Publicado: 16.11.2015 20:42 |Actualizado: 16.11.2015 20:42

Paul Preston, contrario a retirar calles o monumentos franquistas: "No se puede borrar a Franco de la Historia"

El hispanista inglés apuesta por incluir en la placa la explicación de quién fue y qué hizo la persona que lleva el nombre de la calle con el fin de que sirvan como "instrumentos de educación". 

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El hispanista inglés Paul Preston.- EUROPA PRESS

El hispanista inglés Paul Preston.- EUROPA PRESS

MADRID.- Paul Preston ha publicado Franco (Debate), una edición revisada y actualizada de la biografía del Caudillo con motivo del cuarenta aniversario de su muerte en la que el historiador retrata a un dictador del que considera que no debe "ser borrado de la Historia" a través de la eliminación de los restos de su Régimen.

Preston se ha mostrado contrario en una entrevista con Europa Press a retirar placas de calles franquistas o a derribar el Valle de los Caídos, entre otros ejemplos, asegurando que deberían ser utilizados "como instrumentos de educación". "Mi solución para las calles, en aquellas que tengan nombres de militares, no sería la de sustituir ese nombre por Nelson Mandela u otra personalidad, sino incluir debajo en la placa la explicación de qué fue lo que hizo esta persona", ha apuntado.



Respecto a los restos de Franco, considera necesario devolverlos a la familia para que le den sepultura, e insiste en la importancia de convertir el Valle de los Caídos en "un centro de educación". "Pero es complicado, porque aunque la torre y la basílica son arquitectónicamente una de las maravillas del mundo, fue hecha por obreros esclavos", ha matizado.

Considera necesario devolver los restos de Franco a la familia para que le den sepultura y convertir el Valle de los Caídos en "un centro de educación"

En esta nueva edición, Preston ha incluido dos capítulos nuevos: uno en el que analiza cómo se ha biografiado a Franco antes y después de su muerte; y otro en el que aborda su antisemitismo, que fue variando según avanzó la II Guerra Mundial.

Antisemitismo

"Él era bastante antisemita hasta el final de la II Guerra Mundial, que pasaron a mandar los americanos y se dio cuenta de que los judíos tenían mucha influencia", ha señalado el autor, tras recordar que durante el conflicto Franco pudo haber salvado la vida de varios judíos procedente de Alemania y el régimen demoró esta ayuda provocando la muerte de muchos de ellos.

En cualquier caso, el historiador ha afirmado que los nuevos datos sobre el Caudillo que han salido en los últimos 20 años desde la primera edición de su libro no le han hecho "cambiar de idea para nada" sobre lo ya escrito.

Una de ellas es el famoso encuentro en Hendaya entre Franco y Hitler, en el que Preston defiende que, si finalmente España no entró en la II Guerra Mundial, no fue por la negativa de Franco. "Hitler venía en viaje de reconocimiento y se dio cuenta de que no compensaba porque lo que ofrecía como aliado era muy poco. Se podría hasta decir que hubo un acuerdo tácito entre aliados y el eje para que España quedase neutral", ha aseverado.

Franco, "el cid del siglo XX"

A día de hoy, el autor continúa viendo al dictador como un hombre que "se creía El Cid del siglo XX" y esperaba que, como con aquella reconquista, "llegara un gran imperio". "Pero la realidad es que no tenía medios para construir ese imperio y, para hacerlo, habría necesitado la ayuda de Hitler", ha apuntado.

El autor continúa viendo al dictador como un hombre que "se creía El Cid del siglo XX"

Preguntado sobre alguna actuación positiva de Franco durante la dictadura, Preston ha asegurado que no hubo ninguna por su parte, "aunque sí pasaron cosas buenas". "Hubo sobre todo dos, la neutralidad de España en la II Guerra Mundial y el crecimiento económico de los años 60, pero no se debieron a Franco, sino a las remesas de dinero de emigrados y a la inversión de compañías extranjeras y turistas", ha destacado.

Por último, se ha mostrado a favor de obras como la de Pérez Reverte para "acercar la Guerra Civil" a los jóvenes, si bien alertando de que se trata de un "tema muy complicado que a veces requiere más de 20 años estudiarlo para luego contarlo". "Con las simplificaciones se pierde mucho de la Historia, porque no se trata de blancos y negros", ha concluido.