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Moción de censura Rajoy, convencido de que podrá agotar la legislatura porque no ve alternativa

El Gobierno considera "ciencia ficción" la opción de que el nuevo PSOE de Pedro Sánchez pueda llegar a conformar una mayoría pese a su acercamiento a Podemos y espera aprobar con los socialistas el techo de gasto del 2018.

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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a su salida de un restaurante en las inmediaciones del Congreso, horas después de fracasar en el pleno la moción de censura que presentó Unidos Podemos contra él. EFE/Javier Lizón

Con total seguridad. Así salió Mariano Rajoy del debate de la moción de censura que Unidos Podemos presentó contra él. Tanto Irene Montero como Pablo Iglesias dedicaron horas a sacar los colores a su Gobierno a costa de la corrupción, pero el Ejecutivo ni se inmutó. Y, aunque algunos ministros vieron en un principio con cierta preocupación el acercamiento del PSOE a la formación morada, todos los conservadores se dedicaron luego a restar importancia a esa cuestión.

El último en hacerlo fue el portavoz, Iñigo Méndez de Vigo, que este viernes tildó de "ciencia ficción" la posibilidad de que la nueva dirección de Pedro Sánchez pueda conformar una mayoría alternativa que pueda echar al presidente de la Moncloa. Él mismo se ha mostrado relajado, "muy contento" y "satisfecho" por haber conseguido, dijo, derrotar al "populismo" y el "radicalismo" en el Congreso.

Para su equipo, el portavoz provisional del PSOE en la Cámara baja debió aprovechar el debate de la moción para desmarcarse de la "extrema izquierda". Pero José Luis Ábalos, lejos de eso, recogió el "guante" lanzado por Iglesias y ambos mostraron un principio de acercamiento que podría ser el inicio de una nueva amistad entre ambas formaciones.

No obstante, el debate también mostró claramente la irreconciliable relación entre Podemos y Ciudadanos, por lo que el Gobierno descarta por completo que los tres lleguen a un acuerdo para poder sacar adelante una nueva moción de censura. Es más, el también titular de Educación, Cultura y Deportes puso la mano en el fuego por Albert Rivera y confió en que no romperá su pacto de investidura con el PP.

Asimismo, Méndez de Vigo dudó de que ERC pueda ser otra opción viable para conformar una mayoría alternativa.  "Pensar que es posible contar con ERC, que lo único que quiere es un referéndum de autodeterminación, para crear un Gobierno en España es un contrasentido", opinó el portavoz del Ejecutivo central. 

De hecho, otros miembros del Gobierno destacaron también el miércoles la reforzada unión de PP, PSOE y Cs en lo que a la unidad de España se refiere. Todos están convencidos de que Sánchez y su nueva Ejecutiva que saldrá del Congreso que el PSOE celebra este fin de semana, pese a ser partidarios de la plurinacionalidad, no apoyarán la celebración del referéndum que el Govern de Carles Puigdemont prepara para el 1 de octubre en Catalunya.

Además, Rajoy espera contar con el reelegido secretario general de los socialistas para "pactar cuestiones de Estado" como las referidas a Educación y Violencia de Género, pero también cuenta con su apoyo para el nuevo techo de gasto que ha de aprobarse en julio para cumplir con Bruselas. El portavoz del Gobierno así lo manifestó este viernes en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros en la que se mostró "convencido" de que el nuevo PSOE también estará comprometido con la Unión Europea.

Asimismo, Cristóbal Montoro ya se ha puesto en contacto con los grupos parlamentarios para negociar los Presupuestos Generales del Estado de 2018. Aunque Méndez de Vigo no quiso revelar si cuenta ya con los  partidos que han permitido la aprobación de los de 2017 (Cs, PNV, CC y NC), sí se mostró esperanzado en que los siguientes lleguen a buen puerto gracias a la "capacidad de diálogo" del Gobierno. 

Fuentes de Hacienda presumían esta semana de que su titular había conseguido sacar adelante hasta diez Presupuestos a lo largo de su carrera política en la primera línea. Así restaban importancia a la anunciada reprobación que el PSOE presentará en el Congreso y valoraban que "algo bueno tendrá" Montoro para haber conseguido contribuir a la mejora de los datos económicos. Por ello, no dudan en poder volver a conseguir apoyos para las siguientes cuentas.

Si ya se consideraba que la aprobación de los PGE del 17 suponía la estabilidad para el Gobierno de Rajoy como mínimo hasta el 2019 (porque se podría prorrogar), si los deseos del Ejecutivo se cumplen, el presidente tendría garantizada su permanencia en la Moncloa. 

Por las declaraciones de su equipo, él confía en mantener al PSOE de su lado en los temas importantes -techo de gasto, Catalunya, Unión Europea...- y en sacar adelante los próximos presupuestos. Además, consideró que "salió reforzado" del debate de la moción de censura, a pesar de que la oposición haya visto ciertos "nervios" en su actitud al enfrentarse a Irene Montero. 

Para el PP, Rajoy decidió salir por sorpresa a replicar a la portavoz de Podemos para evitar que su formación -con sus dos horas de discurso y las tres horas que esperaban en la intervención de Iglesias- ocupara todos los telediarios del martes. Para otras bancadas del hemiciclo, el presidente se vio obligado a replicar para responder al chorreo de corrupción denunciado por Montero. Para Génova y Moncloa,  "ganó la estabilidad frente al radicalismo". Para la oposición, "se demostró la debilidad del Gobierno". 

Por muy confiado que se encuentre ahora, al presidente aún le quedan retos por superar. En un principio, los socialistas no preparan "de momento" una nueva moción de censura. Pero queda por saber si sus nuevas negociaciones presupuestarias son fructíferas y si el nuevo PSOE de Pedro Sánchez -con quien la relación personal de Rajoy, se sabe, no es la mejor- está dispuesto a pactar para mantener la estabilidad del Gobierno el resto de la legislatura. 

Centrado en su agenda internacional

Mientras tanto, el presidente intenta restar importancia a lo ocurrido esta semana y se ha centrado en su agenda internacional previa a su declaración como testigo en el caso Gürtel, el 26 de julio. Este mismo viernes se ha reunido con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, en París, y le esperan el Consejo Europeo en Bruselas, el 23 de junio; la cumbre preparatoria del G-20 en Alemania, el 29; y el 30 una cumbre bilateral con Polonia.

Entre viaje y viaje, agenda nacional en la que Rajoy seguirá sintiéndose el vencedor de la moción. Tanto es así que tanto él como su partido han decidido, una vez más, obviar la corrupción y otros escándalos similares. La cúpula de Génova acudió este viernes a arropar al Fiscal General del Estado, José Manuel Maza, a un desayuno informativo en el que volvió a defender al dimitido Manuel Moix; y el propio presidente hará lo propio el lunes con Cristina Cifuentes, en el punto de mira por las presuntas irregularidades de un contrato de la Asamblea de Madrid concedido al empresario donante del PP Arturo Fernández.

¿La estrategia? Seguir ofreciendo una imagen de unión en el partido, vendiendo como principal argumentario los logros económicos del Ejecutivo y su capacidad para dialogar y mantener la estabilidad en el Gobierno. Con nervios o sin ellos, Rajoy confía en agotar la legislatura. De momento, sólo él tiene potestad para adelantar unas elecciones. En manos del PSOE queda buscar mayorías para presentar una nueva moción que logre prosperar. Hasta entonces, todo apunta a que Rajoy seguirá "satisfecho" y "muy contento".