Publicado: 27.04.2014 00:01 |Actualizado: 27.04.2014 00:01

Los 'microfonazos' más célebres: del 'hijoputa de Aguirre' al "lío" de Rajoy

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Para los ciudadanos y los expertos en comunicación e imagen el mejor político es aquel que dice lo que piensa. La realidad actual es bien distinta: los políticos españoles se distinguen más bien por hablar sin pensar, y cuando les dan por pensar prefieren callar o decir justo lo contrario de lo que piensan.

Sólo cuando creen que nadie les oye, los políticos se atreven a encajar discurso y pensamiento. Sin embargo, tienen un problema: donde están ellos casi siempre hay un micrófono cerca. En la mayoría de los casos, son conscientes de la presencia de los micros y no pasa nada, pero a veces este artefacto al que tanto repudian queda abierto cuando debería estar cerrado: es entonces cuando se les escapa aquello que no quieren que sea oído, lo que acrecienta aún más el interés del público por esas palabras. Aunque a veces no es necesario que los políticos crean erróneamente que el micro está cerrado, porque también la pifian cuando saben que está abierto. Son los típicos lapsus y meteduras de pata de quienes, como ya ha quedado dicho, en la mayoría de los casos hablan sin pensar.

En los últimos años los ejemplos de pifias y meteduras de pata abundan a patadas. El más reciente es el del juez Elpidio Silva, que esta semana, en el juicio que se sigue contra él por presunta prevaricación, se dejó el micrófono abierto cuando los afectados por la preferentes empezaron a protestar en la sala por la presencia de Miguel Blesa, testigo de la acusación. "Esto es lo que yo quería", le dijo entonces Elpidio a su abogado. La frase quedó grabada y al día siguiente el todavía juez tuvo que matizar sus palabaras: "Quería que se viera que estoy ante un tribunal inquisitorial" fue la explicación

Hay muchos más casos. El de Elpidio no es el primero ni será el último. La antología del microfonazo es extensa en nuestro país. Valga un somero repaso a vuela pluma de algunos de los episodios más relevantes de los último años para darse cuenta de ello y de su enorme repercusión mediática.

Mariano Rajoy no termina de controlar sus palabras cuando hay micrófonos y cámaras delante. Su alergia a los medios y a hablar en público es bien conocida. Esa aversión quizá se deba al hecho de que el presidente del Gobierno atesora una buena ristra de meteduras de pata a micrófono abierto. Una de ellas ocurrió en febrero de 2012, cuando salió a recibir a Artur Mas, presidente de la Generalitat de Catalunya, de visita en el palacio de la Moncloa. Al estrecharle la mano, Rajoy le soltó a Mas: "Vivo en el lío". El catalán, un tanto perplejo, respondió: "Yo también, yo también". Quizá Rajoy pensaba que los micrófonos que estaban a unos metros de distancia no tendrían potencia suficiente para recoger sus palabras. Se equivocó. 

Dos días antes, el 30 de enero de 2012, el presidente ya tuvo otro desliz con un micro abierto. Poco antes de empezar su primer Consejo Europeo en Bruselas, el presidente del Gobierno charlaba animadamente con alguno de sus homólogos europeos sobre la difícil situación económica. La reforma laboral estaba en ciernes, a punto de ser aprobada. Rajoy ya intuía que iba a ser una medida impopular. Quizá fue la euforia del estreno o que aún no conocía el entorno por ser su primera vez en Bruselas, pero lo cierto es que pensando que nadie le oía le confesó al primer ministro finlandés: "La reforma laboral me va a costar una huelga". Pero para desgracia de Rajoy uno de esos artefactos malditos le grabó. El presidente pagó la novatada

Rajoy volvió a salir mal parado en otra anécdota que ocurrió a finales de noviembre de 2012. Durante una cumbre en Bruselas el presidente mostró al mundo entero su pésimo nivel de inglés, aunque a decir verdad esa es una marca de la casa de los jefes del Ejecutivo español. Rajoy estaba reunido con el primer ministro Británico, David Cameron, y no se le ocurrió otra cosa que tirar de spanglish: "It's very difficult todo esto", le dijo a Cameron. Afortunadamente para Rajoy, Cameron veranea mucho en España, así que es posible que entendiera toda la frase del presidente español.

Otra de Rajoy. El 11 de octubre de 2008, en vísperas del día de la Fiesta Nacional, un micrófono abierto durante la clausura de un acto del PP, permitió escuchar las quejas de su presidente, Mariano Rajoy, por tener que acudir al día siguiente al "coñazo" del desfile militar.

