Publicado: 09.02.2014 08:00 |Actualizado: 09.02.2014 08:00

Montilla: "Artur Mas sabe que la consulta no se hará"

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"Artur Mas sabe que la consulta no se hará". José Montilla Aguilera (Iznájar, Córdoba, 1955) cree que el proceso iniciado por el Gobierno catalán para decidir el futuro de Catalunya fracasará. Y afirma que los dirigentes que lo han impulsado son perfectamente conocedores de ello. Montilla ejerce de expresident de la Generalitat desde la oficina que tiene asignada, en un piso envidiable de la Avenida Diagonal, donde recibió a Público para abordar algunos de los temas que más inquietan. Esclavo de medios de transporte entre Madrid y Barcelona por el cargo de senador que ocupa desde finales de 2011, su visión sobre el encaje Catalunya-España madura entre una y otra capital, entre el PSOE y el PSC, en español y en catalán. "Las sociedades se mueven", concede. Y la catalana lo hace empujada por un fervor independentista que Montilla observa con "escepticismo" y miedo a que desemboque en "una profunda frustración".

Se encontrará usted a mucha gente que no entiende nada del proceso en Catalunya...

"Y entiendo que no entiendan nada", reconoce. "Entre otras cosas porque el derecho a decidir, como derecho, no existe. Es como el derecho a la justicia social. No existe. Si acaso es un principio democrático, que asumo. Las personas y los pueblos han de poder decidir su propio futuro. Pero el derecho a decidir, ¿en qué artículo de la Constitución está? ¿En qué parte del Estatut de Catalunya? ¿En qué resolución de las Naciones Unidas? Aparece el derecho al trabajo, a la vivienda digna..., que no son fáciles de ejercer. Pero el derecho a decidir, como derecho positivo, no existe".

Sus diminutos ojos, escondidos en unas diminutas gafas, poseen el magnetismo de un hombre cercano, que aparenta fragilidad y dice que no está "para dar lecciones a nadie", pero que se vuelve persuasivo en las distancias cortas. Su posición respecto a la deriva secesionista no es nueva. Y la defiende con pragmatismo: "Los que pensamos, como yo, que Catalunya ha de seguir formando parte de España, sabemos que hay que buscar una fórmula para regular su encaje. Y los catalanes deberemos pronunciarnos. Esto es una cosa posible constitucionalmente. Pero otra cosa es pensar que Catalunya es soberana para decidir su independencia. Lo siento, pero no. Las independencias de los estados se alcanzan de común acuerdo, dialogando y negociando, o por la fuerza. No creo que el Gobierno español esté dispuesto a cederla. Y no creo que tengamos fuerza para conseguirla. Ni fuerza, ni alianzas, ni el derecho internacional de nuestra parte... Soy tremendamente escéptico al respecto. La consulta y el proceso no llegarán a ningún sitio. Y sólo provocarán una profunda frustración".

"El derecho a decidir es un principio democrático pero como derecho positivo no existe"

 

El hecho de que la pregunta y la fecha de la consulta estén ya fijadas en el calendario no siembran la menor duda en el expresidente catalán. Tampoco que Mas y Rajoy no se hayan sentado a negociar. Al contrario, observa matices estratégicos en ambos planteamientos. "A los gobiernos catalán y español ya les conviene que no haya diálogo. Al primero porque le permite monopolizar el debate político y evitar que se hable de otras cosas, de los recortes. Para los medios catalanes la gestión del Gobierno no existe. Y a un sector del PP le permite alimentar una confrontación de nacionalismos que cohesiona su electorado en el resto de España, y sitúa en una posición difícil a los socialistas, por lo tanto, bingo. Por eso mucho interés por solucionar el problema no lo tienen". Montilla señala, no obstante, que en el PP, más allá de la extrema derecha, que la tienen en su seno, también hay quien "sí considera que tienen un problema en Catalunya, pero lo que pasa es que no saben qué hacer".

