Publicado: 21.05.2014 10:58 |Actualizado: 21.05.2014 10:58

El poder de la mujer sigue "bloqueado" en Europa

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A escasos días para la celebración de las elecciones europeas, los partidos han puesto en marcha la maquinaria electoral para hacerse con los votos de los llamados indecisos. De esa masa crítica, la mitad son mujeres. Algunos partidos dirigen a ellas una parte específica de sus campañas. Después del "lapsus" del candidato popular, Miguel Arias Cañete, que opinaba después del debate con la líder de los socialistas para las europeas, Elena Valenciano, que si un hombre muestra superioridad intelectual con una mujer parecería machista, la igualdad de género ha vuelto al centro de la carrera electoral.

A día de hoy la iniciativa de un 40% de mujeres en los consejos no ejecutivos para 2020 sigue bloqueada En Europa las fuerzas políticas coinciden en que para lograr la igualdad, la vía principal es la independencia económica. Tan importante es para ello la igualdad salarial como llegar a los puestos de mayor responsabilidad. La discusión sobre las cuotas de mujeres en los consejos de administración de las empresas, públicas y privadas, ha centrado gran parte del debate durante el último lustro en Bruselas. Desde su fundación, la UE ha hablado de alcanzar la igualdad en los puestos de poder, pero el discurso no se materializó hasta que la comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, propuso una directiva por la que las mujeres deberían representen al menos el 40% de los consejos no ejecutivos en 2020. A pesar de que la iniciativa fue acogida con mucho entusiasmo por la Eurocámara, a día de hoy sigue bloqueada en el Consejo, la institución que representa a los gobiernos de los Veintiocho.

La Comisión Europea denunciaba en mayo que más de nueve millones de europeas han sido víctimas de violación y sólo una de cada tres denuncia las agresiones físicas o sexuales. Era la primera vez que el ejecutivo comunitario lanzaba un estudio de este tipo, en un intento de trasladar el problema de la violencia machista desde los Estados miembros al ámbito europeo. Teresa Jiménez Becerril, exeurodiputada del PP y candidata a la reelección -ocupa el tercer puesto en la lista de los populares- cree que este es uno de los grandes retos en materia de igualdad para la próxima legislatura.

Durante su etapa como eurodiputada, presentó junto a Carmen Romero, exeurodiputada del PSOE, una orden europea de protección de las víctimas, que la Eurocámara aprobó en diciembre de 2011. "Tengo una visión muy de víctima", asegura en una conversación con Público. ETA asesinó a su hermano, Alberto Jiménez-Becerril en 1988, hecho que ha marcado su actuación política. Esta orden protege también a las mujeres maltratadas: si una víctima se traslada a otro país de la UE ya no tiene que pedir otra orden de alejamiento, la orden se aplica automáticamente después de avisar al país de destino. "Es como un pasaporte que va contigo", dice Becerril.

Las fuerzas políticas coinciden en que para lograr la igualdad, la vía principal es la independencia económica Las europeas pueden moverse por el espacio comunitario sin límite alguno, pero con menos dinero. La brecha salarial en la UE ronda el 16%. Aunque Becerril señala esta diferencia como otro de los retos importantes de la próxima legislatura, no considera que el problema sea que las horas de trabajo de las mujeres estén menos valoradas, sino que se quedan fuera de los beneficios suplementarios. "Si se cobra más por trabajar de noche, muchas mujeres no pueden porque tienen que cuidar de los hijos", opina la política.

Europa ha hecho un gran progreso en igualdad si se compara con el resto del mundo, pero la brecha salarial sigue siendo terreno farragoso cuando las estadísticas salen a la luz. Zita Gurmai, exeurodiputada del Partido Socialista Europeo (PSE), sostiene que alcanzar la igualdad en la retribución es el objetivo más importante para la nueva Eurocámara. "La lucha feminista es esencial", clama la política húngara, que recuerda que el 17% de las mujeres europeas viven en la pobreza (son 12 millones más que los hombres). "En estos tiempos en que las mujeres sufren más la crisis es más urgente acabar con esa diferencia", afirma Gurmai.

