Publicado: 27.11.2014 13:23 |Actualizado: 27.11.2014 13:23

Todos los partidos contra el 'señor X de la corrupción'

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Sin duda alguna la intervención del diputado Joan Coscubiela, de Iniciativa per Catalunya-Els Verds (ICV), una formación política integrada en el grupo de La Izquierda Plural, ha sido la más acertada para describir y definir el fondo del debate parlamentario de este jueves en el Congreso que, con un formato bastante forzado, versaba sobre la corrupción. Un asunto que es una de las principales preocupaciones de los españoles.

En apenas seis minutos el parlamentario catalán del grupo de izquierdas ha realizado una contundente definición de la situación de la corrupción existente, que ha definido como "hija del concubinato del capitalismo parasitario y políticos corruptos". Coscubiela, siempre en un tono contundente y muy directo, ha sostenido que "usted no ha puesto ningún medio nuevo para atajar la corrupción. A usted no le interesa que la justicia funcione porque la justicia es el mejor antídoto para combatirla".

Coscubiela: "Este país no merece tener como presidente a quien lo es de un partido carcomido por la corrupción" 

A modo de resumen, Coscubiela ha lanzado una sentencia tremendamente clarificadora: "Usted lleva muchos años en el epicentro de la trama de corrupción más importante que ha existido. Señor presidente, poco a poco el cerco se va estrechando alrededor del que cada vez es más evidente que es el míster X de la corrupción, es decir usted. Porque usted, señor Rajoy, es el míster X de la corrupción. Este país no merece tener como presidente a quien lo es de un partido carcomido por la corrupción. No está en condiciones de seguir".

Nadie ha sido tan contundente como este parlamentario de una pequeña formación política. Porque el debate ha sido una gran ocasión perdida para abordar el problema de la corrupción. Ni Rajoy ha entrado en el fondo de la cuestión ni el líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha utilizado su tiempo para presionar en términos políticos al presidente en el momento de mayor debilidad política desde que llegó a La Moncloa.

Ni Sánchez ni el resto de los portavoces se han empleado a fondo horas después de conocerse la dimisión de la ministra de Sanidad y de Asuntos Sociales, Ana Mato, implicada en el caso Gürtel en la figura de "título lucrativo" por la actuación presuntamente delictiva de su ex marido, Jesús Sepúlveda, mientras fue alcalde de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón. Tampoco hubo presión sobre Rajoy por el hecho de que en el mismo auto del juez Ruz de la Audiencia Nacional se coloca al Partido Popular en la misma figura judicial. Es decir, que fue beneficiario de la trama corrupta de Gürtel.

Ni Sánchez ni el resto de los portavoces se han empleado a fondo tras conocerse la dimisión de Mato 

El presidente del Gobierno se ha centrado en la defensa de los dos proyectos legislativos con los que el ejecutivo basa su estrategia anticorrupción: una ley orgánica sobre el funcionamiento económico-administrativo de los partidos políticos y el estatuto del alto cargo. Un hecho totalmente inusual, como el propio Rajoy se ha encargado de recordar. Sólo antes el presidente había actuado de igual manera: con la ley de abdicación del rey Juan Carlos.

Este hecho, aparentemente inocuo, da idea de que la presencia de Rajoy era una actuación artificial con el único propósito de servir como excusa ante la galería y evitar así un debate específico y a fondo sobre la corrupción, como le solicitaba como clamor unánime toda la oposición. Este debate parlamentario, de carácter ordinario, está más constreñido al estar marcado por pautas muy tasadas. En resumidas cuentas, de esta forma se matan dos pájaros de un tiro con la menor repercusión posible.

Y a esa función se ha aplicado Rajoy, sin salirse ni un milímetro del guión preestablecido. La dimisión de su ministra Ana Mato en la tarde-noche anterior debía ser un pasaje de un episodio de una serie de televisión de serie B. Para olvidar. De hecho se ha olvidado por completo. Ni una sola palabra ha dicho al respecto pese a la pretendida solemnidad con la que ha envuelto su primera intervención, tampoco muy extensa, de apenas 46 minutos.

El líder socialista, Pedro Sánchez, que ha ido aumentando su figura parlamentaria a medida que han pasado las semanas, ha perdido una gran oportunidad para colocar contra la pared a su adversario. Es más, ha seguido el guión formal que ha planteado el presidente Rajoy: ha concentrado su intervención en defender las dos enmiendas a la totalidad de los proyectos que se presentaban a debate. No ha elevado el listón político, lamentablemente.

El líder del PSOE anuncia que no negociará nada con el PP hasta que altos cargos del Gobierno publiquen sus patrimonios

El debate, así, ha perdido altura y ha defraudado la expectación que había despertado. Era tanta que la llegada de Rajoy ha estado rodeada de cierta parafernalia de seguridad; también a su salida. Eso sólo se produce cuando hay una gran preocupación en el Gobierno y en el entorno del propio jefe del Ejecutivo. Ese tono "rebajado" del debate ha marcado buena parte de las intervenciones del resto de la oposición, salvo el caso del citado Coscubiela. El formato del debate ha alterado el orden habitual de los grupos, de mayor a menor, al intervenir en primer lugar quienes han presentado enmiendas a la totalidad.

Una oportunidad perdida en un debate parlamentario en pleno en el que, al final, lo de menos era el resultado de las votaciones: los dos proyectos de ley gubernamentales ─que habían sido aprobados por el Consejo de Ministros en febrero del pasado año y se encontraban adormecidos en un sinfín de trámites administrativos─ han sido admitidos a trámite y las enmiendas a la totalidad de socialistas, La Izquierda Plural, UPyD y BNG han sido rechazadas.

Sólo al final, en el turno de réplica, Rajoy ha mencionado a Mato para defender su actuación, citando el auto del juez Ruz de ayer mismo, por el mero hecho de no estar imputada y sólo figurar en las actuaciones judiciales como "beneficiaria" de la trama Gürtel. De la cita de su partido, el PP, en el mismo auto y por las mismas circunstancias no ha dicho ni mu. Estas alusiones a su ministra dimisionaria ─la segunda tras Gallardón a finales de septiembre─ han generado fuertes aplausos de la bancada conservadora.

Rajoy a Sánchez: "Creo no controla su partido en su totalidad, al menos más allá de Despeñaperros"

El coleteo del debate ha tenido poca historia adicional. El socialista Sánchez ha elevado un poco el tono ─que no el nivel político─ con más alusiones a la exministra Mato y un anuncio: no negociará nada con el PP hasta que cientos de altos cargos del Gobierno publiquen sus patrimonios. Pero ni siquiera ha consumido los cinco minutos de contrarréplica que le permitía el reglamento. En este trámite no han participado todos los grupos.

Rajoy, haciendo uso de su prerrogativa para cerrar el debate, le ha enviado una andanada al dirigente socialista: "Usted ha dicho que no tiene intención de negociar con el Gobierno. Lo que creo es que usted tiene que aclarar antes las cosas en su partido porque creo que no lo controla en su totalidad, al menos más allá de Despeñaperros: allí tiene a Delphi, EREs y más nombres". Del míster X de la corrupción no ha dicho nada tampoco, lo cual era previsible.


http://www.quoners.es/q/corrupcion-partidos