Publicado: 26.07.2015 01:19 |Actualizado: 27.07.2015 10:48

"Para Podemos pactar con IU Madrid sería un suicido, como agarrarse a alguien que se está ahogando" 

Exmilitante del PCE y antiguo cargo del PSOE, el arquitecto Eduardo Mangada ocupa el quinto puesto en la lista de Podemos al Senado por la Comunidad de Madrid. Quiere consolidar el cambio político desde la Cámara alta, pero advierte que estaría dispuesto a participar en su disolución si llega el momento, si esta no es útil para traer ese cambio

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Eduardo Mangada. Al fondo la catedral de La Almudena de Madrid. PABLO VARGAS

MADRID.-Eduardo Mangada tiene una dilatada experiencia política, pero llevaba cerca de 15 años fuera del ring. O al menos, a mayor distancia que cuando fue primer teniente de alcalde y concejal de Urbanismo en el Ayuntamiento de Madrid de Tierno Galván, o cuando el expresidente de la CAM Joaquín Leguina lo nombró consejero de Ordenación del Territorio, Medio Ambiente y Vivienda. Y esto fue después de militar en el Partido Comunista durante nueve años.

Hoy Mangada (Valencia,marzo de 1932) ocupa el quinto puesto en las listas de Podemos al Senado por Madrid, pero cuando tuvo lugar esta conversación aún faltaban unas horas para que se hicieran públicos los resultados de las primarias del partido de Pablo Iglesias, y desconocía si finalmente sería parte de esta lista. El arquitecto asegura que no "hizo propaganda" de su candidatura y dice que no milita en Podemos, aunque está inscrito en el partido, requisito mínimo para ir en las listas. Él asegura que es un candidato independiente.

A sus 83 años, y desde su conocimiento del funcionamiento del PSOE, IU y el PCE, Mangada insiste en que Podemos supone una nueva forma de hacer política, y da este paso para trabajar para que el "anuncio de un proceso de cambio" que afecta hoy a la vida política española se consolide. Cree que es responsabilidad de la izquierda trabajar para lograrlo, y respalda la estrategia de Iglesias para concurrir a las generales, criticando duramente a IU Madrid, con la que consideraría "un suicido" forjar una alianza preelectoral. "Sería como agarrarse a alguien que se está ahogando y que finalmente te arrastra", asegura.



¿Es la estrategia de Podemos la más acertada para afrontar las generales? ¿Cree que son fundadas las críticas de quienes les acusan de estar dividiendo a las fuerzas de izquierdas?

Creo que la línea de alianzas pre o post electorales que ha iniciado Podemos desde el sector oficialista, entre comillas, es acertada. Ahora Madrid ha ido bien a nivel municipal, pero no se puede extrapolar a escala nacional porque ese cambio de escala exige también un cambio de conceptos e instrumentos. Creo que hay que analizar qué posibilidades de pacto existen en cada comunidad. Donde no hay ninguna, y lo siento en el alma, es con Izquierda Unida de Madrid. Lo siento muchísimo pero sería un suicidio, como agarrarse a alguien que se está ahogando y que finalmente te arrastra.

"Ahora en Común me parece una idea bonita. Es perfectamente legítimo que mucha gente piense que es el camino"

¿Qué opinión le merece Ahora en Común?

Me parece una idea bonita. Es perfectamente legítimo que mucha gente piense que es el camino, pero como te digo en territorios como Madrid no hay fuerzas de izquierdas, y me refiero a IU, capaces de congregar una candidatura coherente y ganadora. A lo mejor las hay en Valencia con Compromís, en Catalunya, en Galicia con las Mareas...

Usted ha militado en el PCE y en el PSOE, ha ostentado distintos cargos políticos, pero la última vez fue hace más de 15 años. ¿Por qué vuelve a la política activa después de haber cumplido los 80 y tras tanto tiempo fuera de este mundo?

Toda mi vida he participado en la política vinculado a la izquierda. Pasé por el PCE porque pensé que había que potenciar al principal partido que se enfrentaba al franquismo, y estuve ahí hasta que fui expulsado por Carrillo en 1982. Fui cargo público del PSOE y consejero de la CAM con Joaquín Leguina, e incluso milité en el partido cuando se me insinuó que lo hiciera. Desde enero del año pasado mis discrepancias con PSOE me han llevado a darme de baja, no tengo ninguna militancia ni en el PSOE ni en IU, el heredero del PCE. Pero nunca he dejado de participar en política, y sólo hay que ver la hemeroteca para comprobar la gran cantidad de artículos que he sacado en El País o en Nueva Tribuna. No he dejado de participar en política.

