Publicado: 02.10.2014 18:19 |Actualizado: 02.10.2014 18:19

Multa de 900 euros a dos independentistas por quemar una foto del rey Juan Carlos

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El juez central de lo Penal de la Audiencia Nacional, José María Vázquez Honrubia, ha condenado a cada uno de los dos jóvenes independentistas catalanes que quemaron una pancarta con la fotografía del Rey Juan Carlos durante la celebración de la Diada de 2013 al pago de una multa de 900 euros por un delito de injurias a la Corona, a la que se dio un trato "vejatorio" que no puede quedar amparado por el derecho a la libertad de expresión.

El presidente del tribunal ha adelantado 'in voce' el fallo de la sentencia tras la celebración este mismo jueves del juicio contra Guifre Peguera y Jordi Nogue mientras presenciaban la vista desde primera fila del público los diputados de ERC y Amaiur Joan Tardá y Jon Iñarritu, respectivamente. La Fiscalía pedía una multa de 10.800 euros y la defensa que se calificaran como falta y fueran instruidos por los juzgados de Mataró.

Sin embargo, el juez Vázquez Honrubia ha impuesto la pena mínima a este tipo de delito contra la Constitución al tener en cuenta su situación económica y destacar que está "perfectamente probado" que los dos acusados son responsables de los hechos. "La libertad de expresión no ampara el derecho al insulto ni las infracciones penales", ha añadido.

Antes de comenzar el juicio, ambos acusados han sido conminados a dar la vuelta a sus camisetas de color naranja en la que se podía leer el lema en catalán 'Yo también quemo la Corona española'. Según han explicado, un grupo se ha concentrado en las cercanías de la Audiencia Nacional como muestra de apoyo y ha sido multado por 300 euros tras ser identificados.

En la vista, ha declarado en catalán el acusado Guifre Peguera, estudiante de 23 años, que ha reconocido haber colocado boca abajo la fotografía del Rey Juan Carlos I y haber rociado la imagen con "alcohol de quemar" mientras un "desconocido" prendió fuego. "Soy incapaz de identificarle", ha añadido.

En este sentido, Peguera ha señalado que el otro acusado solo sujetó el retrato y que, aunque ninguno de los dos quemó materialmente la efigie, sí formaron parte de un grupo de personas que planeó llevar a cabo esta "acción" contra la Monarquía española por "oprimir al pueblo catalán".

Ha añadido que las Fuerzas de Seguridad no intervinieron en el momento de la quema y que la marcha, convocada en conmemoración del inminente tricentenario de 1714, culminó con la lectura de un manifiesto.

A continuación, ha declarado en catalán Jordi Nogue, estudiante de 24 años de edad, que ha indicado que más de cinco personas colgaron mediante poleas el retrato, cuyo tamaño equivalía al "primer piso de una fachada". "Pesaba mucho y dos personas eran insuficientes", ha remachado.

Nogue ha señalado que él sujetaba la imagen, mientras que el otro acusado la rociaba con líquido inflamable y un desconocido la quemaba. "Si hubiera sido yo, no tendría problema en decirlo pero no he sido yo, lo diría pero no fui", ha sentenciado.

En la vista han declarado, en calidad de testigos, cuatro Mozzos d'Esquadra que han dicho no tener "ninguna" duda en la identificación de los acusados como responsables de los hechos. "Uno rociaba la imagen y el otro la quemaba. No vimos una tercera persona", han dicho.

En primer lugar, presenciaron como dos individuos quemaban la imagen del monarca, después les fotografiaron cuando disponían de una mejor visión y finalmente cotejaron su imagen en la página web del colectivo independentista ARRAN, que identificaba con nombres y apellidos a sus integrantes. Se trataba de dos personas que eran viejas conocidos de la Policía por haber participado en movilizaciones no comunicadas y ocupado ilegalmente un edificio.

En su informe de conclusiones definitivas, el fiscal Carlos Bautista ha defendido que ambos participaron deliberadamente en la misma acción con independencia de cual fuera el "reparto de papeles". "No se trata de una queja por los 300 años desde 1714, se trata de ofender de manera absoluta, gratuita e hiriente a Su Majestad por ser el símbolo de la unidad y permanencia de la nación española", ha dicho.

"Se pone boca abajo como si estuviéramos en un aquelarre para provocar la hilaridad y el asentimiento de los demás", ha manifestado el representante del Ministerio Público, para hacer hincapié en que este modo de colocar el retrato es una muestra de "vilpendio y humillación".

Tras defender la protección que merecen los símbolos del Estado al igual que los de las comunidades autónomas, el fiscal ha defendido que la libertad de expresión no ampara este ataque "personal e institucional" puesto que la quema era "humillante, vejatoria y absolutamente innecesaria". "No era necesaria para el desarrollo de la crítica", ha añadido, para diferenciar este caso de la condena a España por parte de Estrasburgo por vulnerar la libertad de expresión de Arnaldo Otegi.

Por último, la defensa de los acusados ha aseverado que fue un acto de "protesta extremo" pero no llegó a afectar a la dignidad de la persona de don Juan Carlos I ni su institución. "Es una crítica a la estructura del Estado. La actuación viene tras años convulsos de Monarquía", ha indicado, para mencionar que en las Fallas también se produce una quema humorística de representantes públicos.

Los dos procesados participaron, junto a otras 200 personas, en una manifestación convocada el 11 de septiembre de 2013 por los colectivos ARRAN, Coordinadora Obrera Sindical (COS) y Candidatura Unidad Popular (CUP), celebrada en Mataró (Barcelona).

La marcha, cuya celebración no había sido comunicada a la Delegación del Gobierno, se detuvo en la sede de la organización juvenil independentista. Entonces los dos acusados se separaron del resto de los manifestantes e izaron mediante poleas una imagen del rey en la fachada del edificio para quemarla.