Por su cargo de senador, José Montilla absorbe sensibilidades de todo tipo en sus continuas idas y venidas a Madrid. Y aunque reconoce que los mensajes que PSOE y PP lanzan sobre el proceso catalán muchas veces se personalizan en Artur Mas, no cree que todo se pueda simplificar en su figura. "PSOE y PP saben que esto no es una quimera de Artur Mas. Pero sí advierten que fue él quien se apropió del sentir de la calle, tal vez porque se quedó impresionado con la primera gran manifestación del 11 de septiembre y creyó que podía ayudarle a tener la mayoría absoluta. Por eso adelantó las elecciones. Y por eso ahora le ha puesto fecha a una consulta que no se hará".

¿No se hará?

"No habrá consulta, no. Otra cosa es que haya mucha gente que crea que sí. Es lógico. Cuando durante tanto tiempo lo vendes algo como posible, pues, amigo mío, hay gente que se lo cree. Pero esto no se lo cree ni el propio presidente de la Generalitat", arroja con una amplia sonrisa.

¿Artur Mas sabe que no se hará la consulta?

"A él le gustaría pero sabe que no la va a poder hacer. Otra cosa es que convoque elecciones anticipadas, claro. Pero eso ya será otra cosa". Para Montilla, la convicción con la que CIU y ERC alimentan el proceso responde a una cuidada planificación. "Los términos que utilizan son equívocos, lo que demuestra una gran habilidad del nacionalismo. ¿Derecho a decidir? ¿Una consulta? Nadie se opone a decidir por uno mismo o ser consultado. Es de perogrullo. El problema es que la consulta que han fijado esconde un referéndum que busca ejercer un derecho que no se tiene, el de la autodeterminación. Cuando se quiso el concierto, se le llamó pacto fiscal. Otra manipulación más del lenguaje. El derecho de autodeterminación es más difícil de vender, sobre el que sí existe una resolución de la ONU, en la también se habla de la integridad territorial de los estados. Y eso no se menciona".

"La independencia aparece como un concepto milagrero"

"El que piense que el problema catalán es una invención de ERC o CIU se equivoca. Obedece a problemas reales"

Montilla se toma su tiempo cuando habla. Mide sus palabras y disfruta con la pausa. Acelera la conversación cuando algo no le convence y la frena cuando necesita reforzar un argumento. Por lo que comenta, uno percibe que la ilusión por el independentismo es inducida... "No, no. El que piense que el problema catalán es una invención de ERC o CIU se equivoca. Obedece a problemas reales: me refiero a la sentencia de Tribunal Constitucional que tumbó el Estatut; me refiero a las constantes agresiones al gobierno catalán; me refiero a la ley de régimen local, la LOMCE, podríamos hacer un largo listado... El deseo de fortalecer el autogobierno es ampliamente compartido. Yo lo comparto. Lo que ocurre es que en un contexto de fuerte crisis económica aparece un concepto milagrero, mágico: la independencia. 'Cuando seamos independientes el paro se reducirá, se bajará la luz, tendremos 16.000 millones de euros para gastar...' Oigo cosas que parecen una caricatura pero en realidad las han dicho algunos consellers".

¿16.000 millones es la cifra real del déficit fiscal en Catalunya?

"Claro que no. Además, el déficit existe en muchas otras regiones".

¿Y no es extraño que 30 años después los mecanismos de solidaridad deban seguir funcionando igual?

"Es cierto que la solidaridad debe aplicarse a los territorios más atrasados para intentar que no la acaben necesitando. Pero al final siempre habrá territorios que la necesitarán. Con las personas pasa igual: pensar que todo el mundo acabará teniendo la misma renta es utópico. Por lo tanto siempre habrá gente que pagará más y menos, y gente que recibirá más de lo que paga. Hasta que lleguemos a un mundo perfecto, que no lo veremos, seguirá siendo así".

