Publicado: 20.05.2015 22:59 |Actualizado: 20.05.2015 23:30

Los malditos

Los ministros Montoro, Wert y Morenés; Ignacio González, o el socialista Tomás Gómez han brillado por su ausencia en las agendas de campaña de PP y PSOE.

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Montoro Wert EFE

Los ministros de Educación y Hacienda, José Ignacio Wert y Cristóbal Montoro, en sus escaños del Congreso. EFE

MADRID.- Más allá de su valoración en las encuestas y de los comentarios internos en sus partidos, el verdadero y más objetivo indicador de la popularidad de los cargos del Gobierno y de los partidos está en su presencia en las agendas de campaña electoral. Así, salvo casos excepcionales (enfermedad u otras razones de fuerza mayor que impiden acudir a las citas), en función de las actuaciones de los representantes políticos en los mítines podrá medirse el éxito de su gestión interna.

Las presencias malditas se detectan enseguida haciendo un repaso a las agendas electorales que llegan diariamente a los correos de políticos y periodistas, donde chirrían ausencias como las clamorosas de los ministros José Ignacio Wert o Cristóbal Montoro. "Es que Wert no es del partido", justifican en su entorno para no hablar abiertamente de que el titular de Educación carece de lo que se llama el "componente movilizador del voto". Más bien al contrario.



De hecho, Luis de Guindos, el ministro de Economía y candidato a presidir el Eurogrupo, tampoco tiene carné del PP y ya se ha prodigado dos actos: en Castilla y León, reclamado por su presidente y candidato a repetir, Juan Vicente Herrera, y en Cantabria, donde acompañará hoy jueves, precisamente, al jefe de su Ejecutivo, Ignacio Diego. El cántabro lo tiene más complicado que Herrera, según las encuestas, ya que éste podría ser el único que conservase una mayoría absoluta de las muchas que acumuló el PP en 2011. Aunque sea por los pelos.

Antes de que empezara la campaña, Montoro ya intuía que los candidatos del PP no le iban a "llamar mucho"

¿Y qué pasa con Montoro? Antes de que empezara la campaña electoral, el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas confesaba en un corrillo informal con periodistas que él acataría la orden de Génova de acudir donde se le reclamara, pero "creo que no me van a llamar mucho...". Y se reía con ganas.

El ministro que más disgustos ha dado a las comunidades autónomas -y a algunos ayuntamientos despilfarradores- con el objetivo de déficit, el sistema de financiación sin reformar a pesar de las súplicas o los impuestos ("El 25 de mayo somos nosotros los que tenemos que gobernar", razonaba un alcalde) se ha quedado en Madrid durante esta campaña. 

Ignacio González se despidió de la legislatura sin dar ninguna pista sobre su futuro, pero con una frase reveladora sobre su opinión de la cúpula del PP: "La ingratitud es hija de la soberbia"

Como Pedro Morenés, aunque por distintos motivos que los que llevan a no reclamar a Montoro o Wert. De hecho, las fuentes consultadas en el PP reconocen que "cuesta imaginar" al ministro de Defensa en un mitin; ni siquiera en un acto electoral. Además, argumentan para quitar hierro al componente personal, la "asociación Defensa-elecciones no es la más afortunada", algo que nunca tuvo en cuenta, por ejemplo, el socialista José Bono, muy reclamado como ministro de Defensa o lo que fuera.

Excandidatos por sorpresa

La maldición de esta campaña electoral, sin embargo, se la han llevado prácticamente íntegra dos políticos que se creyeron candidatos hasta que sus respectivos jefes decidieron descartarlos por sorpresa. Y lejos de encontrar comprensión y afecto por parte de sus compañeros de filas, sólo dieron con el silencio y muchas espaldas. Tomás Gómez, exsecretario general del PSM, e Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid y secretario general del PP regional, representan -incluso según sus propios compañeros- "el rostro más ingrato de la política". 

El socialista ha escrito algunos artículos en prensa y se ha reincorporado a sus clases en la Universidad, mientras que el presidente de la Comunidad de Madrid, apuntaba ya a su despedida el pasado 2 de mayo, festividad regional, sin dar pistas sobre su futuro (algunos compañeros sostienen que irá en la lista por Madrid de las elecciones generales, como "compensación"). Sí pronunció una frase contundente que bien podría resumir su opinión sobre la cúpula del PP: "La ingratitud es hija de la soberbia". Ni Gómez ni González han estado en las agendas de campaña; tampoco se les ha recordado.