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'No pasarán' "Madrid tiene que dejar de ser la ciudad símbolo del franquismo para convertirse en referente de la lucha por la libertad"

El Ayuntamiento de la capital presenta 'No pasarán', una muestra que recuerda a los héroes anónimos que en noviembre de 1936 se levantaron para frenar el avance del fascismo. Hablamos con Gonzalo Berger y Tània Balló, comisarios de la exposición que se estrenará en abril en la Sala de Bóvedas de la Casa de la Panadería, en la Plaza Mayor.

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Instantánea tomada en uno de los accesos a la Plaza Mayor de Madrid durante la Guerra Civil

La queja es habitual. La sostenía recientemente Manuela Carmena durante su visita a México. "La ciudad de Madrid se sigue identificando con el régimen franquista", lamentaba la alcaldesa. La paradoja es importante. La ciudad que para miles de europeos fue y es el símbolo por antonomasia de la resistencia contra el fascismo, para una parte importante de los españoles ha quedado asociada a la dictadura. Y eso que Franco jamás conquistó Madrid.

Cuarenta años de dictadura y una cuestionada Transición, que permitió que los fascistas bautizaran las calles de la democracia y sus símbolos se mantuvieran hasta prácticamente anteayer, tienen su parte de responsabilidad. También ayuda, por ejemplo, que la Ruta Imperial de la Comunidad de Madrid continúe incluyendo una visita al Valle de los Caídos, mausoleo del dictador. 

Con el objetivo de revertir esta situación y de reconciliar a los madrileños con su historia, el Ayuntamiento de Madrid y la Oficina de Derechos Humanos de la capital, que dirige el tercer teniente de alcalde Mauricio Valiente, ha organizado la muestra 'No pasarán', una exposición en recuerdo de los madrileños que durante 16 días de noviembre de 1936 lucharon contra las tropas de Francisco Franco en defensa del Gobierno republicano. 

La ciudad que para miles de europeos es el símbolo del antifascismo para una parte importante de los españoles está asociada a la dictadura

Sus comisarios son Tània Balló, codirectora del proyecto Las sinsombrero, y Gonzalo Berger, doctor en Historia por la Universidad de Barcelona. Juntos han capitaneado otros proyectos como el libro Querido diario: hoy ha empezado la guerra. Ahora, también juntos, se han embarcado en la aventura de "reconciliar al pueblo de Madrid con su historia". Para ello, han intentado perfilar una muestra que narre la defensa de la capital "por y para su gente". Sin caer en los grandes nombres ni es sus heroicidades.Una exposición que se ancla en la idea del colectivo como motor de la ciudad. 

Para ello pondrán a disposición del espectador imágenes "poco vistas o inéditas", documentos de la época, vídeos, recortes de prensa, carteles, pero también los testimonios de los supervivientes. Del Madrid republicano y también del otro Madrid, ese que también vivió el asedio pero que deseaba que las tropas franquistas rompieran la defensa. 

"No queremos hacer una exposición de parte. Se trata de una muestra que trata de representar lo que sucedió en aquellos días en Madrid. Y lo que sucedió es que el pueblo de Madrid, en su mayoría, se movilizó para defender la libertad", sentencia Gonzalo Berger. La muestra será inaugurada en abril de 2018 y estará en la Sala de Bóvedas de la Casa de la Panadería, en la Plaza Mayor de Madrid.

Mauricio Valiente, Tània Balló y Gonzalo Berger durante la rueda de prensa de presentación de la Exposición 'No pasarán'.- MADRID

Durante la presentación de esta exposición han enfatizado que se trata de una muestra que busca poner en valor la gesta de los anónimos. Aquellos que no acumularon medallas ni botines, pero que sí consiguieron frenar al fascismo. 

Gonzalo Berger: Ese ha sido uno de nuestros objetivos. La Memoria y la Historia deben explicarse o estructurarse desde la historia de las personas comunes. Creo que necesitamos una Historia que estructure un relato desde el conjunto, desde lo colectivo, desde las personas normales y no tanto los grandes personajes, que ya sabemos que son los que toman las decisiones.

La batalla de Madrid y su resistencia, desde nuestra perspectiva, adquiere sentido reivindicarla si es a partir del comportamiento colectivo de los madrileños. Son ellos los que ganan la batalla. Por mucho que Durruti viniera a Madrid o por muy importante que fuera el papel de Miaja o Rojo. Es el pueblo de Madrid, sus barrios, sus hombres, sus mujeres, sus viejos, sus jóvenes... son ellos los que dan la cara por la República y por la defensa de la libertad.

