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Migración El gobierno del PP levanta un muro contra inmigrantes en el puerto de Bilbao

Durante los últimos meses, personas de distintas nacionalidades intentan colarse en los barcos que parten hacia el Reino Unido. Tras varias redadas, las autoridades apuestan ahora por una valla de hormigón de cuatro metros.

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Primeros paneles del muro en construcción en el puerto de Bilbao. D. A.

El espíritu de Donald Trump ha atracado en el puerto de Bilbao. Emulando al polémico presidente de Estados Unidos, los responsables de estas instalaciones han ordenado construir un muro para tratar de impedir que los inmigrantes –en su mayoría albaneses, aunque también hay afganos o pakistaníes- intenten colarse en los ferrys que cada semana parten hacia el Reino Unido. Esta ha sido la receta de la Delegación de Gobierno para tratar de solucionar un problema derivado del cierre de la denominada Jungla de Calais. Si allí les echó la Policía, aquí chocarán contra el hormigón.

“No, no me haga fotos. No quiero que mi familia me vea. Se lo pido por favor”, decía hace algunos días a Público uno de los jóvenes que malvivía en una de las 15 tiendas de campaña instaladas sobre una campa de Zierbena, la localidad en la que se ubica el puerto. Llevaba allí varias semanas, y sólo tenía un objetivo: colarse en alguno de los tres barcos de la compañía Brittany Ferries con destino a Portsmouth, en el sur del Reino Unido

Algunos días antes, este chico había sido identificado por los Antidisturbios de la Policía Nacional, que se habían presentado en el campamento a primera hora de la mañana, cuando él y sus compañeros –unos setenta- aún dormían. Con el miedo aún instalado en el cuerpo, su única preocupación era que la cámara que ahora le apuntaba no fuese de la Policía. “Enséñame la foto”, imploraba. Cuando vio que en las imágenes no aparecían ni él ni sus compañeros, suspiró, dio las gracias y se marchó.

Hoy su tienda ya no está. Tampoco la de sus compañeros. El campamento lleva varios días desmontado, aunque los vecinos de Zierbena saben que en los alrededores de este pequeño municipio siguen malviviendo varios jóvenes inmigrantes. A los ojos de los Estados no son refugiados, ya que provienen de países que no están oficialmente en guerra. Ese criterio se aplica para Albania, pero también para Afganistán. De este último país –o Estado fallido- también hay jóvenes que han llegado al puerto de Bilbao con la misión de alcanzar Portsmouth. Misión difícil. Casi imposible.

“No hay día que no nos encontremos a alguien tratando de colarse. A algunos que tienen pasaporte ya los conocemos por su nombre”, señalaba este viernes a Público un integrante de la Policía Portuaria. No muy lejos, varios albañiles seguían preparando el encofrado más polémico que Zierbena y Euskadi hayan visto jamás: el muro contra los inmigrantes. “Nosotras le llamamos el muro de la vergüenza”, apuntó a Público Helena Altuna, activista de Ongi Etorri Errefuxiatuak (Bienvenidos Refugiados) en esta zona de Bizkaia.

El gigante de cuatro metros de hormigón está ubicado en la zona del parking. “Allí suelen estar los remolques que suben a los ferrys, y en los cuales muchas personas intentan colarse”, explicaron fuentes portuarias a este periódico. De hecho, los viajes que Brittany Ferries realiza desde el puerto de Bilbao están destinados única y exclusivamente a pasajeros acompañados por algún tipo de transporte.

El último ferry de esta semana salió el jueves. El próximo lo hará el martes. Mientras tanto, la construcción del muro avanza a buen ritmo. “¿Qué será lo siguiente? ¿Cerrar el mar?”, se preguntó Altuna. La activista recordó que desde ese mismo puerto “salen barcos con armas hacia Arabia Saudí”. Se trata, precisamente, de otro aspecto que últimamente ha convertido a esta salida al mar en noticia. “Para eso no hay muros, pero para la gente sí”, subrayó.

Repercusión en el Parlamento

La indignación ha llegado también al Parlamento Vasco, donde Elkarrekin Podemos ha reclamado la comparecencia de la secretaria de Derechos Humanos del Gobierno autonómico, Monika Hernando, y de la consejera de Industria, Arantxa Tapia. “La creación de muros como estos nos lleva a un paralelismo con otros espacios en tránsito como pueden ser los pasos de Melilla” ha afirmado Tinixara Guanche, parlamentaria de Elkarrekin Podemos. A su juicio, “no son soluciones sino parches que además contribuyen a vulnerar aún más los derecho de la gente; una muestra más de las políticas criminales de fronteras de la Europa Fortaleza, que criminaliza a personas que, hoy por hoy, lo único que buscan es un lugar en el que poder desarrollar un proyecto de vida digno”.

Guanche se centró también en otro aspecto: “en abril pasado, el lehendakari se comprometió en el Parlamento a ofrecer y adoptar un compromiso de acogida y asistencia de las personas refugiadas”, aunque “no ha habido ningún avance”. “Lo que sí vemos son muros que se levantan y laxitud e indiferencia frente al envío de armas a países como Arabia Saudí desde el mismo puerto de Bilbao”, remarcó.