Publicado: 09.11.2015 17:50 |Actualizado: 09.11.2015 19:18

Mas no da ningún paso atrás
y presiona a la CUP para
que apoye su reelección 

El president defiende en su discurso de investidura que se siente legitimado para continuar al frente de la Generalitat y para liderar la hoja de ruta dibujada por JxSí para concretar el camino hacia la independencia. Denuncia la "pseudodemocracia" española
que menosprecia la "mayoría independentista" obtenida el 27-S.

Publicidad
Media: 3.50
Votos: 6
Comentarios:
El presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas, al comienzo del debate de investidura. - EFE

El presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas, al comienzo del debate de investidura. - EFE

BARCELONA.- Artur Mas ha aprovechado el inicio del debate de investidura en Catalunya para dejar claro que quiere seguir al frente de la Generalitat y para presionar a la CUP para que esta misma semana se pueda empezar a formar Gobierno. Su intervención ha llegado pocas horas después que el Parlament haya aprobado el inicio del proceso de construcción de un Estado independiente, y ha servido para constatar que, al menos de momento, no tiene intención de dar el paso atrás que exige el partido de la izquierda independentista a JxSí para desbloquear la investidura del president y, por lo tanto, la formación del nuevo Ejecutivo catalán. 

En un discurso que se ha alargado una hora y media, Mas ha afirmado que se siente legitimado para presidir la Generalitat durante los próximos 18 meses, el período que dibuja la hoja de ruta de JxSí para concretar el camino hacia la independencia, que culminaría con un referéndum sobre la futura Constitución de la República catalana y con la celebración de nuevas elecciones legislativas. "La mayoría de 72 diputados a favor de crear un Estado [catalán] tiene el derecho y el deber de implementar la independencia", ha subrayado Mas ya al final de su discurso, para concluir que "un inicio tan potente de legislatura requiere de un Gobierno que no esté en funciones".



La intervención de Mas ha dado el pistoletazo de salida al debate de investidura, que continuará este martes con los discursos de los presidentes del resto de grupos parlamentarios y con una primera votación que visualizará la negativa de la Cámara a que siga al frente de la Generalitat. La segunda oportunidad llegará el jueves, con una segunda votación en la que sólo hará falta la obtención de la mayoría simple ─es decir, más votos a favor que en contra─ para sellar la elección.

Mas ha afrontado el primer discurso de la sesión sin tener ni mucho menos clara su elección y ha optado por empezar su intervención defendiendo la legitimidad del proceso independentista

Salvo cambio monumental, el jueves Catalunya tampoco contará con presidente. La razón es que la CUP ha reiterado por activa y por pasiva que no piensa facilitar en ningún caso la reelección de Mas, de manera que la única opción sería que Junts pel Sí planteara un candidato alternativo. En este sentido, los nombres que han sonado son los de la vicepresidenta del gobierno en funciones y dirigente de CDC, Neus Munté, y el del cabeza de lista de JxSí en las elecciones del 27-S, Raül Romeva. Pero a tenor del discurso de este lunes de Mas, tampoco parece una vía de solución probable a corto plazo.

A diferencia de los debates de investidura de 2010 y 2012, Mas ha afrontado el primer discurso de la sesión sin tener ni mucho menos clara su elección y ha optado por empezar su intervención defendiendo la legitimidad del proceso independentista, para desgranar en la segunda parte las medidas que pondría en marcha el ejecutivo que aspira a presidir. “Después del 27-S ya nadie puede hablar de una mayoría silenciosa”, ha dicho el líder de CDC, quien ha defendido que en las “democracias de alta calidad” se han pactado referéndums para dar salida a situaciones similares, como en el caso del Reino Unido con Escocia.

En cambio, para Mas el Estado español es una “democracia de baja calidad”, en la que “se persigue criminalmente a aquellos que ponen las urnas”, en referencia a su imputación por la consulta independentista del 9 de noviembre del año pasado. "¿Quién puede sentirse protegido por un Estado que trata a los demócratas como si fueran delincuentes?”, se ha preguntado. Asimismo, ha denunciado que la "pseudodemocracia" española  menosprecia los resultados de las elecciones catalanas, que han dado "por primera vez en la historia una mayoría netamente independentista".