¿Por qué decidió dar el paso para volver a la participación más activa con Podemos? ¿Quiere ser un candidato independiente?

Voy absolutamente como un candidato independiente. La dirección de Podemos me invitó hace cosa de un mes a través del secretario general en Madrid [Luis Alegre]. Me dijo que tenía interés porque participase en las primarias como candidato al Senado. Lo pensé durante veinticuatro horas, y me pareció, si me permites la broma, que el cargo más lógico que puedo coger a los ochenta y tres años es el de senador. Como dije en la presentación de mi candidatura, ya hemos empezado un proceso de cambio profundo, se ha abierto un espacio esperanzador, con nuevos cuños y sellos. Hay que extender las conquistas logradas en las municipales y autonómicas al nivel del Estado. Me parece que el Congreso y el Senado son importantes para consolidar el cambio, por eso mi disponibilidad para echar una mano. La tercera razón es que tengo una experiencia profesional, académica y política suficientemente amplia como para aportar algo.

¿Es esta una nueva forma de hacer política?

"Hay nuevas caras y actitudes que anuncian un cambio: no quiere decir que vaya a consolidarse, pero sí es el anuncio de un cambio que habría que consolidar"

En este momento hay un cambio sustantivo. Basta con ver la televisión y observar las caras, las actitudes de estos primeros alcaldes de las mareas gallegas, la excepcional aventura de Ada Colau en Barcelona, la alianza de Compromís en mi tierra, Valencia, o la ciudad de Zamora, en manos del único alcalde de IU. Son nuevas caras y actitudes que anuncian un cambio: no quiere decir que vaya a consolidarse, pero sí es el anuncio de un cambio que habría que consolidar. La razón última de mi presencia en Podemos es llevar a las instituciones estas conquistas.

¿Pero qué es lo que diferencia a esta formación del resto de partidos?

Es una nueva forma de hacer política. Todavía no ha habido tiempo de concretar todos los aspectos en los que se diferencia de las otras fuerzas, pero a priori veo dos temas, dos de sus objetivos: paliar los dramáticos efectos de los desahucios y salir al paso de la mala alimentación infantil. La mayor permeabilidad de los gobiernos a las opiniones ciudadanas ya es un cambio significativo. Dejemos que pasen los famosos 100 días para que se vea que no es postureo, que es nueva forma de hacer política, de entender quiénes son los que más necesitan de la intervención política para hacer su vida. 

La etapa más satisfactoria de mi militancia política fue la que viví en el Partido Comunista. De mi experiencia como gestor político, sin duda la mejor fue mi paso por el Ayuntamiento de Madrid con el PSOE. Fui leal colaborador primero y leal militante después, pero quiero dejar claro que lealtad no es servidumbre: trabajo hasta que mi propia conciencia entre en conflicto con el partido en que milite. Y no milito en Podemos, y en principio no pienso hacerlo.

Eso de confundir lealtad con servidumbre... ¿Ocurre mucho en política?

Llámalo servidumbre o llámalo disciplina.

¿Se ha quitado algunos de sus vicios históricos la izquierda en este año de cambios?

"Si las siglas de izquierdas quieren perdurar no deberían olvidar que la izquierda lucha fundamentalmente por la igualdad"

Está intentando quitárselos. Está siendo presionada por el hito que supuso el 15-M , Occupy Wall Street, las frustradas Primaveras Árabes... Son fenómenos que recogen el gran grito de la ciudadanía contra la desigualdad. Si las siglas de izquierdas quieren perdurar deberían tener esto en cuenta, no olvidar que la izquierda lucha fundamentalmente por la igualdad.

En cualquier caso Podemos no quiere hablar de izquierdas o derechas


Como he dicho no soy militante. No estoy sujeto a la disciplina de argumentario, pero si lees entre líneas verás que el discurso de Podemos es de izquierdas.

Antes bromeaba con que el Senado es el lugar idóneo para usted por su edad. A juzgar por los senadores que recientemente ha designado el PP, sirva el ejemplo de Rita Barberá, cualquiera pensaría que es un cementerio de elefantes. ¿Qué pueden hacer desde la Cámara alta?

Me temo que sí, que lo es. Todo el mundo me dice que es una institución muerta que no vale para nada, pero el Senado va a tener un papel importante si reconsideramos la estructura del Estado español. Habrá que lograr que sea como dice la Constitución, una cámara territorial, aunque tampoco me importaría participar en su disolución si llega el momento. Lo que ha ocurrido hasta hoy es un anuncio de un proceso de cambio importantísimo, y los que venimos de la cultura de izquierdas tenemos que luchar porque el cambio se convierta en realidad.