Publicado: 29.04.2015 10:42 |Actualizado: 29.04.2015 16:15

"No acepto lecciones", proclama Rajoy sobre
el paro y la corrupción

Pedro Sánchez le conmina a publicar la lista “de los defraudadores” antes de las elecciones municipales y Joan Coscubiela le recrimina haber hecho “la amnistía fiscal para emerger dinero criminal”.

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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d), durante su intervención en la sesión de control al Ejecutivo. /EFE

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d), durante su intervención en la sesión de control al Ejecutivo. /EFE

MADRID.- El estamento político ha puesto en marcha la cuenta atrás para las elecciones municipales y autonómicas y esa circunstancia marca las sesiones de control parlamentario al Gobierno, especialmente si hay presencia del presidente Mariano Rajoy. Sucedió el martes por la tarde en el Senado y también este miércoles en la sesión plenaria matinal del Congreso de los Diputados.

Es más, el presidente del Gobierno ha decidido acudir a la Cámara baja con los mismos papeles que llevó el día anterior al Senado. Las mismas cifras, las mismas referencias, en definitiva, la misma letanía. Incluso el mismo tono de displicencia hacia sus interpelantes.



“Yo no acepto que usted me dé lecciones…”, le ha dicho a Pedro Sánchez cuando le ha lanzado una batería de denuncias sobre corrupción la corrupción que afecta a su partido y el aumento “alarmante” de la desigualdad que se está produciendo en el mercado laboral como consecuencia de su reforma laboral.

“Lo que usted llama recuperación es que se hayan destruido 270.000 puestos de trabajo desde que llegó a Moncloa. Por lo que usted será recordado es por la amnistía fiscal y por la reforma laboral que hace que nueve de cada diez contratos sean temporales y precarios, muchos de ellos de penas unas semanas”, le ha recriminado Sánchez ante sus triunfalistas datos, los mismos que lanzó ayer por la tarde en el hemiciclo del Senado.

Rajoy: el mismo discurso que en el Senado

El líder socialista insistió en sus críticas y conminó a Rajoy a “publicar la lista de los defraudadores que se acogieron a la amnistía fiscal antes de las elecciones el próximo 24 de mayo porque los ciudadanos tienen derecho a conocer los nombres”. Y remató su intervención con un compromiso anunciado también el día anterior: “Lo primero que vamos a hacer cuando lleguemos al Gobierno es un nuevo estatuto de los trabajadores para que se recuperen los derechos laborales perdidos con sus medidas”.

Este tipo de anuncios no son del agrado del presidente del Gobierno, pero no suele perder los papeles, especialmente si se trata de insistir en sus ideas-fuerza: “Vamos trabajando bien, vamos en buena dirección. Ustedes lo que hicieron fue llevar a España…”. El tiempo se le acabó y el presidente del Congreso le quitó el sonido. Pero iba a decir que fue “la ruina”. Igual que dijo en el Senado.

 

Este tipo de proclamas son muy del agrado de la bancada popular, que prorrumpió enseguida en fuertes aplausos. A los diputados populares les gusta que su presidente recuerde datos de la anterior legislatura y a continuación ponga sobre la mesa estadísticas de los tres últimos años, sobre todo de la manera que lo hace Rajoy: todo es triunfal, se mire por donde se mire.

Rajoy, un "personaje carbonizado" para Coscubiela

El diputado de La Izquierda Plural Joan Coscubiela no se anduvo por las ramas y de forma contundente llamó a Rajoy “personaje carbonizado” por los casos de corrupción que rodean al PP. “Ustedes han destruido pruebas, han perseguido a jueces con una desfachatez que ofende a la inteligencia. Y han hecho una amnistía fiscal para emerger dinero criminal”, ha proclamado en medio de un silencio en el hemiciclo que se palpaba.

Rajoy ha estado tenso mientras escuchaba estas duras críticas – tiene un tic consistente en mover de forma convulsa la pierna izquierda mientras se encuentra sentado -, un tanto incómodo. Y su habitual mecanismo de defensa consiste en menospreciar a su interpelante. “Muchas gracias por su ecuánime, equilibrada y democrática intervención”, ha dicho con su habitual ironía tan poco apreciable.

Como todo argumento ha lanzado una serie de acuerdos internacionales para combatir el blanqueo de dinero, además – ha dicho – de “animar a la Agencia Estatal de las Administración Tributaria a seguir con su trabajo”. Y ha añadido que su “regularización fiscal – no lo ha llamado amnistía como su vicepresidenta la semana pasada – es lo mismo que ha hecho el señor Varoufakis en Grecia, avalada por organismos internacionales. La realidad que pinta usted es la de su país, no la del país en el que vivimos el resto de españoles”.

Su intercambio de argumentos con Sánchez-Llibre, portavoz circunstancial en ausencia de Duran, no ha tenido mayor historia, de forma sorprendente en este tipo de rifi-rafe entre oposición y Gobierno. El diputado de CiU ha consumido sus dos minutos y medio en su primera intervención para reclamar, sin excesivo énfasis, un plan para luchar contra la pobreza. Rajoy le ha contestado con otra letanía de medidas adoptadas por su Gobierno.

La sesión no ha dado mucho más de sí. La portavoz de UPyD le ha hecho una pregunta a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría que ha acabado siendo un continuo reproche entre ambas. La pregunta del portavoz parlamentario socialista Antonio Hernando ha tenido más enjundia y contundencia, pero la vicepresidenta ya le ha tomado la medida a este trámite parlamentario y ha repetido el argumentario de que todo funciona bien y que los socialistas no son quienes para reprochar nada. En ese momento Rajoy ya había abandonado el hemiciclo.