Otro axioma de la política reza que a los políticos no les gusta mucho que les hagan preguntas incómodas. Se enfadan y pueden mandar a tomar viento al reportero de turno. Eso fue lo que le ocurrió al ministro de Economía, Luis de Guindos, el pasado 27 de enero a la entrada a una reunión del Eurorupo en Bruselas. Un micrófono abierto grabó  el comentario que le hacía a su acompañante tras despachar las preguntas de los periodistas: "Es alucinante, que se vayan a tomar por culo". Con esas palabras se desahogó el titular de Economía español, que luego tuvo que pedir disculpas, como casi siempre ocurre en estos casos: "No me refería a nadie en concreto pero si alguien se ha sentido ofendido pido sinceramente disculpas".

Es uno de los microfonazos más célebres de los últimos tiempos, el desliz entre los deslices. Esperanza Aguirre llamó en enero de 2010, en plena batalla con Alberto Ruiz-Gallardón por el control de Caja Madrid (más tarde Bankia) "hijoputa" al actual ministro de Justicia, aunque no lo citara expresamente. "Yo creo que hemos tenido una inmensa suerte de poder darle un puesto a IU quitándoselo al hijo de puta", fue la frase que cazaron los micrófonos de la Cadena Ser durante una conversación con su entonces 'número dos', Ignacio González. Pese a que el comentario tenía una víctima clara, Aguirre no tardó en asegurar que no se refería al alcalde madrileño. Aún hoy, cuatro años después, Aguirre aún no ha revelado quién es el "hijoputa". Pero ni falta que hace.

Durante una asamblea de la CEOE en mayo de 2009, el entonces presidente de la patronal comentaba que el problema de la situación económica en España era culpa de "los años" de Gobierno de Zapatero. Sobre la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, aseguró "Si es que es cojonuda". Ahora que está en la cárcel por quedarse con lo que no era suyo, no sabemos si Díaz Ferrán sigue pensando lo mismo.

El 18 de noviembre de 2008, el presidente del Congreso, José Bono, en una conversación distendida con diputados captada por las televisiones en los pasillos de la cámara dijo que "hay mucha santa y algún malo (...) y los del partido propio que son unos hijos de puta".

En enero de 2004, cuando José Bono era presidente de Castilla-La Mancha, un micrófono captó un comentario privado en el que se le escuchó calificar de "gilipollas" al entonces primer ministro británico, Tony Blair.

En el debate de presupuestos de 2003, un micro abierto permitió escuchar al entonces responsable de economía del PSOE, Jordi Sevilla, evaluar a su jefe, José Luis Rodríguez Zapatero, que acababa de defender la alternativa de su grupo. Zapatero no era aún presidente del Gobierno, pero a buen seguro que durante los años que le tocó gestionar lo más duro de la crisis echó de menos alguna lección más. 

El 20 de marzo de 2002, el entonces presidente del Gobierno y de turno de la UE, José María Aznar, tras concluir una pormenorizada enumeración de un amplio calendario de reformas aprobadas en la UE, comentó "¡Vaya coñazo que he soltado!".

El 18 de abril de 1997, el entonces presidente del Congreso, Federico Trillo, tras leer la compleja redacción de una enmienda parlamentaria que se disponía a votar la Cámara exclamó para si, aún con el micro abierto: "¡Manda huevos!". La frase fue el pistoletazo de salida de esta antología del microfonazo e hizo fortuna en el país: durante un tiempo fue la expresión de moda.

Hay una segunda categoría dentro de esta antología: los lapsus, despistes y equivocaciones. Por retomarlo donde  lo dejamos, uno de los lapsus más famosos es el de Federico Trillo, pero cuando era ministro de Defensa: quién no recuerda su famoso "¡Viva Honduras!" entonado con marcialidad y pasión en... El Salvador. Algo parecido le ocurrió hace poco a Rajoy —enero de 2013—  cuando en un acto oficial en Perú ante el presidente Ollanta Humala dijo: "Quiero agradecer al gobierno cubano...".

Pero el más llamativo y gracioso de todos lo protagonizó Jose Luis Rodríguez Zapatero ante el presidente ruso de entonces, Dmitri Medvédev de los acuerdos que se habían alcanzado en esta visita del presidente ruso a España. En un momento dado, hablando sobre un programa de medidas conjuntas en materia de turismo, Zapatero tuvo un lapsus y dijo "follar" en lugar de "apoyar". "Hemos llegado a un acuerdo para estimular, para favorecer, para follar... para apoyar". Eso sí, sin atisbo de rubor el presidente continuó con su discurso como si nada.