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Las mujeres toman el control de las Cortes de Aragón

El parlamento autonómico es el único del país en el que las diputadas son mayoría sobre los diputados en los órganos de gobierno: la Mesa de la cámara y la Junta de Portavoces.

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La presidenta de las Cortes de Aragón, Violeta Barba (Podemos), con la nueva portavoz del PP, Mar Vaquero. / CORTESARAGON

ZARAGOZA .- El Palacio de la Aljafería de Zaragoza se ha convertido en la discreta capital de la feminización de la política española: las Cortes de Aragón, que tienen su sede en ese edificio, son el único parlamento autonómico en cuyos órganos de gobierno las mujeres suman mayoría frente a los hombres.

Así ocurre tanto en la Mesa, en la que la presidenta Violeta Barba (Podemos) y las secretarias Yolanda Vallés (PP) y Julia Vicente (PSOE) se imponen a los vicepresidentes Antonio Torres (PP) y Florencio García (PSOE), como, desde hace unas semanas, en la Junta de Portavoces.

El relevo de Roberto Bermúdez de Castro por Mar Vaquero al frente del PP y la particular configuración del grupo Mixto, en el que Gregorio Briz (Cha) figura como titular oficial de una portavocía compartida en la práctica con Patricia Luquin (IU) –ambos asisten a las reuniones con voz y comparten el voto-, ha inclinado la balanza del lado femenino junto con Maru Díaz (Podemos) y Susana Gaspar (C’s). Javier Sada (PSOE) y Arturo Aliaga (Par) completan la nómina masculina.

Sentido común y conexión con la sociedad

Esa creciente influencia femenina en la cámara legislativa coincide en el tiempo con medidas impensables unos años atrás y en las que, al margen de la lucha partidista, se impone el sentido común. Así, el aragonés será el primer parlamento en obligar a fichar a los diputados si estos quieren cobrar sus dietas.

El avance igualitario resulta también coetáneo con iniciativas pioneras que conectan a la cámara con la sociedad, caso de la creación de la primera comisión especial sobre la violencia machista que se pone en marcha en un parlamento autonómico, en este caso a propuesta de las diputadas Luquin y Carmen Martínez (Cha).

Las mujeres solo tienen mayoría en cuatro mesas de parlamentos autonómicos: los de Madrid, donde ocupan cuatro de los siete puestos, y los de Galicia, Cantabria y Euskadi, donde la proporción es de tres de cinco. Se produce un empate en otros dos –a tres en ambos casos- como los de Castilla y León y de Extremadura.

Este último y el de La Rioja son, en ambos casos con sendos empates a dos, las únicas cámaras autonómicas en las que, además de en la aragonesa, las mujeres no se encuentran en minoría en la Junta de Portavoces.

Desequilibrios en Madrid, Catalunya y Euskadi

Resulta habitual que en ambos órganos de gobierno de los parlamentos se registre un desequilibrio a favor de los diputados masculinos. Sin embargo, llama la atención lo acusado de la desproporción en algunas comunidades.

Así, la catalana Anna Gabriel (CUP) es la única mujer con plaza de titular en una Junta de Portavoces de seis miembros como la del Parlament de Catalunya, situación similar al uno a cuatro que protagoniza Maddalen Iriarte (EH-Bildu) en la cámara vasca.

En las asambleas de Castilla y León y de Madrid se da una situación paradójica en lo que se refiere a la igualdad en sus órganos de gobierno, ya que, con una mesa de representación igualitaria y otra de mayoría femenina, respectivamente, son dos de las escasas cámaras autonómicas en las que todos los portavoces parlamentarios son varones: cuatro en la capital y cinco en Valladolid.

Las cámaras estatales

Esta última situación guarda un claro paralelismo con la que se da en las dos cámaras estatales, en las que solo una mujer María José López, de Nueva Canarias, es titular de una portavocía, en este caso de la que corresponde al Grupo Mixto en el Senado.

La desproporción a favor del colectivo masculino en la Junta de Portavoces se sitúa en un cinco a uno en la llamada cámara territorial. Elevada, aunque menor que la del Congreso, donde se registra un contundente siete a cero.

Las mujeres si son mayoría, y en este caso cualificada, en la Mesa del Congreso, donde suman dos tercios de los puestos -6 de 9-. La del Senado, por último, presenta una desproporción de cinco a dos, ligeramente menos acusada que la de su Junta de Portavoces.