 "En muchos países todavía se ve a las mujeres sólo como madres o amas de casa", explica la socialista, "y muchas pierden su trabajo por quedarse embarazadas". Si bien reconoce que con la crisis y el alto desempleo creciendo también entre los hombres, muchas mujeres se han visto forzadas a trabajar a jornada completa, reclama que se les garantice el derecho a que ocupen el puesto que desean en el mercado de trabajo y lo conserven cuando la situación vaya a mejor. "Las mujeres no pueden verse reducidas a una `fuerza de ajuste´ que se puede mandar de vuelta a casa cuando lo peor ha pasado",

El PP lleva a 22 mujeres frente a 32 hombres en su lista  El Partido de la Izquierda Europea quiere romper esa tendencia. Según su programa electoral, las instituciones deben garantizar que las mujeres ocupan el 50% del poder en los órganos de toma de decisiones, incluido el sistema bancario y el Fondo Monetario Internacional. Para lograrlo proponen dotar a las asociaciones feministas del estatus de consulta en Bruselas. "Las organizaciones de mujeres tienen un rol imprescindible y necesitan todo nuestro apoyo", apunta Mikael Gustafsson, que además de eurodiputado ha sido presidente del comité de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género con la Izquiera Europea en el Parlamento.

La Izquierda Europea lleva en su programa que las mujeres deben ocupar el 50% del poder

Para cumplir con la teoría, algunos partidos han diseñado listas paritarias en forma de cremallera para asegurar que concurren tantos hombres como mujeres a las elecciones. El PSOE, encabezado por Elena Valenciano, es uno de los ejemplos, como también Podemos, Partido da Terra o Movimiento RED, el partido que lidera el exjuez Elpidio José Silva. En el caso de Izquierda Unida - Los Verdes, la lista, aunque no es en cremallera, es más que paritaria: hay 28 mujeres entre los 54 candidatos y seis entre los 10 primeros de la lista -las encuestas conceden precisamente 10 escaños a la formación-.

En las listas del PP hay 22 mujeres y Becerril es la primera en aparecer, en el tercer puesto. La candidata popular se abstuvo de votar la directiva sobre el establecimiento de cuotas de mujeres: "algo hay que hacer, pero preferimos incentivar a las empresas a llegar a ese porcentaje, que obligarlas".

Monica Frassoni, eurodiputada italiana en el Grupo de los Verdes, resalta el cambio cultural que se está produciendo en las instituciones. Las mujeres son mayoría en su grupo parlamentario y tres desempeñan cargos directivos. Cree que encuestas como la que revelaba que la violencia de género sigue siendo un problema estructural en la UE son muy positivas porque "reactivan una lucha que muchas mujeres creían superada".

En el Grupo de los Verdes las mujeres son mayoría y tres de ellas desempeñan cargos directivos

La cuenta pendiente sigue siendo la de los derechos sexuales y reproductivos. El aborto es una competencia de los Estados en la que las instituciones europeas no pueden intervenir, como recuerda Becerril. La popular defiende el voto en contra de varios informes sobre igualdad porque en ellos "meten siempre el aborto". Becerril no está en contra del derecho a la interrupción del embarazo de forma libre, pero estima que es un tema en el que no hay consenso "y a veces hay que dejar cosas por el camino para conseguir acuerdos en otros asuntos".

A pesar del voto en contra de estudios que hablan del aborto con la justificación de que no es competencia europea, una Iniciativa Ciudadana, liderada por el popular Jaime Mayor Oreja, busca que Bruselas proponga cambios en leyes que afectarían al derecho al aborto libre en los Estados miembros. La financiación de investigaciones y la cooperación al desarrollo son áreas en las que la Comisión Europea sí tiene autoridad para proponer leyes al conjunto de la Unión. Así, la iniciativa pretende que dejen de financiarse proyectos en los que se utilicen embriones o que fomenten el control de la natalidad de las mujeres a través del aborto. La iniciativa, llamada One of us, llegó al millón de firmas en septiembre del año pasado.