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Las misiones en el extranjero se han cobrado ya 148 vidas

Las tropas españolas en Afganistán han registrado 89 bajas desde su llegada

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Los dos militares muertos elevaron hasta 148 la cifra de miembros de las Fuerzas Armadas que han fallecido cuando se encontraban en una misión en el extranjero. De las 52 operaciones de paz y misiones de ayuda en las que han participado las tropas españolas, Afganistán se lleva la peor parte, un 60% del total, con 89 bajas: 80 soldados murieron en accidentes, seis en atentados y otros tres por infarto.

El accidente, en 2003, del avión Yak-42, que acabó con la vida de 62 militares que regresaban a España desde Afganistán, y los 17 muertos en 2006 en el siniestro del helicóptero Cougar, contribuyen a que la cifra de muertos en el país asiático sea tan elevada.

Las Fuerzas Armadas llevan desplegadas en Afganistán desde el año 2002. La base española en Herat, al oeste del país, alberga a 778 soldados españoles. Antes de trasladarse a esa zona, donde tienen el mando, en 2005, los primeros 485 soldados de los Ejércitos de Aire y Tierra desplazados a Afganistán se ubicaron en su capital, Kabul.

El miércoles de la semana pasada, 174 militares partieron del aeropuerto de Zaragoza para relevar a los efectivos destacados en la zona desde el pasado mes de julio. Fue la primera de las tres rotaciones previstas.

La participación española en misiones de Naciones Unidas comenzó de forma oficial en 1989. Antes, el Ministerio de Defensa había participado de forma muy esporádica en otras operaciones. En una de ellas, en Guinea Ecuatorial, en 1987, murieron tres personas.

Desde hace 19 años, España ha enviado a cerca de 72.000 militares de los tres Ejércitos a misiones en cuatro continentes (Asia, África, Europa y América). Defensa ya ha invertido más de 3.500 millones de euros a sufragar el coste de estas operaciones.

Actualmente, el Ejército español está presente en Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Afganistán y Líbano. El despliegue español en Bosnia-Herzegovina –donde, con 258 efectivos, es el país que más tropas aporta– se remonta al año 1992. Además, Defensa mantiene observadores en diversas misiones de la ONU. En total, el Ejército tiene desplegadas a 2.879 personas.

La cifra de militares españoles en el extranjero ha ido disminuyendo desde el año 2003, cuando se alcanzó el máximo histórico: 3.600 militares participaron en las misiones de Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Afganistán e Irak. El esfuerzo suplementario que supuso para las Fuerzas Armadas tal despliegue, llevó al Consejo de Ministros a acordar ese mismo año un número máximo de efectivos en el extranjero. La cifra se fijó en 2.700 efectivos, volumen al que se va aproximando el despliegue actual.

1. ¿Cómo se justifica a la opinión pública la presencia española en Afganistán?

Se justifica por el compromiso adquirido con el mandato de Naciones Unidas, en la lucha general que EEUU (con razón entonces) emprendió contra el régimen talibán, que había acogido a Bin Laden. La ONU autorizó las misiones que eran tendentes a la reconstrucción del país.

2. ¿Es efectiva la labor de las tropas españolas en Afganistán o se corre demasiado riesgo, para lo que luego se consigue?

Es una misión en territorio de combate. Existe riesgo considerable, como demuestra la cifra de muertos. Todo dependerá de que se consigan los objetivos o no. Por supuesto, es muy difícil pacificar un país. Y hay que conocer Afganistán, su contexto medieval, tribal, donde todos luchan contra todos. Los señores de la guerra, que en su día lucharon contra la Unión Soviética, imponen su ley, se centran en vender opio y salvar sus beneficios. Encontrar la paz es difícil pero posible. Creo que para ser efectivo se deben mandar más miembros, no necesariamente a cargo de España. Hay que proteger a los que están intentando reconstruir el país. Fijar el tiempo es muy difícil, además, hay que tener en cuenta que para los afganos, somos tropas invasoras.

3. ¿Está mejorando la seguridad en la zona?

Es un territorio muy difícil y peligroso. Los talibanes tienen el control de muchas zonas y mucha gente tiene la impresión de que son sus liberadores. Pero las mujeres van en cárceles de tela... Hay que erradicar esta situación, pero se necesita tiempo, posiblemente más de los 17 años que se estuvo en Bosnia. Ahora hay tal caos, que sería contraproducente irse tanto de Afganistán como de Irak.