Publicado: 12.06.2014 00:00 |Actualizado: 12.06.2014 00:00

Ocho barones del PSOE sobreviven al goteo de dimisiones a pesar de perder apoyo electoral

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Un huracán sacudió el pasado 25 de mayo a los socialistas de todo el país, que encajaron la más grave derrota electoral de su historia democrática. El temporal se cobro su primera víctima al día siguiente. El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunciaba entonces la convocatoria de un congreso extraordinario para elegir a su sucesor. El cónclave se celebrará finalmente los días 26 y 27 de julio.   

Al día siguiente, el 27 de mayo, seguía sus mismos pasos el líder de los socialistas vascos, Patxi López. Tras ver relegada su federación, el PSE, a tercera fuerza política de Euskadi por segunda vez consecutiva —sucedió también en las elecciones autonómicas de 2012— y situar a los suyos por debajo de la barrera psicológica del 20%, el exlehendakari anunciaba su marcha y la convocatoria de un congreso extraordinario para el mes de septiembre. 

Más convulsa fue la salida del hasta ahora secretario general del PSOE de Castilla y Léon, Julio Villarrubia, tercera víctima de la derrota del 25-M. El día 30 de ese mismo mes, durante la reunión de la Ejecutiva que iba a analizar los resultados electorales, sufrió un motín de su propio equipo instigado por el vicesecretario general regional y secretario de Organización federal, Óscar López. Todos los afines —más de la mitad del órgano de dirección— a este último, que llevaba manteniendo un pulso de poder con Villarrubia por el poder en la región, presentaron la dimisión de sus cargos orgánicos forzando la disolución de la Ejecutiva, y la creación de una gestora.

El último dirigente socialista damnificado por el mencionado huracán ha sido Pere Navarro, el aún primer secretario del partido hermano del PSOE en Catalunya, el PSC. En medio de una crisis interna que amenaza con romper el partido en dos y que alimentó el descontento ciudadano ante la ambigüedad de los socialistas catalanes en el proceso soberanista abierto en Catalunya, Navarro anunciaba ayer su dimisión, que se hará efectiva en el Consell Nacional del próximo sábado. 

El tsunami no ha conseguido, en cambio, llevarse por delante a al menos siete barones del partido. Y eso que en sus respectivos territorios han encajado un notable retroceso respecto a las últimas citas electorales. Es el caso del líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez. En las europeas el PSOE registró en Madrid un descenso de casi 8 puntos respecto al porcentaje que obtuvo en las últimas elecciones de carácter estatal, que no fueron otras que las generales de 2011. Entonces logró el 26,03% de los apoyos. En las últimas, el 18,94%. A pesar de todo, los socialistas madrileños han celebrado el descenso de la derecha.

En el País Valencià, la tercera federación del PSOE más importante en número de militantes tras Andalucía y Madrid, el candidato autonómico elegido por primarias abiertas, Ximo Puig, confía en poder hacerse con la Presidencia de la Generalitat en 2015. Ciertamente, las europeas confirmaron que la izquierda —la suma de PSPV, EUPV, Compromís y Podemos— es mayoritaria. Pero los socialistas retrocedieron casi cinco puntos respecto a las generales. Pasaron del 26,71% al 21,63%. Puig resistirá, no obstante, al menos hasta los comicios autonómicos, y es que según ha celebrado, han conseguido recortar su distancia respecto al PP de manera considerable..

Es la misma teoría a la que se aferran los socialistas en Castilla-La Mancha. Allí, la federación que dirige el alcalde de Toledo, Emiliano García Page, también ha perdido respaldo en la última cita con las urnas. En la comunidad el PSOE obtuvo un 28,73% de los sufragios, casi dos puntos por debajo del 30.31 % que logró en generales.

La situación se repite en Navarra. El líder de los socialistas navarros, Roberto Jiménez, ha anunciado que no se presentará a las elecciones de 2015, por lo que no concurrirá al proceso de primarias para elegir candidato que se pondrán en marcha en los próximos meses. Pero no ha dimitido a pesar de sufrir un retroceso de ocho puntos respecto a las generales (del 22% al 14,49%). Lo mismo sucede en Aragón. El partido que dirige Javier Lambán pasó del 31,47% de los votos en las generales al 24,32% de las europeas. Pero quedó a sólo tres puntos del PP, lo que le permitió desechar la idea de un relevo. 

Casos similares son los de los socialistas baleares —pasaron del 28,86% al 22,01%—, canarios —del 24,82% al 22,24%— y, en menor medida, a los murcianos —del 20,95% al 20,70%—. Ninguno de los dirigentes de esas tres federaciones —Francina Armengol, José Miguel Pérez y Rafael González, respectivamente— ha decidido dar un paso atrás. En el caso de los socialistas gallegos también se ha producido un retroceso respecto a las generales, si bien el 25 de mayo el equipo que pilota José Ramón Gómez Besteiro consiguió remontar un punto respecto a las elecciones autónomicas de 2012.