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Montilla advierte de la "desafección" de Catalunya hacia España

El presidente de la Generalitat critica el "maltrato inversor"

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El presidente de la Generalitat estuvo ayer en Madrid y no defraudó a quienes aguardaban expectantes su valoración sobre la crisis de infraestructuras en Cataluña.

José Montilla intervino en el Foro Nueva Economía y repartió responsabilidad entre todos los relacionados con la crisis de infraestructuras. En primer lugar, reconoció la culpa de los gobiernos central y de la Generalitat, alabando el 'coraje' de Zapatero por admitir errores en la ejecución de estas infraestructuras.
Pero el president fue especialmente duro con quienes gobernaron antes de los socialistas ambas administraciones: 'Nunca como ahora había habido en Catalunya tanta obra pública en marcha, pero, al mismo tiempo, estamos padeciendo las consecuencias de un periodo demasiado largo de desatención inversora'.

Montilla criticó 'la sensación de abandono que la sociedad catalana viene padeciendo y que puede minar gravemente la voluntad de Catalunya de ser punta de lanza del desarrollo económico de España'. 'El maltrato inversor padecido por Cataluña', puede dar al traste con este 'motor económico', advirtió el presidente.

Alejamiento irreversible

El jefe del Ejecutivo catalán describió el 'estado de ánimo colectivo que planea sobre Catalunya, de cabreo, recelo, escepticismo, pesimismo,...' y que aleja a los ciudadanos de la política. Pidió 'una respuesta política clara, sólida y convincente', que cumpla compromisos desde la Generalitat y 'desde las instituciones del Estado, si se quiere evitar un alejamiento de Catalunya que podría ser irreversible'.

El presidente catalán entiende que 'la primera prueba de lealtad institucional es advertir de las graves consecuencias políticas de una desafección emocional de Catalunya hacia España y hacia las instituciones comunes'.

Conviene 'desactivar -según Montilla- la errónea percepción que asocia singularidad catalana con privilegio' para que el sentimiento de agravio de los catalanes sea, a su vez, erradicado.El presidente de la Generalitat tuvo palabras de advertencia, de preocupación y de reproche. No defendió a nadie, ni de los suyos ni de los otros; tampoco a la ministra de Fomento. Preguntado por qué no había pedido la dimisión de Magdalena Álvarez -ausente en el foro- aseguró que 'un miembro de un Gobierno no puede pedir una dimisión en otro Gobierno', pero nada sobre que la ministra no mereciese la petición de abandono del Ejecutivo.

Se le pidió que diera fechas para el restablecimiento de los Cercanías y la inauguración del AVE y no dio nada. Sólo sentenció: 'Los políticos debemos ser muy cautos a la hora de comprometernos con fechas'. Zapatero y el fallido 21 de diciembre como fecha de inauguración del AVE aparecieron implícitos.