Publicado: 04.12.2015 00:59 |Actualizado: 04.12.2015 00:59

Pedro Sánchez abre la campaña buscando arengar a los suyos y con guiños al voto de las mujeres

El impacto de la encuesta del CIS estuvo muy presente en el acto del PSOE

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El candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, en el acto político que los socialistas celebran esta noche en el pabellón Juan de la Cierva de Getafe. / EFE

Pedro Sánchez, en el acto político del PSOE en el pabellón Juan de la Cierva de Getafe. / EFE

Lugar: Polideportivo Municipal Juan de la Cierva, Getafe (Madrid).
Intervinientes: Ángel Gabilondo, Sara Hernández y Pedro Sánchez.
Asistencia: 1.200 personas.
Incidencias: Eduardo Madina, que según el CIS puede llegar a no ser diputado al ir como séptimo en la lista de Madrid, asistió al acto y se hizo ver con todos los dirigentes del PSOE-M.

Pedro Sánchez abrió en Tomelloso (Ciudad Real) y en Getafe (Madrid) la campaña electoral. Dos lugares en su día emblemáticos. Aunque no es de todo cierto, hay el mito de que quien ganaba en la provincia de Ciudad Real siempre ha ganado las elecciones en España; y el que en otra época fuera el feudo de Pedro Castro era un fortín del PSOE.

Todo ello fue hace mucho tiempo. Pero Pedro Sánchez tenía la obligación en el arranque electoral de elevar la moral a los suyos tras el impacto interno que ha tenido la encuesta del CIS. Y, en ello, se esforzó, denunciando la manipulación del CIS, pidiendo el voto útil casi con desesperación y volviendo al mensaje de que sólo el PSOE es alternativa al PP o, como dice ahora, “a las dos derechas”.

Pero a todo el PSOE se le notaba en la cara que las cosas no van bien. Gabilondo, con ironía, reclamó en el acto de Getafe que “basta ya de tanta depresión”, y denunció que los llamados “emergentes” pueden convertirse en “un nuevo sectarismo”. Sin ser del PSOE, lo mismo es el líder que necesita el PSOE.



Y Sánchez, sin sorpresas a las 00.00 horas en cuanto a la llamada “pegada de carteles”, realizó un discurso de lugares comunes y repetitivo, pero con la novedad de que hizo muchos guiños al voto de las mujeres, que puede ser el más favorable al PSOE.

Sánchez prometió revocar la reforma de la Ley del Aborto, restituir los recursos para la Ley de Violencia de Género, una ley de Igualdad Salarial y un Gobierno paritario. Fue lo más aplaudido.

También prometió recuperar una Ley de Dependencia digna, y una apuesta a ultranza por la Educación Pública de calidad, que será un objetivo prioritario de los socialistas si llegan al poder.

Sánchez pidió también un margen de confianza en el PSOE, frente a lo que no se cansó de calificar como “las dos derechas”, y siguió presentándose como la única alternativa de izquierda y de cambio: “Soy socialdemócrata, yo no me escondo”, dijo.

También reivindicó las siglas del PSOE, lo que va a ser una de sus banderas en la campaña: “Tenemos pasado, y tenemos futuro”, dijo. Y apeló al voto útil al PSOE como la única alternativa para sacar a Mariano Rajoy de La Moncloa.

Fue un arranque de campaña en el que se vislumbró que el PSOE está asustado, pero que Sánchez va a dar la batalla.