De nuevo retoma la idea de que el independentismo ha sabido construir con habilidad un discurso de esperanza a través de la crisis: "Han sabido aglutinar el descontento que en otros territorios se manifiesta de otras maneras". "La capacidad de integración del movimiento independentista es la solución a todos los problemas. Gente que no ha sido nunca independentista en su vertiente más romántica, ahora lo es. 'Pero si vamos a tener más dinero', 'Si mejor que se quede aquí el dinero antes de que se lo lleven', 'Vamos a tener más trabajo'. Ante estos mensajes, la gente dice: la independencia rápido, claro".

"La sentencia del TSJC es un error y perjudicará a los castellanohablantes"

"El independentismo ha sabido aglutinar el descontento que en otros territorios se manifiesta de otras maneras"

Montilla lleva años perfeccionando su catalán y eso se percibe tanto en la pronunciación como en la fluidez. Tuvo el privilegio de ser el primer President de la Generalitat nacido fuera de Catalunya y reivindica su condición de catalán por encima de la de andaluz.

Hablaba usted antes de agresiones. ¿Qué opina sobre la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya que obliga a que el castellano esté presente en el 25% del horario lectivo de algunas escuelas para garantizar su presencia como lengua vehicular?

Otro cambio de ritmo, esta vez también de tono: "Las leyes están para cumplirlas. Y las sentencias, para acatarlas. Dicho esto, la sentencia es un error. El sistema de inmersión lingüística no es el problema del sistema educativo catalán. Ha dado un gran resultado, ha evitado que niños se dividan en razón de su procedencia y es un error e irresponsabilidad tremenda atizar el conflicto lingüístico y segregar a los alumnos por su lengua materna". En Cornellà, ciudad de la provincia de Barcelona y de mayoría castellanohablante, Montilla vivió la implantación de este sistema como alcalde (1985-2004) y apela a su experiencia para recordar que "se hizo sin problemas y acompañados por todo el conjunto de la comunidad educativa, padres y profesores".

Entonces, ¿por qué se cuestiona?

"Se ataca por razones políticas", señala. "Además, a quien más perjudicaría en este caso es a los alumnos que proceden de sectores más populares: los que son castellanohablantes en sus casas".

Con varias movilizaciones a la vista para pedir que se desacate la resolución del TSJC, Montilla se muestra igual de beligerante y exige al Govern que plantee las "iniciativas y acciones pertinentes". Sin quererlo, además, contradice en cierto sentido su aserto inicial: "Las leyes también están para cambiarlas y las sentencias, son interpretables. Hoy por hoy, la ley de inmersión lingüística que ha funcionado tan bien en Catalunya es vigente, no recurrida, y por lo tanto sigue siendo aplicable".

"Los problemas del PSC son el reflejo de los que tiene el país"

"Es un error y una irresponsabilidad tremenda atizar el conflicto lingüístico y segregar a los alumnos por su lengua materna"

Un año después de dejar la presidencia de la Generalitat, José Montilla renunció a la primera secretaría del PSC, un cargo que ejercía desde el 2000 y que dejaría en manos de Pere Navarro. Este relevo dio paso a uno de los períodos más grises del partido y que se agravaría con los resultados de las elecciones autonómicas de 2012, donde el PSC perdió ocho escaños y pasó a ser tercera fuerza por detrás de ERC. El expresidente catalán evita en todo momento señalar a Navarro como el culpable de este declive: "Lo votaron de forma amplísima como primer secretario y se ha encontrado con una sociedad catalana que vive en un contexto de polarización y maniqueísmo. [...] No soy nadie para dar lecciones y cada uno intenta hacer las cosas lo mejor que sabe". Sin embargo, sí considera que "muchos de los problemas que tiene el PSC son el reflejo de los que tiene el país".

¿Y cuáles son?