“Podría haber sido distinto”

Para el presidente catalán en funciones, el Estado español “da la espalda al debate y a la negociación”, y ha considerado “sintomático” que Mariano Rajoy se haya reunido con distintos líderes políticos para tratar la cuestión, pero no haya convocado a los representantes de Catalunya. Hacia al final de su discurso también ha añadido que el Estado español “está incapacitado para afrontar un reto como el que le plantea una parte significativa de la sociedad catalana”. "En las democracias de calidad se adecúan los marcos legales para dar salida a los mandatos democráticos. En las democracias de baja calidad o las pseudodemocracias se utilizan la fiscalía, la policía y los tribunales para frenar o abortar la voluntad popular", ha señalado.

"El Estado español está incapacitado para afrontar un reto como el que le plantea una parte significativa de la sociedad catalana”

Con todo, Mas no ha cerrado la puerta a hablar y ha manifestado que la resolución aprobada esta mañana no es una declaración unilateral de independencia (DUI), porque los independentistas no obtuvieron más del 50% de los votos el 27-S, para añadir que si el Estado “leyera correctamente la declaración y los resultados electorales entendería que hay margen para el diálogo y la negociación”. También ha querido resaltar la evolución que ha hecho la sociedad catalana en los últimos años y ha manifestado que todo “habría podido ser distinto” y no se habría llegado hasta aquí si se hubiera respetado el Estatut aprobado por el Parlament en 2005. “El problema de fondo no es la falta de voluntad de Catalunya de encajar. El problema es la intolerancia de las élites administrativas, políticas, intelectuales, periodísticas y religiosas de aceptarse como son, un Estado plurinacional”.

Los comicios del 27-S "han sido un punto de inflexión, las cosas han cambiado y mucho, Catalunya es un país en movimiento", ha defendido Mas. "Hay un movimiento dinámico y transversal, que desea la libertad por encima de las ideologías y de las siglas de partidos", ha enfatizado antes de destacar que en este proceso "no sobra nadie, lo repito, no sobra nadie" en un mensaje implícito a la CUP. Del mismo modo, Mas ha insistido en que para culminar el "gigantesco" reto de la independencia se necesita "a todo el mundo que crea" en el proyecto, que, ha defendido no es "contra España" sino a favor de "soluciones beneficiosas" para todas las partes.

"Sin recortes en ningún ámbito"

Durante otro momento de su discurso, en el que ha intercalado el castellano y el catalán, Mas ha asegurado que una Catalunya independiente habría afrontado la crisis económica "sin recortes en ningún ámbito y manteniendo el sueldo de los empleados públicos". De ese modo, ha achacado a "los impagos e incumplimientos" del Estado español las políticas de austeridad del Govern en los últimos años, y ha destacado que un Estado catalán tendría uno de los mejores estados del bienestar de Europa.

Mas achaca a "los impagos e incumplimientos" del Estado español las políticas de austeridad del Govern en los últimos años

En esa misma línea, ha defendido que el Ejecutivo catalán ha intentado impulsar multitud de iniciativas para paliar la crisis social y proteger a los más vulnerables, pero el Estado español "ha impuesto unos límites de déficit injustos e insolidarios", ha recurrido ante el Tribunal Constitucional leyes sociales como la de pobreza energética y no ha asumido sus compromisos en los pagos de la ley de la dependencia, entre otros incumplimientos que Artur Mas ha enumerado.

El aspirante a la reelección se ha comprometido a desarrollar un "plan de emergencia social" basado en diez ejes, entre los que destaca la creación de una Agencia Catalana de Seguridad Social, ya recogida en la resolución independentista de JxSí y la CUP. Según ha destacado Mas, la seguridad social catalana asumirá con creces todas las prestaciones que ahora cubre el Estado español, como las pensiones y el paro: "Catalunya no sólo tiene capacidad para garantizar el pago de las ayudas actuales, sino que incluso puede mejorarlas".