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El movimiento político de Forcades y Oliveres llama a construir la república catalana del 99%

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'Haremos la revolución y la volveremos a hacer'. El estribillo del tema que canta Lídia Pujol inspirado en una frase de la filósofa francesa Simone Weil pone el punto y final al acto central en las fuentes de Montjuic de Barcelona para celebrar los seis meses de vida del Procés Constituent , el movimiento político de ruptura impulsado por la médico y monja benedictina Teresa Forcades y el economista y pacifista Arcadi Oliveres, y arrancar una primera campaña política bajo el lema 'Construyamos la República Catalana del 99%'.

'Haremos la revolución y la volveremos a hacer', corea ella, vestida de negro y gris con el hábito severo de su orden pero moviéndose y batiendo palmas al ritmo de Talkin' Bout a Revolution de Tracy Chapman, en cuya adaptación al catalán ha colaborado.

No se trata ni de un partido político ni de un mitin electoral, pero como suele pasar últimamente ahí donde Forcades y Oliveres están presentes la asistencia cuadriplica al menos el número de sillas que se han instalado en la plaza, cerca de un millar. Los asistentes no exhiben ni banderas ni banderolas, sino pancartas reivindicativas ('Ya hemos delegado bastante, ahora somos los protagonistas'), aunque algunos llevan la camiseta roja del Procés Constituent y la mayoría una pequeña pegatina en forma de círculo con la C de su logo. Los diez puntos de su manifiesto fundacional, que no programa, se reparten en pequeños folletos de cartulina: el primero, expropiar la banca privada; el último, salir de la OTAN.

'Nos están tomando el pelo de tal forma que no sé qué mundo vamos a dejar a nuestros hijos'

La llamada del Procés Constituent ha llegado a mucha gente y muy diversa, de distintas edades e ideologías. Entre los asistentes se encuentran veteranos sindicalistas y activistas, pero también personas de a pie apolíticas hasta ahora. Este es el caso de Anna, una barcelonesa de 34 años, que trabaja de lo que puede y con 'minijobs', que ha acudido por primera vez a un acto del Procés Constituent con su pareja y su hijo de tres años y ha contribuido con su aportación a financiar el acto, ya que el Procés Constituent no cuenta con subvenciones.

'Hace falta que nos unamos. Nos están tomando el pelo de tal forma que no sé qué mundo vamos a dejar a nuestros hijos', se lamenta. Tampoco Eneko, un vasco de 35 años afincado en Barcelona, había asistido antes a un acto aunque seguía el movimiento desde que se dio a conocer hace seis meses. 'Lo que más me interesa es la idea de no competir con los partidos y crear puentes, porque es lo más difícil. Somos el 99% pero estamos divididos', resume.

'El Procés Constituent no es un partido político, es un movimiento político, que no es lo mismo. Es una base para que los movimientos sociales, los sindicatos y los partidos políticos trabajen juntos. Es una oportunidad y así debe ser vista', matiza el economista Vicenç Navarro, uno de sus fundadores, justo antes de subir al escenario y sentarse junto con otros nombres populares del activismo social y el mundo cultural catalán que lo integran y apoyan, desde Marta Sibina y Albano Dante, editores de la revista Cafèambllet, y Esther Vivas y Josep Maria Antentas, de Revolta Global-Esquerra Anticapitalista, a Marta Afuera, portavoz de la PAH Girona, el abogado Jaume Asens, el cantante Gerard Quintana o el payaso Jaume Mateu (Tortell Poltrona), que actúa maquillado y en ropa de trabajo de inusual maestro de ceremonias.

'El Proceso Constituyente es un espacio de lucha donde coger fuerza y tomar el control'

'El Proceso Constituyente es un espacio de lucha donde reencontrarnos, reorganizarnos, coger fuerza y tomar el control', resumirá más tarde Sibina.

Aunque la gran cantidad de personas que intervienen en el acto pone de manifiesto que se trata de un movimiento plural y transversal sin jerarquías, Oliveres y Forcades vuelven a ser hoy el punto de referencia y el centro de atención de los periodistas. Él abre el acto propugnando un cambio radical del sistema político, económico y social; ella lo cierra tres horas después anunciando el lanzamiento de una campaña para la construcción de una 'República Catalana' que adopta el eslogan de 'we're the 99%' (frente al poder del 1%) popularizado por el movimiento Occupy de Estados Unidos y retomado por el 15M en España.

Vicenç Navarro, el más aplaudido, explica con números porque ni este Estado español ni esta Catalunya 'escasamente democrática y muy poco justa' es la suya: 'No podemos tolerar que un burgués viva cinco años más que un trabajador en paro. Uno de cada cuatro catalanes es pobre cuando el país es rico'.

El acto de hoy -celebrado justo seis meses después que se dieran a conocer y lanzaran su manifiesto fundacional- pone punto final a una primera fase de 'culminación' del movimiento y supone el arranque de una segunda etapa de 'expansión'. Aunque no han conseguido los 100.000 apoyos que Forcades pronosticó -han superado de momentos los 45.000- sí cuentan ya con una red de cerca de 90 asambleas por todo el territorio catalán. 'Lo valoro muy positivamente. No se trataba de una campaña de recogida de firmas virtuales', apunta Forcades.

Forcades propone ya en su discurso dos fechas de acción concretas: el 16 de noviembre, para debatir y profundizar sobre la noción y los pasos para llevar a cabo un proceso constituyente en Catalunya, y el 30 del mismo mes, cuando se llevaran a cabo simultáneamente acciones de desobediencia civil por todo el territorio catalán.

'Construir quiere decir que tendremos que trabajar y eso exige sobre todo compromiso; construir nos necesita a todos y todas', insiste de pie ante el micrófono, mientras los asistentes aplauden y silban. 'Lo más delicado para que el proceso siga adelante es potenciar la diversidad. Nuestra riqueza es que no pensamos igual', añade.

El objetivo común es reunir a todas las fuerzas progresistas y a esa mayoría social indignada y harta de sentirse estafada en un objetivo común: el de conseguir una mayoría suficiente para presentar en las elecciones catalanas del 2016 una candidatura unitaria que pueda disolver el Parlament y convocar una asamblea constituyente. Para ello, acaba Forcades y canta después Lídia Pujol, hará falta hacer una revolución y luego, volver a hacerla.