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El padre de Franco, al dictador: "Si pierdes, te fusilan. Si ganas, te asesinan como a Canalejas"

El diario conservador 'ABC' ha revelado una carta que Nicolás Franco escribió a su hijo, el general golpista Francisco Franco, apenas unos meses después del golpe de Estado de julio de 1936 en las que le pedía que intercediera para poder recuperar sus ahorros

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Los restos de Franco se encuentran en el Valle de los Caídos, un mausoleo hecho a mayor gloria del dictador

MADRID.-  "Cuando me enteré del Movimiento y la parte que en él te cayó te consideré como sentenciado a muerte: si pierde y lo cogen porque lo fusilan; si gana y se hace el amo de la Nación porque lo asesinan como a Canalejas, Dato y demás políticos gobernantes". De esta manera se dirigía Nicolás Franco a su hijo, el general Francisco Franco, en una misiva fechada el 9 de septiembre de 1936 y que este jueves ha hecho pública el diario ABC en una exclusiva sobre los papeles del dictador que no detalla la fuente de información.

La carta, que se compone de diez folios, no sólo utiliza la hipótesis del asesinato de Franco como posible final a la Guerra Civil española. También se atreve a lanzar otro posible final, que tampoco era halagüeño para los intereses del dictador: "Si triunfáis [...], antes de seis meses te verás obligado a dimitir y marcharte al extranjero", escribe Nicolás Franco, que señala que la culpa será de las "discordias de los generales" y "las intrigas" que rodearán al dictador "por todas partes" para "dificultar" su "labor". 

"En vista de la marcha de la guerra no tengo mucha fe en el éxito de la misma. Lo que debió ser un movimiento salvador rápido degenera en una sangrienta guerra civil de conquista larga, costosa y estremecedora", prosigue la misiva, que está firmada desde Ferrol y dirigida al "Excmo. Sr. Don Francisco Franco Bahamonde Comandante Gral. del Ejército Nacional del Sur. Cáceres o donde se halle".

Nicolás Franco sugiere a su hijo que los problemas del pueblo español sólo pueden "estirparse" con "mucho palo y mucha hambre". Estos problemas serían tener "podrido hasta el corazón" y estar dominado por el "odio sangriento de clases". De hecho, el propio Nicolás reconoce que en la Galicia del verano de 1936, ya bajo control del ejército faccioso, "se mata bastante".

Asimismo, el padre del dictador también aprovecha la oportunidad para reflexionar sobre las necesidades de la industria y de la clase obrera. Así, Nicolás Franco escribe: "Hacer a los obreros promesas que luego no se pueden cumplir, sistema de los socialistas, cuando lo que se precisa es hacerles comprender que para que haya trabajo es necesario abaratar el precio hora del mismo para que nuestras industrias puedan competir con las del extranjero", dice Nicolás, que acto seguido insiste: "En lugar de derechos lo que hay que establecer es un código de deberes que han de tener los obreros como todo el mundo tiene en su profesión". 

La carta recoge al final la motivación que llevó a Nicolás Franco a escribir a su hijo, a pesar de la mala relación que existía entre ambos tras el abandono del primero del núcleo familiar: recuperar el dinero que tenía ahorrado. "No hay quien me dé una peseta", se lamenta este hombre, que narra a su hijo que lleva mes y medio intentando sin éxito que se le abonen las 10.000 pesetas que dispone en la Caja Postal, así como las 11.000 en su cuenta corriente del banco.