Publicado: 10.03.2014 19:55 |Actualizado: 10.03.2014 19:55

Montull, la mano derecha de Millet, sobre el hotel del Palau: "todo el mundo estaba contento"

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El exdirector del Palau de la Música Jordi Montull ha asegurado hoy que "todos los políticos apoyaban" el proyecto de construir un hotel de lujo junto al edificio modernista, por su "amistad" con los responsables de la institución cultural, a sabiendas de que el proyecto era impulsado por un particular.

Montull ha prestado declaración durante cerca de cuatro horas en el juicio que se celebra en la Audiencia de Barcelona por el presunto tráfico de influencias en la tramitación urbanística para construir un hotel de lujo junto al Palau de la Música, un caso en el que está imputada la antigua cúpula de Urbanismo del consistorio.

A diferencia de Fèlix Millet, que esta mañana solo ha aceptado declarar a su abogado, el que fuera su mano derecha, Jordi Montull, ha contestado a las preguntas de la Fiscalía y de su defensa, ante los que ha defendido que el proyecto hotelero convenía al Palau y ha negado que presionara a ningún político para sacarlo adelante.

De hecho, Jordi Montull ha destacado que él y Fèlix Millet contaban con "el apoyo de todos los políticos" para este proyecto, por la "relación de amistad" que les unía y porque, ha admitido: "los teníamos en el Palau cada día".

Según el acusado, todos los partidos políticos eran conscientes de que el proyecto hotelero era impulsado por el promotor Manuel Valderrama, a través de su empresa Olivia Hoteles, porque "era obvio que el Palau de la Música no era una constructora".

"Todo el mundo estaba contento", ha añadido Jordi Montull, especialmente los vecinos de la calle Sant Pere més Alt, donde se iba a construir el hotel, y los padres de alumnos de la escuela La Salle, que, ha dicho, le "paraban por la calle" para preguntarle cuándo iban a comenzar las obras, dado que el proyecto incluía reformas en el centro educativo a cargo del promotor hotelero.

Para Jordi Montull, que en ocasiones ha respondido a la Fiscalía en tono altivo o jocoso, la construcción del hotel era "un proyecto que caía por su propio peso", dado que el Palau era de los pocos auditorios de Europa que no contaba con un hotel de primera en sus inmediaciones, pese a ser Patrimonio de la Humanidad.

La Fiscalía pide más de diez años de prisión para Millet y Montull por utilizar su capacidad de influencia sobre los políticos para llevar a cabo las modificaciones urbanísticas necesarias para sacar adelante este proyecto, a sabiendas de que era una "operación especulativa" que beneficiaba a un promotor particular.