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Montilla avisa a los catalanes que "habrá que ser flexibles" con Madrid

El president usa el mensaje institucional de la Diada para pedir realismo en la negociación

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En una jornada propicia para las soflamas patrióticas, el president de la Generalitat, José Montilla, hizo este miércoles un ejercicio de posibilismo en el mensaje institucional de la Diada para advertir a los catalanes que en la negociación con el Gobierno central sobre la nueva financiación 'hará falta ser flexibles' aunque advirtió que 'sólo aceptaremos un acuerdo que sea el mejor posible para Catalunya'.

Montilla avisó que un nuevo sistema es 'justo, inaplazable y ley' y dijo confiar en el éxito por contar con dos bazas: la fuerza de los argumentos catalanes y la unidad cívica y política. El president acabó apelando al sentido de la responsabilidad de las fuerzas políticas, al orgullo y pidiendo 'confianza' en su Govern para afrontar los retos de futuro.

El discurso de Montilla fue la antesala de una jornada que se prevé menos romántica que otros años. No se reivindicará más autogobierno (como pasó en la de 2005 días antes de que el Parlament aprobase un ambicioso Estatut que levantó ampollas en el resto del Estado) o dar más proyección al catalán. Las fuerzas sociales y políticas de Catalunya saldrán a la calle, con espíritu más o menos reivindicativo y en un formato que irá de la discreta ofrenda floral matutina a manifestaciones que se prevén algo más concurridas que las del año pasado, para exigir un sistema de financiación justo y transparente.

Un sistema que esté, además, ceñido al espíritu y la letra de un Estatut sobre el que aún debe pronunciarse un Tribunal Constitucional revuelto y en funciones.

En un día cargado de actos institucionales y simbólicos, Montilla espera recibir un espaldarazo en la calle que a bien seguro exhibirá ante el Gobierno de Zapatero, que es consciente de hasta qué punto la reivindicación de la financiación (una de las motivaciones para redactar un nuevo Estatut) genera amplio consenso. Ayer mismo, en el Congreso, Zapatero lo admitía pero pedía, también, 'prudencia' y buscaba que, como pasó en la fase final del Estatut, CiU facilite el pacto cuando la situación parece más enquistada.

Los nacionalistas lo tendrán difícil para desmarcarse del Govern e ir por libre porqué el PSC está, en este asunto, lejos de Zapatero y Solbes y cerca del resto de fuerzas catalanas. Todas ellas torean, estos días más que nunca, con sus miedos, debilidades y contradicciones pero nadie se atreve a aparecer como aguafiestas de un asunto que convoca a sindicatos, patronales y todo tipo de entidades cívicas del país.

El frente político catalán por la financiación, que deberá pactarse este otoño para quedar incluida en los presupuestos de 2009, aún no ha sido capaz de alumbrar un documento de mínimos sobre la arquitectura del nuevo sistema pero nadie duda que lo hará. A diferencia de lo que pasaba con el Estatut no hay una ambición 'desmesurada'. Impera el posibilismo y, como explica un conseller, es más importante preservar la unidad que el resultado en sí. Por eso ayer Montilla rebajó el tono reivindicativo.

La Diada se celebra desde finales del siglo XIX, con la eclosión de los nacionalismos modernos. Rememora la caída de Barcelona el 11 de setiembre de 1714 después de un año de asedio. El pleito dinástico que, por la corona española, enfrentó a Austrias y Borbones desde 1701 tuvo nefastas consecuencias para Catalunya, cuyos fueros y privilegios abolió Felipe V por haberse alineado con su rival el archiduque Carlos, que estableció corte en la capital catalana. Después de años de guerra, los Austrias y sus aliados se descolgaron con los tratados de Utrech y Catalunya se quedó abandonada a su suerte y sin rey. El resto de territorios de la antigua Corona de Aragón, que también apostaron por el archiduque, ya habían caído y asimilados a Castilla. Barcelona, defendida por 5.000 civiles, cayó el día 11 ante 40.000 soldados castellanos y franceses. La Diada conmemora el heroísmo resistente y reivindica los derechos nacionales catalanes perdidos.