Publicado: 06.03.2016 15:51 |Actualizado: 06.03.2016 16:37

Otegi cierra la semana más emotiva de su vida con un homenaje en Elgoibar

El dirigente abertzale ha retirado las fotos que denunciaban su encarcelamiento en tres bares de su pueblo. Luego ha habido una comida a puerta cerrada en un restaurante local, con aproximadamente 180 comensales.

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El pueblo de Elgoibar rinde tributo a Arnaldo Otegi.

ELGOIBAR.- A sus 57 años, Arnaldo Otegi acaba de vivir una semana repleta de acontecimientos. El lunes durmió por última vez en la celda número 7 de la cárcel de Logroño. El martes volvió a casa. El viernes fue entrevistado en directo por los informativos de ETB. El sábado desbordó el velódromo de Anoeta. Como broche final, este domingo recibió el calor de sus vecinos en Elgoibar, donde ha sido el invitado de honor de una comida de carácter algo más íntimo, con cerca de 180 comensales.

En una gélida jornada, el carismático dirigente abertzale acudió a los tres bares de su pueblo en los que estaba colgada su foto, esa misma que durante los últimos seis años y medio recordó a propios y extraños que estaba preso por tratar de preparar a la izquierda abertzale para un nuevo tiempo, en el que ya no estaría presente la violencia de ETA.

En realidad, lo que este domingo ha ocurrido en Elgoibar es la rutina habitual ante cada excarcelación de presos relacionados con el conflicto violento que Euskadi vivió durante más de 40 años. El acto de descolgar la foto y la comida popular son los tradicionales recibimientos que se tributan en cada pueblo, pero en este caso había un componente muy especial: tras su último periodo en prisión, Otegi se ha convertido en un símbolo de la decidida apuesta de la izquierda independentista vasca por la utilización de las vías exclusivamente políticas.



A medida que avanzaba por las calles de su pueblo, el político abertzale recibió innumerables muestras de afecto por parte de sus vecinos. "Ongi etorri" (Bienvenido) fue la palabra más escuchada en los bares situados frente al ayuntamiento. Antes, el político abertzale ha participado en una concentración por Ainara Ladrón, una joven de su pueblo que fue detenida este sábado por participar en una acción de protesta de la organización juvenil Ernai. Allí estaban también su padre, su mujer y sus dos hijos, quienes esta semana le han acompañado en los distintos actos públicos.

La concentración se realizó en la plaza de Elgoibar, exactamente en el mismo lugar donde el pasado martes por la tarde hubo un primer recibimiento a Otegi. Aquel mitin, con decenas de medios acreditados, sobrepasó las expectativas de sus organizadores. “Sabíamos que iba a venir gente, pero no esperábamos tanta prensa”, señala a Público Asier Zengotita, uno de los impulsores de la plataforma Arnaldo Askatu. Politika Askatu (“Arnaldo Libre. La Política Libre”). “Los que lo encarcelaron querían que la gente se olvidara de Arnaldo Otegi, pero no lo han conseguido”, reivindica.

“Secuestro legal”

En efecto, este grupo de carácter plural consiguió llevar el caso del líder independentista mucho más allá de las fronteras de Elgoibar. “Nuestra labor ha sido denunciar este secuestro legal, dar apoyo a su familia y pedir su excarcelación –comenta-. Para ello buscamos un amplio abanico de personas, y acertamos: hemos conseguido que el nombre de Arnaldo no se quedara oculto durante el tiempo que duró su encarcelamiento”.

Sobre las 14.30 de este domingo, Otegi retiró la última foto que quedaba en un bar de Elgoibar. En su lugar quedó un portarretrato con las imágenes de los dos vecinos de este pueblo que continúan en la cárcel. Cuando el líder independentista levantó ese cuadro, aún no habían pasado ni 24 horas del acto celebrado en el velódromo de Donostia, donde reafirmó su apuesta por un nuevo tiempo político en Euskadi. Mireia Isasmendi, concejala de EH Bildu en Elgoibar, fue una de las miles de personas que escuchó atentamente sus palabras. “Es un orador nato, que dice lo que piensa y siente lo que dice. Habla desde el corazón”, comentó poco antes de entrar a la comida popular. Allí no habría cámaras. Sólo abrazos y nuevos “ongi etorri”.