"Los que lideran la batalla de Madrid y consiguen la resistencia no son los grandes generales"

Tània Balló: Era un aspecto que teníamos muy claro. Queríamos una exposición sobre y para la gente. Los que lideran la batalla de Madrid y consiguen la resistencia no son los grandes generales sino los habitantes de la ciudad que se levantan para defenderse del enemigo invasor. 

Nos han avanzado también que la exposición recoge los 16 días que dura la orden de ataque de Franco a la ciudad, pero que han huido del eje cronológico para estructurarlo en ítems o temas. 

Gonzalo Berger: La exposición recoge 16 ítems por los 16 días que transcurren desde el 7 de noviembre, que Franco ordena el ataque, hasta el 23, en el que lo retira. La guerra continuará pero ya con frentes estables. De hecho, Madrid nunca cae. Madrid se entrega al final de la contienda. En los ítemes, hemos elegido, entre otros, 'Luchar', 'Fortificar', 'Bombardeos', 'Solidaridad' o el 'Otro Madrid', donde también esbozamos la represión interna o la convivencia dentro de la ciudad con un sector que quería que Madrid fuera tomada pero que también sufre la guerra. 

Tània Balló: Queríamos huir de la crónica de guerra. Lo que queríamos es mostrar lo que significa como colectivo, como comunidad estar situado en el centro de una batalla. Pensamos que la solución de los ítems era muy interesante y que nos daba cierta manga ancha para contar la defensa de Madrid de una manera diferente. Además, el espacio, que es diáfano, permite al visitante que no tenga que seguir una ruta preestablecida y que pueda recorrerla de ítem en ítem. 

¿Que idea quieren transmitir a la gente o qué les gustaría que se llevaran a casa? 

Tània Balló: Queremos ofrecer una reconciliación de la ciudad de Madrid y de sus habitantes con su propia historia. Madrid tiene que dejar de ser la ciudad franquista por excelencia para convertirse en referente de la libertad y del 'No pasarán'. Que, además, es lo que fue. Fue prácticamente la última gran ciudad del Estado en caer. Resistió muchísimo. Eso no ha sido suficientemente reconocido. No solo por la Historia sino por la propia gente de aquí. ¿Saben los madrileños que su ciudad resistió hasta el último día?

"¿Saben los madrileños que su ciudad resistió hasta el último día?"

Gonzalo Berger: Dicho de otro modo, Madrid es el referente internacional de la lucha antifascista, con su defensa, pero los madrileños no la consideran como propia. Y queremos recuperar ese episodio histórico, que está ahí, que es realidad, de una ciudad que consiguió frenar, contra todo pronóstico, el avance de las tropas franquistas. 

Una cosa que me fascina es que las crónicas de la época hablan de una especie de estallido de júbilo e incluso de alegría durante la defensa de Madrid. Hay que tener en cuenta que el Gobierno ya se había ido a València, que las bombas caían día y noche sobre la ciudad pero, en cambio, los habitantes no se rendían. 

Tània Balló: Es precisamente la fuerza del colectivo lo que termina provocando ese júbilo que describes. Hay que tener en cuenta que estamos en los primeros meses de contienda, no existe esa fatiga final, y que los republicanos realmente creen que van a ganar la guerra. Además, los madrileños son muy conscientes de que está en juego su libertad. Ya venimos de varios años de una República que había supuesto avances democráticos y económicos. Lo que se vive en aquellos días es el júbilo de lo colectivo, de la unión de los vecinos contra el franquismo. Todas esas sensaciones se reúnen muy bajo el eslógan del 'No pasarán'. 

Qué importancia tiene la propaganda de guerra y, en concreto, el eslógan del 'No pasarán', que ha resistido hasta nuestros días. 

Tània Balló: Salvando todas las diferencias recuerdo que cuando España ganó la Eurocopa salió el eslógan de Podemos. De repente, la publicidad toca una tecla que hace que todo el país crea en algo que parecía tan imposible, al menos, como que Madrid resistiera ante el fascismo. Los franquistas daban por hecho que conquistarían Madrid. Así lo anunciaban en los periódicos. Sin embargo, los vecinos de una ciudad abandonada por su gobierno, con pocos efectivos militares, sacan fuerzas y ánimos y salen a la calle a luchar. ¿Y cómo se consigue que las carniceras, los panaderos, los taxistas, las costureras... se convirtieran en los mejores soldados? Pues creando un clima de euforia colectivo. Y eso lo consiguió el 'No Pasarán'. 

Me recuerda a una columna de Juan José Millás que decía [en mayo de 2014] que el primer éxito de Podemos había sido gramatical. Después de tanta escuchando que no se podía, la gente comenzó a recibir el mensaje de que sí, que se podía. 

