasta los 2,3 millones de euros, una cuantía que se le adeuda aún a los bancos, puesto que los recibos pendientes de pagar a Hacienda y a la Seguridad Social han quedado finiquitados. El capital abonado por IU en estos cuatro años asciende a dos millones de euros (518.000 euros sólo en intereses), con una media de amortización de deuda de medio millón al año, según datos aportados por el partido.

Este mismo mes se ha abonado el último recibo pendiente a la Seguridad Social, con la que se contraía una deuda de unos 286.000 euros (incluido intereses), principalmente por no abonar las cotizaciones de quienes trabajaban para el partido. En total la deuda de IU con la Hacienda pública que ha quedado finiquitada en estos cuatro años ascendía a 522.536 euros. Maíllo ha priorizado el pago de estos recibos al de los bancos, cumpliendo con el compromiso que dio cuando accedió a la dirección en 2013.

El saneamiento parcial de las cuentas de IU tiene una clara lectura política. Maíllo responderá a sus predecesores en la dirección y adversarios en la asamblea regional que la autonomía política que ellos defienden empieza por deshacerse de una “deuda heredada” que limitaba la capacidad de maniobra del partido. El mandato de Maíllo es el único, en tres décadas de historia, que no incrementa la deuda de su partido, sino que la reduce. Desde la época del excoordinador regional Luis Carlos Rejón, en los años 90, no había dejado de crecer y de generar intereses.

Las finanzas de IU Andalucía se vieron fuertemente mermadas tras las elecciones de 2012, cuando la coalición de izquierdas pasó de 12 a 5 diputados, y perdió las aportaciones del casi centenar de miembros que trabajaba para el Gobierno andaluz en coalición con el PSOE. La última campaña para las andaluzas de IU fue amortizada con los resultados que luego obtuvieron: contó con un presupuesto algo inferior al millón de euros, prácticamente la misma cifra que luego le sería devuelta a través de las subvenciones electorales. A partir de ahí, Maíllo puso en marcha un severo plan de austeridad que ha permitido amortizar la deuda viva a un ritmo de medio millón de euros al año. En esa estrategia, dolió mucho la decisión de aumentar las aportaciones económicas que los cargos públicos de IU deben destinar obligatoriamente a la organización (diputados, alcaldes, concejales, puestos de confianza…).

Con todo, la coalición de izquierdas aún soporta una deuda viva con los bancos que asciende a 2,4 millones de euros, principalmente por préstamos que la organización solicitó para hacer frente a sus campañas electorales.

Todos los partidos financian sus campañas electorales con fondos privados, acuden a las entidades bancarias y contraen deudas. Todos excepto Podemos, cuyo código ético prohíbe expresamente esta vía de financiación, de ahí que la deuda de IU fuera un escollo en la negociación de la confluencia, tanto a nivel federal como andaluz. La dirección de Alberto Garzón llegó a las elecciones generales del 26 de junio con una delicada situación económica, que superaba los diez millones de euros de deuda, según un informe del Tribunal de Cuentas sobre fiscalización de los partidos políticos. Al final la alianza electoral cristalizó, pero dejando al margen el asunto de la deuda. Ahora, Maíllo espera que el saneamiento parcial de las cuentas de IU Andalucía faciliten su acercamiento a Podemos, y espera que la confluencia se haga efectiva antes de que finalice 2017.