"El primero es uno general, que lo tiene la socialdemocracia europea en estos momentos. Otro problema es el que también afecta a otras formaciones y tiene que ver con la crisis de confianza entre ciudadanos y políticos. Y luego existe un problema derivado de la cercanía con nuestra etapa de gobierno. Es común también en el PSOE; de hecho, tal vez lo sufra más el PSOE que el PSC. Y es que se nos sigue viendo como gestores en el inicio de la crisis. Y la opinión, en este sentido, no ha sido muy benevolente. Finalmente existe un problema derivado de la relación Catalunya-España, que se agudiza de manera profunda a partir de la sentencia del Tribunal Constitucional. No es que no viniera de atrás, pero se manifiesta de manera exponencial a partir de la sentencia y para muchos significó un punto y aparte. Esto conlleva problemas derivados de una sociedad catalana especialmente compleja, mucho más plural, y que comporta una fragmentación del mapa tradicional de partidos. Todo esto le pasa al PSC, que no es poco".

"Las leyes también están para cambiarlas y las sentencias judiciales son interpretables" Que el eje nacional ha diluido el mensaje socialista en Catalunya también se ha manifestado en un alarmante descenso de la afiliación, algo que, según Montilla, atribuye a este nuevo escenario: "Cuando hay unos que dicen que ya estamos bien como estamos y otros que dicen que se quieren ir, aquellos que queremos seguir tendiendo puentes, cosiendo en lugar de romper, lo tenemos muy complicado. Hoy el discurso es blanco o negro, es de brochazo, simplificado. Y nuestro discurso es de matices, más transversal, y eso no llega tan bien a la gente".

¿Es el PSC un partido clientelar?

"En cualquier partido, pero sobre todo en uno que es de gobierno y oposición, siempre hay personas que siguen porque tienen un cargo. Y cuando dejan de tenerlo se descubre que son críticos o que prefieren irse a casa", reflexiona.

Los críticos. Otro término que en las últimas semanas ha salpicado las páginas de la política catalana. También llamados díscolos, con mayor o menor acierto, en referencia a los tres diputados socialistas que rompieron la disciplina de voto en el debate del Parlament en el que se resolvió pedir al Congreso la competencia para celebrar la consulta de autodeterminación. Montilla, nuevamente, no regatea su apoyo a la gestión de Pere Navarro: "Se exige respeto a la pluralidad del partido pero cuando esta pluralidad se manifiesta, se dice que el partido está dividido. [...] Si tus posiciones dentro del partido quedan en minoría debes poder seguir defendiéndolas para intentar que acaben siendo mayoría alguna vez. Pero hay una cosa que se llama lealtad. ¿Como he perdido el debate voy a votar lo que me da la gana? Eso se da de bruces con cualquier procedimiento leal en un colectivo. Esto no se puede avalar. No tienen derecho a hacerlo. Tienen derecho a defender sus ideas. Yo he sido diputado y he votado cosas que en plena conciencia nunca hubiera votado. Y como yo el 99% de diputados y senadores, pero hay lealtad hacia un partido", defiende.

Montilla no cree que la democracia interna del partido esté en entredicho; ni mucho menos que se acabe produciendo una escisión en el PSC. "No lo creo. El partido siempre ha sido plural. No es la primera vez que hay debates sin unanimidad en ciertos temas. Eso no es malo. El contraste de posiciones es algo positivo. Tiene un coste hacia el exterior, sí, pero a la larga es positivo. Además, ¿hay algún partido que de libertad de voto a sus diputados? No conozco ninguno", señala.

Marina Geli, Ernest Maragall, Montserrat Tura, Joaquim Nadal... Fueron consellers en el gobierno de Montilla. Defendieron y defienden el ejercicio del derecho a decidir. Muchos de ellos ya no están en el partido y los que aún forman parte de él se encuadran dentro del sector crítico. ¿No se está dejando escapar un activo importante del partido? 