Gonzalo Berger: El 'No pasarán' consigue unir bajo una misma consigna a todos los combatientes y ciudadanos. Marca un punto de inflexión en la guerra. Es el momento de no ceder más. De decir basta. Un punto que une a comunistas, anarquistas, socialistas, republicanos... Viene a decir que no se cede ni un palmo más de terreno. Que sin victoria en la guerra... no podía haber futuro. El eslógan consigue difuminar todas las barreras. 

Me acabáis de hablar de las "carniceras" o las "costureras" que salen a defender Madrid. ¿Cuál fue el papel de las mujeres en la defensa de la capital?

Tània Balló: En la batalla de Madrid participaron miles de mujeres. Tenemos miles de cartillas de milicianas, que demuestra que estuvieron en el frente. No sabemos qué hicieron exactamente en el frente, pero tampoco sabemos qué hicieron ellos. Así que en igualdad de condiciones damos por sentado que participaron en la guerra, tal y hacemos con ellos.

"El 'No pasarán' consigue unir bajo una misma consigna a todos los combatientes y ciudadanos. Marca un punto de inflexión en la guerra"

El problema es que gran parte de esos hombres no eran tan igualitarios como creían o, en muchos casos, eran tan machistas como en el otro lado y no reconocieron la labor de las mujeres. También es cierto que hubo un intento de sacar a las mujeres del frente, pero no todas las mujeres lo abandonaron. Hay díscolas que permanecen en la batalla y otras muchas que hacen trabajos de carácter auxiliar, pero que son tan fundamentales para ganar la guerra como coger un misil. 

¿La resistencia de Madrid hubiese sido posible sin la implicación de esas miles de mujeres?

Gonzalo Berger: No. Las mujeres son fundamentales en la resistencia. Madrid es frente de guerra, pero también es retaguardia. Eso implica fortificar la ciudad, construir trincheras y un largo etcétera de actividades. La mujer fortifica, lucha, apoya. En definitiva, la mujer está presente. Y lo está en la misma proporción que el hombre. El peso de la victoria de la resistencia es gracias a ellos y a ellas.

Otra idea preconcebida es la del prototipo de mujer que acudió al frente o a defender la República: joven, soltera y profundamente politizada. 

Gonzalo Berger: Así es, pero los datos demuestran que es un estereotipo falso, creado por la propaganda de ambos bandos. La República utilizó a la mujer como reclamo publicitario. Prácticamente venía a decir que si esta bella mujer acude a luchar cómo no va a hacerlo usted que es un hombre. Trabajamos desde hace tiempo en un estudio que demuestra que al frente acudieron mujeres casadas, solteras, madres, hijas, abuelas, con estudios, sin estudios...

"El mito de la mujer anarquista, joven y guapa no existe. Era un reclamo para que los hombres fueran al frente"

Hubo mujeres de todos los estamentos sociales y de todas las organizaciones. El mito de la mujer anarquista, joven y guapa no existe. Era un reclamo para que los hombres fueran al frente. Las mujeres identificaron rápidamente al fascismo como su gran enemigo en cuestiones de género.

Sin embargo, a pesar de esta realidad que describen, las mujeres cargan con el sambenito de que eran más conservadoras. Personalmente, creo que tiene que ver con lo que recordamos de aquel debate en las Cortes sobre si las mujeres debían votar o no. 

Gonzalo Berger: Es cierto que está instalado el discurso de que el giro a la derecha de la República en 1934 fue por culpa del voto femenino. Se instaló ese discurso ya durante la misma República, pero no hay ningún dato que apoye eso y además es un discurso creado desde las izquierdas, incapaces de gestionar su propia fracaso electoral. 

Tània Balló: Pero no solo eso. El relato de la miliciana que nos llega hoy día está muy intoxicado por el franquismo. La miliciana republicana era todo lo contrario de lo que el franquismo encarnaba y tras la guerra se dedica a describir a esa mujer como masculina, fea, antimadre, antifamilia, en definitiva, una marimacho. Pero, por otro lado, los partidarios de la República utilizan la imagen de la miliciana como la de un ser bello que apoya la revolución, tratan de subir la testosterona de los hombres. Y las mujeres no eran ni tan horribles ni tan bellas. 

Al final solo nos ha llegado el relato propagandístico de los dos lados y no se valora como corresponde la importancia real de las milicianas durante la Guerra Civil, que en muchos casos fue de igualdad con el hombre. Por no hablar de cómo se ha minusvalorado el importante trabajo de la mujer en la retaguardia. No tenían ninguna obligación de trabajar durante 20 horas al día para ayudar a ganar la guerra. Y lo hacían.

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