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Así trabajan los militantes anónimos del partido 'X'

Sin sede, afiliación ni cuotas, el mundo del Partido X son las herramientas digitales. Se basa en un estructura horizontal y en el reparto de tareas según las competencias, recurriendo puntualmente al micromecenazgo

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Más que un partido, se consideran una red o un 'pacto transversal' de ciudadanos. El Partido X no tienen ni líderes ni portavoces, sino una estructura horizontal conectada y roles y tareas asumidas según sus competencias, compromiso y capacidad de trabajo. El núcleo operativo, el más activo, formado por medio centenar de personas, es el 'kernel', en el que se integra el equipo de desarrolladores; 'matriz', formado por más de 150, es un espacio de colaboración y trabajo menos intenso, y los grupos territoriales -los únicos vinculados al espacio físico- son los 'nodos'. Pero ni las tareas ni la dedicación son inamovibles, depende de lo que cada uno pueda aportar, cuándo y cómo.

No tienen tampoco sede, afiliación ni cuotas, su mundo son las herramientas digitales que usan sobre todo para coordinarse y trabajar a muchas manos (los pads o documentos colaborativos online son los más útiles), y sus recursos son su tiempo y, puntualmente, el micromecenazgo, con el que se ha financiado el acto de presentación de este martes. No proponen tampoco un programa sino un 'método' y un acuerdo sobre 'unos mínimos que nos saquen del atolladero', insiste Simona. Por eso, afirman, dejan ideologías de lado aunque cada uno tenga la suya y no se posicionan sobre cuestiones tan candentes en España como la monarquía o el derecho a decidir de los catalanes. 'Hemos lanzado un método y propuesto Democracia y Punto. Con los cuatro puntos que incluye se crearán las condiciones para que sea la propia ciudadanía quien lo decida', subraya Pau.

Han pasado en 9 meses de 90 a más de 6.000 miembros

La formación ha pasado en estos nueve meses de vida de los 90 miembros iniciales repartidos en distintas ciudades a trece nodos territoriales establecidos y activos, en los que participan entre 15 y 35 personas de todo tipo de una horquilla de edad que va de los 20 a los 60 años. El interés, aseguran, se mide por los que se han apuntado a la agenda ciudadana, más de 6.000 personas con un incremento medio de 400 a la semana. También se refleja en las redes sociales: tienen 22.000 seguidores en Twitter y más de 20.000 fans en su página de Facebook, bastantes más que la página oficial de UPyD. Ese es un terreno que dominan y en el que destacaron desde el principio: el 3 de enero, dos días después de dar el salto a la red, habían conseguido más de 2.500 seguidores en Twitter, que se incrementaron a más de 11.000 cinco días después, cuando abrieron su web, que colapsó por el alud de visitas.

Simona Levy, gestora cultural y cofundadora de la plataforma germen del partido, afirma que han conseguido en nueve meses lo que esperaban conseguir en dos años. El anonimato, aunque polémico, no parece haberlos perjudicado, aunque le ha costado críticas y ha generado suspicacias y desconfianza. Aunque admiten que había que salir ya del armario y dar la cara, insisten en que se trataba de evitar personalismos y establecer que 'lo importante es el trabajo y la transversalidad' y no los nombres. 'En este caso, lo ético y lo estratégico coinciden', afirma Sergio, colaborador del pryecto. 'Es lo que la gente está esperando, ya no quiere figurines'.