Mire, durante mi etapa de gobierno se elaboraron leyes que fueron polémicas. Si se hubiera permitido la libertad de voto algún diputado socialista no la hubiera aprobado. La ley de Educación, por ejemplo. El conseller Maragall no sé si la habría sacado sin una posición de colectivo, de conjunto. Al final, hay algunos que caen del caballo cuando han perdido el cargo, y eso hay que tomárselo con un poco de prevención. No digo que sea el caso de los consellers a este respecto, sí seguramente de algún otro firmante del manifiesto de apoyo a estos críticos. El comportamiento de una persona hay que mirarlo cuando ha tenido responsabilidades y cuando ha dejado de tenerlas, para analizar su coherencia. Que cada uno se mire en el espejo", remata.

"El federalismo es el único camino posible"

En su defensa del encaje entre Catalunya y España y también en la búsqueda de iniciativas que hagan recuperar el ánimo de un partido en horas bajas, Montilla se declara defensor del federalismo, "el único camino posible". Su argumento, asegura, es igual de atractivo para un catalanista no nacionalista como él como para cualquier otro ciudadano español. "Hay que reconocer que si el independentismo ha calado tanto ha sido también por la debilidad de las otras propuestas, incluida la nuestra. Sin embargo, como el camino de la separación no es posible sólo una reforma federal de la Constitución puede ayudar a mejorar las relaciones", apunta.

"Los partidos que gobiernan siempre estarán más predispuestos a reformar una Constitución que a negociar la soberanía de Catalunya" ¿Y dónde está el entusiasmo por el federalismo? ¿Dónde están los federalistas?

"Bueno, tampoco veo yo mucho entusiasmo por la independencia fuera de Catalunya. Y por lo tanto creo que hay más federalistas ahora que hace cuatro años. Sin ningún género de dudas. No sólo en la dirección del PSOE, también en la sociedad española. El federalismo es una propuesta menos ilusionante, pero no engaña a la gente", subraya.

¿Ve al Partido Popular por la labor de modificar la Constitución?

"Creo que sí, el escenario de encuestas dentro de dos años es muy diferente al actual. En cualquier caso, los partidos que gobiernan o los que están en condiciones de hacerlo siempre estarán más predispuestos a reformar una Constitución que a negociar la soberanía de Catalunya".

Tan optimista se muestra con la reforma de la Carta Magna española como con la recuperación del socialismo. Del PSC espera que "no se deje llevar por la resignación y siga luchando para que ésta no cale en la sociedad. No es fácil porque el eje nacional lo absorbe todo y tal vez por eso en Catalunya haya menos movilizaciones sociales que en Madrid". En clave estatal, sin embargo, sí sugiere al PSOE "estar más en contacto y ser más poroso" con los movimientos sociales. Eso no quiere decir hacer seguidismo, pero hay que ser receptivo. No todo está dictado por la Troika, hay margen de maniobra, reducido, pero existen diferencias entre la izquierda y la derecha, lo que hay es que ponerlas de relieve".

¿Las primarias son un mecanismo para facilitar la porosidad de la que habla?

"Y para garantizar un funcionamiento democrático. Los candidatos que salen de las primarias están más legitimados delante de la sociedad. Mejor que sea a través de procesos participativos. Tiene sus riesgos, pero en cualquiera de los casos yo los prefiero. Donde haya masa crítica y puestos de relevancia, primarias abiertas siempre".

Montilla termina advirtiendo que "la CiU de ahora está más cerca del Partido Popular de lo que muchos piensan. Es un partido más liberal y más de derechas que el que lideró Jordi Pujol. En la Reforma Laboral, la Reforma Energética y la Ley de Estabilidad Presupuestaria ya demostraron esta sintonía".

¿Tanto ha cambiado CIU?

"Así es. Recuerdo que en 2010, en un acto de campaña, le dije a Felipe González: 'Ésta CiU es otra cosa, nada que ver con la que tú viviste'. Supongo que es porque es una generación de políticos que no ha vivido la Transición".